Justicia
Condenado a dos años de prisión por agresión sexual a una menor de 16
Valiéndose de las buenas relaciones con sus padres, accedió a su domicilio, le dijo a la adolescente que estudiaba fisioterapia la masajeó y le realizó tocamientos

Interior del palacio de los Condes de Gómara.
La Audiencia Provincial de Soria ha condenado a un hombre a dos años de prisión por un delito de agresión sexual a una menor de 16 años y a una multa de 3.000 euros, además de cinco años de libertad vigilada, y ha sido absuelto de sendos delitos de abuso sexual a otras dos menores de 13 y 16 años, hermanas de la anterior, por otros dos hechos similares que no han quedado acreditados.
Según la sentencia, se declara probado que el hombre, que tenía 53 años en el momento de los hechos, y sin antecedentes penales, mantenía una larga relación de amistad con los padres de tres hermanas, compartiendo sus respectivas familias celebraciones, momentos de ocio, yendo a sus respectivos domicilios, quedándose en ocasiones en el domicilio del acusado las referidas hermanas cuando sus padres tenían que trabajar. Se da la circunstancia que el ahora condenado era padrino de una de las chicas.
Soria
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Heraldo-Diario de Soria
Se declara probado que el 7 de junio de 2024, cuando la menor se encontraba sola en su domicilio, el acusado se acercó hasta allí, tocando el portero automático de la vivienda y pidiendo a la chica que le abriera con la excusa de que tenía que hablar con su hermana, que no estaba, a lo que accedió.
El ahora condenado cogió con sus manos una pierna de la adolescente y al tiempo que le decía que estaba estudiando fisioterapia, comenzó a masajearle por dentro del pantalón, desde el pie hasta un poco más arriba de su rodilla, para luego cogerle la otra pierna, realizando la misma acción, pidiendo a continuación a la chica que se tumbara boca abajo en el sofá, lo que hizo la menor, comenzando el acusado a realizarle tocamientos, a modo de masaje, por la espalda, debajo de la camiseta, bajando en un momento dado sus manos hasta la cintura, intentando por detrás bajarle los pantalones.
Según el fallo, la menor se asustó, incorporándose y quedándose sentada en el sofá, diciéndole al acusado que no se sentía cómoda, que dejara de tocarla y se fuera, ante lo que el acusado, en lugar de irse, empezó a decirle, mirándola fijamente, que se estaba volviendo «muy guapa», que no se sintiera incómoda, preguntándole qué creía que iba a pasar, que no le hiciera caso, que estaba loco y que le perdonara, momento en que el acusado recibió una llamada de teléfono que dio lugar a que abandonara el domicilio.
La chica llamó a una hermana que acudió inmediatamente al domicilio, personándose poco después la Policía, que había sido avisada, encontrando a la menor en un evidente estado de ansiedad y llorando.
Aunque la chica no ha recibido tratamiento psicológico por estos hechos, ello provocó que no saliera de casa en todo el verano, que no quisiera salir sola de casa durante los meses siguientes, si no era acompañada de su madre o hermanas y que no saliera de su habitación. El fallo admite recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia.