Heraldo-Diario de Soria

El pueblo de Soria con la reserva de sabinas más famosa esconde una piedra sobresaliente de 20 millones de años de antigüedad

Se la conoce como 'piedra del abanico' por un llamativo fósil que alberga en su interior

Sobre estas líneas, la llamada 'piedra del abanico'.

Sobre estas líneas, la llamada 'piedra del abanico'.Cedida

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Soria

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Se la conoce como 'piedra del abanico' y data de la era Terciaria. Tiene una antigüedad, pues, de entre 10 y 20 millones de años. Es una roca de grandes dimensiones en la que han quedado fosilizadas huellas de troncos y hojas de una palmera. Esta piedra, que ahora luce en la plaza de un pueblo pueblo soriano que alberga en su término una de las reservas de sabinas mejor conservadas del mundo, se ha convertido en un reclamo turístico y en la evidencia de que en esta localidad soriana, de crudos inviernos, en alguna ocasión hubo palmeras

Así lo explica el presidente de la Asociación de Amigos de Calatañazor y guía geológico, José Antonio Gonzalo, pueblo en el que se localiza este gran fósil que asegura que es "muy peculiar, singular y casi único". Y es que, apunta, "encontramos muy pocas fosilizaciones de palmeras de la era Terciaria" aunque enumera dos que se encuentran en Tárrega y Santa María de Huerta. Esta última apunta, "de la misma época y bien conservada, con definición de las hojas pero fracturada".

La 'piedra del abanico' evidencia que "en la historia geológica del planeta, hubo un momento, hace muchos millones de años, en el que la Península Ibérica estaba más próxima al Ecuador permitiendo la existencia de estas palmeras" que han quedado incrustadas en la roca constatando que Calatañazor, superando los 1.000 metros de altitud, se encontraba enclavado en un lugar "más tropical o subtropical".

Detalle de la llamada 'Piedra del Abanico'.

Detalle de la llamada 'Piedra del Abanico'.Cedida

Hay gente, explica Gonzalo, que confundía la forma de la palmera que está incrustada en la roca con alguna especie de ostra pero "estamos hablando de un fósil continental que no se puede datar más detalladamente y por eso dejamos la horquilla de años de entre 10 y 20 millones años de antigüedad porque no hemos encontrado fósiles animales que nos ayudarían a ser más exactos".

La disposición de los tallos y hojas sugiere que la palmera cayó y fue arrastrada por una corriente de agua saturada de carbonatos que precipitaron depositándose sobre la misma recubriéndola y adoptando sus formas. "La cuevecita que tiene la roca la ha formado la propia hoja que cuando cayó al agua quedó como en forma de teja dejando una especie de hueco a modo de cueva", indica Gonzalo.

En su opinión, "la geología es un elemento que no hace falta promocionar" y, en este sentido, "Calatañazor está enclavado en un sitio estratégico". Así, Calatañazor se ha edificado sobre una roca que es un fragmento de otra mayor, que se formó hace unos 11 millones de años, en el Mioceno, era Terciaria, por acumulación de carbonatos y otros materiales en el fondo de un lago. Centenares de miles de años de trabajo erosivo han transformado este fondo de lago en la cima de un cerro testigo.

Y va más allá, explicando que en la localidad pueden observarse formaciones geológicas muy bonitas y clarificantes. Por ejemplo, "hay un corte en el río Abion en el que se ven los bucles en los que podemos entender las diferentes edades geológicas". No en vano, asegura que cuando realiza excursiones guiadas con turistas "las explicaciones geológicas son lo que más gusta a la gente. En estas rutas descubren que hay que salir y verlo, no hay que estudiarlo en un libro". No en vano, concluye, "la geología es el marco del paisaje que es la riqueza que tiene el turismo y Calatañazor no se explica si no estuviera construido, tal y como está, sobre una roca".

Esta es una de las sorpresas que esconde Calatañazor. Una piedra, recuerda Gonzalo, que estuvo expuesta varios años en Soria capital, a la entrada del parque Alameda de Cervantes, tras llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento. "Llamaba mucho la atención", asegura Gonzalo. Tras unos cuatro años dando la bienvenida a todas las personas que entraban a la Dehesa, finalmente, fue devuelta a su lugar de origen y ahora descansa en la plaza del pueblo junto al rollo de justicia.

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