Cultura

El singular jeroglífico de la Virgen del Mirón, un romance mudo que habla del pasado

En la sacristía de la emblemática ermita se ‘esconde’ un curioso cuadro con pictogramas realizado en el siglo XVIII, denominado romance mudo, que relata milagros y el proceso de construcción del templo

El romance mudo a la Virgen del Mirón en una fotografía facilitada por la Diócesis de Osma-Soria.HDS

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Soria

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«Va de Víctor a la Reina, amorosa peregrina». Son los primeros versos del romance mudo a la obra de Nuestra Señora del Mirón, un singular jeroglífico de la primera mitad del siglo XVIII que aún se conserva en la sacristía de la ermita. Tanto por tamaño, 216 x 123 centímetros, como por estilo, lienzo, se trata de una pieza singular y bastante desconocida que a través de sesenta versos ocultos en pictogramas, invita a descifrar la fe y la historia del templo. Símbolos, santos, edificios y animales se entremezclan para narrar, sin letras, los milagros de la virgen y la construcción de la ermita.

Hay relativamente pocas referencias a este cuadro. El que fuera cronista de la ciudad, Miguel Moreno, hace un breve comentario sobre su existencia en Todas las calles de Soria y también el sacerdote Francisco Aldea Chacobo, de manera algo más extensa, lo menciona en un artículo sobre la ermita publicado en la Revista de Soria en 1974. «Un cuadro curioso», explica añadiendo que «pintado sobre yeso, hay toda una historia de Nuestra Señora». Ya en ese momento también hace referencia al «deterioro» de la parte inferior izquierda «donde constaba el año y el autor, pero ni lo uno ni lo otro puede leerse». Aldea Chacobo añade además la ‘llave’, escrita en la parte inferior del cuadro, que permitiría descifrar el jeroglífico.

Clemente Sáenz

La información más detallada es quizás la más antigua y corresponde al ingeniero Clemente Sáenz, hijo predilecto de la ciudad. Fue publicada en la revista Celtibera, del Centro de Estudios Soriano, en 1953. «En la sacristía de la ermita, guárdese un abigarrado cuadro, curioso por muchos conceptos».

Sáenz detalla las medidas del cuadro e indica que «su fecha, aunque no consta explícitamente, es por lo que su título muestra y su estilo confirma, la de mediados del siglo XVIII». «Contiene un jeroglífico –romance mudo– de loa exaltada a la Reina de los Cielos, patronal de la ciudad, y a la fábrica de la capilla, completada en 1755 con la erección del obelisco del atrio».

Para el famoso ingeniero soriano, lo «notable e ingenioso» del jeroglífico se encuentra en «la omisión total de los símbolos literales, ripio indispensable hoy en la casi totalidad de estas composiciones» explicando que «no pueden considerarse como letras en su papel de tales las del Víctor que figura en el cuadro –ese viva consagrado en aquellos tiempos para celebrar los triunfos–». Sáenz también califica de «cosa curiosa» la existencia de la nombrada «llave» al pie de la obra «donde, también con mucha ingeniosidad, se inventan relaciones y significados de las figuras del cuadro, según moda y costumbre de los pasatiempos y juegos de la época, permitiendo aclarar el significado de muchas de la mínimas figuras que se ostentan en la pintura».

El artículo incluye una reproducción del romance y su traducción, siendo el único elemento escrito donde consta. Esta fue tomada «por un antepasado nuestro» y el autor consideraba que «podrá servir de honesto y devoto pasatiempo a muchos de los asiduos visitantes de la ermita».

Sobre el ‘poema’ detalla que «son sesenta versos octosilábicos asonantados, yendo ordenados en el cuadro en cinco sucesivas columnas, fáciles de seguir». «No hay que exigir a la obra demasiada ortografía, por lo menos a nuestros estilo, siendo con todo mejor que la de bastantes acertijos que figuran en la sección recreativa de muchas revistas y periódicos hoy», advierte. Además, incide en que «tampoco resultan buenas la composición, ni la concordancia gramatical, pero las estrofas tienen sonoridad, y sobre todo son de una exaltación mística tal, y están escritos con un amor, que impresiona leerlos».

Sobre los propios versos destaca la alusión a Santa Rosa y San Agustín, cuyas imágenes están pintadas en el altar, o a San Saturio y San Prudencio, «cuyas esculturas contiene el altar de la parte de la Epístola». También hay una referencia a Molero, es decir, el clérigo Felipe Molero Medina «que se costeó a sus expensas el obelisco barroco, monumento en piedra a San Saturio, que hay en el exterior del templo –el pirámide–».

Para finalizar, Sáenz revela que José Antonio Pérez Rioja «posee en su domicilio particular un cuadro de más reducidas proporciones, contemporáneo del que describimos, y que puede ser una réplica o boceto». «Resultaría interesante poder indagar su procedencia», culmina.

Iluminada

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Un cuadro, un romance mudo que atrapa y fascina, como le ocurrió a Juan Carlos Menéndez, autor del blog canterosmedievales.com que descubrió la pieza en un viaje a Soria en el que visitó la ermita. «Es una auténtica joya que se encuentra en la iglesia de Nuestra Señora del Mirón, en Soria capital, y narra, a través de innumerables símbolos, la historia de la construcción del santuario y los milagros atribuidos, valga la redundancia, a una de las imágenes tenidas como más milagreras de la provincia: precisamente, la Virgen del Mirón», explica. Menéndez añade una cuestión excepcional ya que además de tomar imágenes grabó un vídeo de Iluminada Mozas, custodia de la ermita, recitando el romance. «Va de Víctor a la Reina, amorosa peregrina» sigue sonando mudo en la sacristía del Mirón.