Heraldo-Diario de Soria

El agro vuelve a las calles contra las políticas que "están matando el sector primario"

Unaspi organiza tractoradas en todo el país mañana jueves y el viernes 9 de enero 

Movilización de tractores en protesta por la Agenda 2030 y la carga burocrática.

Movilización de tractores en protesta por la Agenda 2030 y la carga burocrática.MonteseguroFoto

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La Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi) vuelve a convocar manifestaciones y tractoradas en Soria y en todo el territorio nacional mañana 8 y el viernes 9 de enero. Los agricultores saldrán a la carretera por toda su geografía con cortes de carretera, tractoradas y cortes en la frontera a cargo de los compañeros catalanes de Revolta Pegesa.

Las convocatorias españolas coinciden con las de otros países europeos como las largas protestas de Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Bélgica, Portugal o Grecia, donde se están llevando a cabo manifestaciones masivas, bloqueos de carreteras, y enfrentamientos para exigir políticas que no destruyan el sector primario.

Después del aplazamiento de la firma del acuerdo de Mercosur y a pesar de la protesta y el gran descontento del sector agrario y parte de la sociedad. La UE afirma que los avances van por buen camino y se prevé su firma el 12 de enero. De ahí la premura en retomar las movilizaciones. “Unaspi pide que nuestro Gobierno vote No a Mercosur, que España no apoye la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, un tratado que el sector considera una amenaza directa para la supervivencia del campo español y europeo y su soberanía alimentaria”, sostiene el presidente de la agrupación, el soriano Miguel Ángel Aguilera.

Y es que asegura que “este acuerdo abriría el mercado europeo a la competencia desleal de un bloque agrícola cuatro veces mayor que la Unión Europea, con salarios, impuestos y exigencias ambientales, laborales y sanitarias muy inferiores, lo que da ventaja comercial a quienes solo deben de complementar la producción europea”. La preferencia comunitaria es uno de los principios fundamentales de la UE desde su fundación y es obligatorio aplicarla.

Pero el sector primario, con Mercosur aún sin firmar, atraviesa una de las mayores crisis de su historia. “Fruto de unas políticas nefastas y fallidas de la UE y los Estados miembros como la actual PAC, el Pacto Verde Europeo y la Estrategia de la Granja a la mesa, otros Tratados de libre comercio con terceros países, como el de Marruecos que han hecho que España deje de ser la huerta y la despensa europea para serlo Marruecos. Y todo financiado en parte con los impuestos de los europeos que están costeando la modernización del sector agrario marroquí, sus regadíos y su política hidrológica, mientras aquí ni se habla de ella”.

Sin olvidar el tratado de cereales con Ucrania que además “es un coladero de cereal ruso, que invaden los puertos españoles, tirando el precio de los cereales por debajo de los costes de producción, situación que aboca a la absoluta ruina a los cerealistas españoles y el incumplimiento de la Ley de la Cadena Agroalimentaria. Algo que ocurre con otros muchos productos agrarios”.

Unaspi advierte que la agricultura, la ganadería y la pesca atraviesan una situación crítica con total pérdida de rentabilidad y viabilidad, tras años de incremento de costes, recortes en la PAC y una creciente asfixia normativa derivadas de las absurdas políticas europeas, reducciones drásticas de número de días de faena y cuotas pesqueras a lo que se suma la firma de acuerdos comerciales que generan competencia desleal. “Esto nos ha llevado a perder en veinticuatro años (de 1999 a 2023) el 57% de nuestras explotaciones agrarias, hemos pasado de 1.790.162 explotaciones agrarias en 1999 a tan solo 784.141 explotaciones en 2023, según datos del INE, acelerando la despoblación rural y la pérdida de soberanía alimentaria”.

En el caso de la ganadería, además se enfrentan a las crisis sanitarias de enfermedades como la dermatosis bovina, la lengua azul, la gripe aviar o la peste porcina africana, con protocolos irrazonables que obligan al sacrificio de ganaderías enteras, lo que supone la muerte de miles de animales, ante un único caso positivo, llevando a la completa ruina al ganadero. “Razón detonante de las protestas de nuestros vecinos franceses que tienen a Francia más de veinte días paralizada”.

Todas estas razones han llevado a tal asfixia al sector, que está al borde de la desesperación y de la desaparición por su gran precariedad. Los trabajadores del sector primario sufren grandes tasas de estrés laboral por superar las 50 ó 60 horas semanales de trabajo; estrés regulatorio, con cargas burocráticas y jurídico administrativas inasumibles, somos agricultores, no gestorías. Estrés financiero por el gravísimo desequilibrio negativo entre costes e ingresos; y estrés ambiental, por la incertidumbre meteorológica, siempre mirando al cielo. Es por ello que nuestro sector sufre altas tasas de suicidios y carece de la tasa de reemplazo imprescindible para el relevo generacional.

“Y si deja de haber agricultores, ganaderos y pescadores, ¿quién va a dar de comer a nuestra sociedad? Pasaremos a ser totalmente dependientes de terceros países y perderemos nuestra libertad y soberanía alimentaria en favor de quien controle la alimentación. Por eso pedimos el apoyo de la toda la ciudadanía en nuestras reivindicaciones, ya que nuestros problemas también son suyos”, añade Aguilera.

Y en su afán de aglutinar a todo el sector unido a salir a la calle en unidad de acción, ante esta grave crisis, Unaspi ha invitado a todas las organizaciones profesionales agrarias (OPAS) a unirse a estas movilizaciones, sin respuesta todavía. 

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