Los drones, aliados en la agricultura, todavía pendientes del respaldo legal
El reto pasa por el uso de estos vehículos para aplicar fitosanitarios en los cultivos

Los drones facilitan una agricultura de precisión.
La utilización de los drones en el sector agrícola está cada vez más extendida, dado que se han convertido en aliados estratégicos para la agricultura de precisión, aquélla que recurre a las nuevas tecnologías y la gestión digital para aumentar la cantidad y la calidad de la producción con menores costes. Lo afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que considera estos dispositivos como una nueva herramienta agrícola capaz de contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Pero el reto es la seguridad alimentaria, que pasa por el uso de estos vehículos aéreos no tripulados para aplicar fitosanitarios en los cultivos, ya que en la actualidad están prohibidos y para otros productos hay un vacío legal.
Soria
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Heraldo-Diario de Soria
Los agricultores coinciden en que estas herramientas, que incorporan ‘software’ específico para conocer exactamente qué necesita cada cultivo y en tiempo real lo que fomenta la reducción de los costes y así como el aumento de la productividad para afrontar un gran reto: garantizar la seguridad alimentaria, es decir, disponer de la cantidad suficiente de alimentos de calidad para una población planetaria que superará los 9.000 millones a mediados de siglo.
Sólo se pueden utilizar para abonar el campo o para productos ecológicos que ya se les permitía a las avionetas o los helicópteros, ya que la normativa europea considera el tratamiento con drones como uso aéreo, en las mismas condiciones que si se utiliza un vehículo de vuelo. Lo autoriza la Comunidad Autónoma, no el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Y si hay productos autorizados para uso aéreo, el MAPA no interviene. Se hacen excepciones a lo largo del año, pero en cualquier caso, el Ministerio sólo autoriza el producto para ser utilizado en un tratamiento puntual y concreto.
Desde la cartera de Agricultura aseguran que el Gobierno lleva tiempo pidiendo a la Comisión Europea que cambie la situación y, de hecho, se había conseguido incluirlo en el Reglamento de uso sostenible de productos fitosanitarios. Pero finalmente no salió adelante y se volvió a la casilla de salida.
Ahora, en el último Consejo de ministros, el titular de Agricultura, Luis Planas, ha solicitado de nuevo la regulación de drones para los fitosanitarios, con un registro de los productos que están autorizados para los campos y más agilidad en la autorización de los vuelos. Así lo pone de manifiesto Juan Francisco Barcones, gerente de Asaja Soria, quien considera que se trata de algo «absolutamente necesario» para el sector, porque sería un avance muy importante en su día a día, más aún en las últimas campañas, con tanto exceso de precipitaciones que no permitían realizar las labores en las fincas. Y es que la organización agraria lleva años solicitando una legalización de este tipo de aparatos para que se puedan usar fácilmente.
Asegura que «hay soluciones técnicas que van evolucionando conforme a las necesidades de los agricultores», con equipos que podrían incluso ser más precisos en el momento en el que hubiera una normativa que incluyera cómo y cuándo se podrían distribuir los productos. «Hemos trasladado muchas veces estas necesidades porque consideramos que son tecnología del futuro».
El presidente de la Comunidad de Regantes de Almazán, Sergio Muñoz, explica que el uso de drones para fitosanitarios en una superficie como la del Canal, con más de 5.300 hectáreas, permitiría un ahorro en agua muy importante, en función de cada cultivo. Y es que en el regadío tiene mucha cabida. «Por ejemplo para los tratamientos de patata la normativa indica unos 400 litros de agua por hectárea, mientras que con los drones serían entre 25 y 35 litros por hectárea».
Cree que es una cuestión de tiempo que se apruebe una legislación para su uso porque el sector sabe que puede funcionar. «En estos momentos sólo se pueden utilizar para biofertilizantes y el año pasado había siete u ocho fitosanitarios específicos para arroz, pero de la misma manera que sirven en los campos de arroz servirían en otros cultivos, y más últimamente con las precipitaciones tan abundantes que se han registrado en los momentos en los que hay que tratar el campo y no se puede entrar con el tractor». Así, en el momento en el que se necesitara se podría realizar con los drones y además ir a las zonas concretas, sin necesidad de esperar a que las fincas absorban un agua que para entonces podría ser tarde para el cultivo.
A su juicio, los primeros interesados son los fabricantes de los productos fitosanitarios para que una vez estén registrados se puedan utilizar, y no ve inconveniente a que el tratamiento sea por aire: «Con las máquinas que hay ahora los carros para echar los fitosanitarios tienen 36 metros, de modo que van tan altos como los drones».
La empresa soriana Alondra Drone ofrece servicios de tratamiento sobre el terreno mediante drones y puede procesar campos agrícolas y forestales con seguridad de más de 100 hectáreas al día con un equipo de tres personas. Entre las principales ventajas destaca que el tratamiento aéreo de cultivos permite trabajar en campos con mucha humedad, cuando los vehículos con ruedas no son capaces de entrar en las fincas y de esta manera se podría al momento. «Los agricultores se ahorran en tiempo, en agua y hasta un 13% de cultivo porque no se pisa con el tractor». Además, en el caso de los trabajos en estación primaveral, el uso de vehículos aéreos no tripulados permite aplicar microelementos con varios días de antelación.
«Hay productos que indican en sus etiquetas que está permitido tirarlos con drones, pero la ley luego lo prohíbe», sostiene David Guisande, fundador de Alondra Drone, que cree que la solución pasa por una legislación a nivel estatal y otra europea para que regule estos productos.
También garantiza una seguridad al trabajar con productos químicos, dado que el operador del dron estará a una distancia prudente de la máquina. Así, se eliminan los casos de intoxicación y los efectos indeseables del producto en el cuerpo humano, algo que es especialmente peligroso cuando se trabaja con productos químicos volátiles.
Sin olvidar que se produce un ahorro del 95% de agua en la preparación del líquido de pulverización, ya que trabajar con volúmenes ultrabajos elimina la necesidad de grandes cantidades de agua. Por ejemplo, sólo se necesitan 500 litros de agua para tratar un campo de 100 hectáreas. Tampoco se compacta el suelo ni se pisotean las plantas durante el cultivo, con pérdidas que como se ha mencionado antes, supera el 10% de las cosechas. En estos casos, el tratamiento con drones sería una ayuda indispensable que podría aumentar significativamente los futuros rendimientos por hectárea.
Alondra Drone cuenta con más de 200 clientes, no sólo de la provincia sino también a nivel nacional, y ha trabajado en más de 5.000 hectáreas. La empresa soriana ha estado realizando pruebas de reforestación en Galicia tras los incendios de este verano y ha pintado invernaderos. Además, ha extendido sus servicios agrícolas y forestales a otros sectores, con inspecciones técnicas de aerogeneradores y líneas de alta tensión, o la revisión e incluso limpieza de placas solares en parques fotovoltaicos. Para todo ello cuenta con dos máquinas para uso agrícola y otras seis multidisciplinares.
David Guisande plantea la utilización de los drones como método de transporte rápido, dado que llegarían a zonas rurales de difícil acceso. «Se pueden mover cargas de hasta 60 kilos, de modo que en el caso de que un pueblo se quedara incomunicado se le haría llegar alimentos de primera necesidad y otros productos básicos».
Precisamente hace unos días Alondra Drone probó la máquina más grande, que permite cargas de 100 kilos. «Hemos realizado en Soria el primer vuelo de Europa con este dron».