El puente festivo deja en Soria una ocupación media del 80% y lleno en la restauración
El sábado logró el 100% pero flojeó el domingo y el lunes la salida fue temprana, según coinciden en señalar desde Asohtur y Tursoria, satisfechos con las cifras obtenidas

Turistas en Soria.
A pesar de no ser un puente largo, con dos días festivos, el número de visitantes en la provincia fue notable, como constata la ocupación hotelera y sobre todo el sector de la restauración. La estimación, a falta de cerrar cifras, indica que la media del puente festivo estuvo al 80% de ocupación hotelera, ya que el sábado tuvo un excelente comportamiento, con prácticamente el 100%, no así el domingo, cuando ya flojeó algo, y el lunes, quienes se quedaron salieron temprano ya de regreso.
La presidenta de la Asociación Soriana de Hostelería y Turismo, Asohtur, consideró que el puente de la Constitución y la Inmaculada «ha sido bueno» para el sector de la hostelería, a pesar de que no se ha llenado todo los últimos días, indicó Beatriz Martínez. No obstante, apuntó también a los apartamentos turísticos como una alternativa al hotel que no están bajo el paraguas de Asohtur y por lo tanto los datos se desconocen aún.
«Es cierto que la gente venía con ganas porque no ha habido puentes recientemente pero también el hecho de que están próximas las navidades hacen que no sea el más potente», aclaró.
En cualquier caso, donde más se notó la presencia de turistas fue en la restauración, con prácticamente lleno todo el fin de semana y dificultades para encontrar sin reserva.
Desde la Asociación de Turismo Rural, Tursoria, la satisfacción por las cifras obtenidas también coincide, pues el sábado se llegó al completo y el resto de días en torno a un 80%. En concreto, en la modalidad de casas rurales sí subieron algo más en ocupación, hasta el 90%, apuntó el presidente de Tursoria, Arcadio Marín, igualmente a falta de que se cierren los datos recopilados por todos los miembros de la asociación, puesto que en muchos casos los visitantes se marchaban ayer mismo de los establecimientos.
La proximidad con la Navidad no juega en contra del turismo rural en este caso, según aseguró Marín, pues se trata de un público distinto en cada uno de los momentos. Este puente fue «más de parejas» y el que llegue en Navidad será eminentemente familiar. De hecho, las reservas ya hace tiempo que están formalizadas y las casas rurales superan el 90% de ocupación para pasar Navidad o Nochevieja, o los dos festivos, del 24 hasta el 2 de enero. El que tenía previsto disfrutar estos días en el turismo rural de Soria ya ha realizado la reserva con mucha antelación.
Una tendencia que también detectan en Asohtur, con una preferencia cada vez mayor de año en año por juntar a la familia en un establecimiento para las cenas y comidas típicas de los días de Navidad.
Por otro lado, la escasa campaña micológica este otoño también ha pasado factura en el sector hostelero y de restauración, acostumbrado a un turismo que llega tanto para recorrer los montes en busca de las variedades seteras como para disfrutar de los platos que la micología ofrece en la provincia. Ahora que la temporada se da ya por concluida, como publicó este medio en su edición del domingo, es tiempo de hacer balance. «Se ha notado muchísimo», reconoció la presidenta de la Asociación de Hostelería y Turismo de Soria, Asohtur, Beatriz Martínez. En toda la provincia en general pero con mayor intensidad en zonas concretas como la comarca de Pinares, donde la facturación de los hosteleros ha caído hasta en un 80% en algunos casos, como remarcó Martínez. «Ha hecho daño», es el resumen de una temporada de setas que ya se califica como la peor en los últimos 30 años, desde que se tienen parcelas para el inventariado y la toma de datos que extrapolan la situación general. Los técnicos de la Fundación Cesefor no han constatado registros de boletus ni de níscalos en las parcelas de muestreo de Pinar Grande y Pinares Llanos, aunque sí ha habido fructificaciones dispersas en zonas concretas, pero en ningún caso suficientes para aguantar el tirón de un turismo que quiere vivir la experiencia de recolectar y sobre todo de consumir la micología en el plato.