Heraldo-Diario de Soria

La marca de mantas artesanas hechas con la lana merina de los últimos trashumantes de Soria que conquista Instagram sin gastar en publicidad

Dos jóvenes menores de 35 años crean Mestas, una firma de diseño rural que revaloriza la lana merina trashumante y agota su primera colección de 400 mantas en solo seis días gracias al boca a boca digital

La manta Babia, uno de los modelos más icónicos de Mestas, está tejida con lana merina trashumante sin teñir, procedente de los rebaños de los hermanos Pérez (Soria) y de Álvaro Álvarez Redondo (León). Una pieza numerada, hecha para durar y heredar.

La manta Babia, uno de los modelos más icónicos de Mestas, está tejida con lana merina trashumante sin teñir, procedente de los rebaños de los hermanos Pérez (Soria) y de Álvaro Álvarez Redondo (León). Una pieza numerada, hecha para durar y heredar.MESTAS

Patricia de la Torre
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Desde las Tierras Altas de Soria hasta los salones urbanos, la lana merina trashumante acaba de escribir su nuevo capítulo. Mantas de sofá, suaves al tacto, de colores naturales (blancos y marrones), hechas a mano con lana de los últimos pastores trashumantes de Soria, se han convertido en símbolo de una tradición renacida, de un consumo consciente y de un éxito inesperado. Esa es la apuesta de Mestas, pero también su responsabilidad y su orgullo.

Dos jóvenes, un sueño hecho realidad

David Ortega (soriano, 29 años) estudió Derecho y Administración de Empresas, pero su verdadera vocación siempre estuvo en el campo. Desde hace años, se dedica a divulgar en redes sociales historias de ganadería extensiva y trashumancia. Francisco Ayuso, cordobés de 34, también viene del mundo universitario, pero comparte esa misma conexión con la vida rural. Juntos, y tras haber vivido en primera persona varias campañas de trashumancia con pastores, decidieron poner en marcha un proyecto que recuperara ese legado olvidado.

Antes de fundar Mestas, impulsaron la asociación Trashumancia y Biodiversidad para defender las vías pecuarias, conectar ganaderos del norte y del sur y promover la trashumancia como solución ante la crisis climática. Colaboraron estrechamente con el naturalista Jesús Garzón, pionero del pastoreo extensivo y amigo de Félix Rodríguez de la Fuente, a quien acompañaron en sus últimas rutas trashumantes.

David, con experiencia en divulgación rural en redes sociales, explica así el nacimiento del proyecto: «Soñábamos con hacer algo con la lana... Imagínate vestir la lana de la trashumancia, que la gente lo conozca.»

Ambos proceden de entornos ligados al campo y la ganadería. Y ambos, tras años compartiendo inquietudes y colaboraciones en torno al patrimonio ganadero, decidieron dar forma empresarial a ese vínculo. «Esto es un primer sueño hecho realidad», resume David.

Un legado que se transforma en diseño

Durante siglos, la lana merina fue uno de los grandes tesoros naturales de la península, símbolo de riqueza y saber textil. Pero en las últimas décadas, su valor se desplomó: muchas ganaderías abandonaron la lana para centrarse en la carne, y el vellón dejó de tener salida comercial. La trashumancia perdió peso y la lana dejó de ser rentable. Recuperarla no es solo un gesto estético o cultural, es un acto de resistencia.

Mestas trabaja con lana merina trashumante procedente del rebaño de los hermanos Pérez de Navabellida, conocidos como los últimos pastores trashumantes en activo de Soria, y con el merino negro autóctono de Álvaro Álvarez Redondo, ganadero leonés.

Esquilada en Trujillo, lavada en Paredes de Nava, hilada en Toledo y tejida en León y Zamora, esta lana se convierte en mantas artesanas, sin teñir, con trazabilidad completa y producidas íntegramente en España. «Nuestra manta al 100 % está hecha en España y mayormente está hecha en los pueblos», explica David en la entrevista.

Cada pieza es un homenaje. Los nombres de los modelos lo dicen todo: Babia, Vereda, Generosa (como la madre de los pastores Pérez), Navabellida (el pueblo de origen).

El modelo Babia, por ejemplo, está inspirado en el paisaje y los ciclos trashumantes: «Blanca y marrón, como las montañas y los puertos de verano cuando marchan los pastores y llegan las primeras nieves en otoño», escriben en Instagram.

No es casualidad que la marca se llame Mestas. Proviene del latín mixta, el término con el que se designaban las antiguas asociaciones de ganaderos trashumantes que compartían pastos, organización y comercio. Una palabra que evoca comunidad, memoria colectiva y economía rural: todo lo que esta marca representa.

Lanzamiento limitado, acogida masiva

La primera colección, PJ01_ORIGEN, consta de 400 mantas numeradas, divididas en tres modelos de sofá y una de pastor. Su éxito ha sido inmediato: las primeras 200 unidades se agotaron en solo seis días. «No hemos hecho publicidad. Lo hemos vendido todo online, gracias a la comunidad», reconoce David.

El perfil de Instagram @mestas_wool ha sido la clave: una estética cuidada, una narrativa coherente y una conexión emocional con el público. Allí se definen con sencillez: «Origen. Lana. Merino. Trashumancia. Mantas de pastor y otras prendas textiles de diseño contemporáneo. Hecho 100 % en España.» Como resumen perfecto de esta evolución del producto, David afirma: «Hemos reinterpretado la manta de pastor a cuadros. Hemos hecho la manta de sofá para que la pueda usar cualquiera.»

Los comentarios lo confirman: «Son hermosas», «Sois increíbles», «Larga vida a los que, como vosotros, cuidan nuestra raíz.»

Moda con alma rural y sin postureo

Más allá del producto, Mestas es un manifiesto: reivindicar la lana merina trashumante no solo como materia prima noble, sino como símbolo de cultura, sostenibilidad y territorio.

«La trashumancia puede ser una salida a futuro», dice David. «Mientras en el sur falta agua y pasto, nuestras montañas se vacían. Hay que conectar esos dos mundos.»

David lo resume con una idea poderosa: «La gente puede tener una historia, no solo una manta. Es lana de pastor, de rebaños reales. Es diseño hecho con una historia detrás.» Por eso Mestas no se queda en las mantas: están ya en fase de desarrollo prendas como jerséis, bufandas, calcetines, gorros y sobrecamisas, todo con la misma filosofía: producción lenta, trazabilidad total, y respeto por la historia.

Mestas no es solo un homenaje al pasado, también mira al futuro. David confiesa que su mayor sueño sería llegar a tener un rebaño propio de ovejas merinas que puedan trashumar: «Sería cerrar el círculo. Tener nuestro propio ganado y hacer las mantas desde el origen, literalmente desde la oveja». Un anhelo que convertiría el proyecto en una experiencia 100% trazable, desde el campo hasta el salón.

Un proyecto que emociona, una historia que abriga

«Yo me crié en el campo, con las ovejas», recuerda David. «Y siempre tuve muy claro que había que contar esto antes de que desapareciera.» Las mantas de Mestas no son solo diseño rural. Son el resultado de años de amistad, de compromiso con la tierra y de respeto hacia unos pastores que pronto dejarán de ejercer. «Seguramente ellos se jubilen el año que viene... La lana que va a tejer estas mantas, quizá no se vuelva a usar más», cuenta David con emoción.

Este proyecto, como él dice, no es moda. Es un «sueño hecho realidad». Un proyecto que no solo abriga, sino que recuerda.

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