Heraldo-Diario de Soria

El pueblo de Soria que tenía potencial turístico para explotar y sigue prácticamente despoblado

Un caserío medieval casi intacto con historia, naturaleza y leyendas que nunca logró traducirse en crecimiento sostenido

Calatañazor

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En una provincia donde el turismo rural ha sido la tabla de salvación para muchas localidades pequeñas, hay un pueblo que sigue sin despegar. A pesar de contar con varios de los ingredientes que suelen atraer visitantes, su escasa población y la falta de oferta turística consolidada han limitado su capacidad de convertirse en un destino relevante.

Este lugar tiene patrimonio, naturaleza y una historia asociada a uno de los episodios más mencionados de la Reconquista medieval, sin embargo sigue luchando contra la despoblación y la falta de inversiones que aprovechen su atractivo.

Ese pueblo es Calatañazor, en la comarca de Tierras del Burgo, que con apenas 43 habitantes registrados en 2025 mantiene intacto un casco medieval que podría dar mucho más de sí desde una perspectiva turística robusta.

Historia y leyendas desaprovechadas

Calatañazor conserva restos de murallas, lienzos de su castillo y una trama urbana que fue declarada Conjunto Histórico-Artístico Nacional en 1962. La cultura popular también le ha asociado una famosa batalla de la Reconquista en el año 1002, donde, según la tradición, el líder musulmán Almanzor fue derrotado y perdió “su tambor”, símbolo que hoy forma parte de la leyenda local.

Pese a este legado histórico, que en otros lugares ha derivado en museos, rutas temáticas o recreaciones vivas, aquí no se ha consolidado una oferta de actividades que prolonguen la estancia de los visitantes más allá de la simple visita fotográfica.

Naturaleza junto al casco urbano

Alrededor del pueblo se extiende el Sabinar de Calatañazor, un bosque de sabinas albares de gran valor ecológico y botánico que forma parte de la Red Natura 2000. Muy cerca está la Fuentona de Muriel, un monumento natural donde el río Abión emerge del subsuelo, un enclave con potencial para turismo de naturaleza activa, espeleología y senderismo.

A pesar de estos recursos naturales singulares y únicos en la península, la falta de infraestructuras sólidas para el visitante limita el aprovechamiento real de este potencial.

Demografía en caída

Como muchos pueblos sorianos, Calatañazor ha visto su población colapsar con el paso del tiempo. Desde mediados del siglo XX hasta ahora, el municipio ha pasado de varias centenas de habitantes a menos de cincuenta, un fenómeno estructural que dificulta cualquier iniciativa de desarrollo económico local.

La oportunidad perdida es clara: un núcleo medieval con carácter propio, rodeado de naturaleza excepcional, podría haber desarrollado proyectos turísticos más ambiciosos, desde alojamientos temáticos hasta experiencias culturales que vinculen la historia, la leyenda y el entorno. Hoy esos proyectos siguen siendo potencial más que realidad.

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