El secreto de la resina en Soria: cómo se obtiene del pino y qué se hace con ella
En los dos últimos siglos se han utilizado varios métodos en los que el aprovechamiento se ha realizado de una forma muy planificada y en un ámbito geográfico muy amplio

Resina goteando de un pino
La resina natural es un recurso forestal cuya actividad se recuperó en Soria en el año 2011 como factor de dinamización económica, fuente de empleo rural, elemento de fijación de población y herramienta de conservación del propio patrimonio forestal y natural. Los ancestrales usos que ha tenido la resina han motivado el desarrollo de las técnicas necesarias para su extracción. Se basa en realizar incisiones sobre el tronco del árbol, provocando la secreción natural de la resina.
Las técnicas utilizadas tradicionalmente en España son compatibles con la vida del árbol y permiten su extracción durante varios años. Aunque en los dos últimos siglos se han utilizado varios métodos en los que el aprovechamiento se ha realizado de una forma muy planificada y en un ámbito geográfico muy amplio, pero el que se sigue aplicando a día de hoy es el de pica de corteza.
Comenzó a implantarse a mediados del siglo XX y con escasas modificaciones se ha venido utilizando hasta la actualidad. Se caracteriza por la realización de las picas o incisiones de forma transversal y por la aplicación de un estimulante ácido, siempre previo descortezador del pino. Requiere de menos esfuerzo físico pero de bastante pericia y aprendizaje.
La campaña comienza a primeros de marzo y finaliza a mediados de noviembre. No obstante, la cantidad de resina obtenida depende en gran medida de la climatología reinante durante esos meses en cada una de las campañas.
1.- Desroñe: El trabajo arranca con la preparación o montaje del pino. Esta fase se inicia quitando la corteza de la zona del tronco que se va a resinar de unos 20 por 80 centímetros aproximadamente, sin llegar a la madera y quedando lisa la superficie. A esta operación se la conoce como desroñe.
Después, en la parte inferior y con la ayuda de la uve o media luna se realiza una hendidura en la que se introducirá una lámina metálica rectangular o grapa, que quedará sujeta al cerrarse la madera sobre ella, y cuya función es conducir la miera que resbala por el tronco hacia un recipiente de barro o pote.
El pote queda sujeto entre la grapa y una punta que se clava en el tronco a la altura de la base del recipiente. El pote de barro tradicional fue sustituido por el de plástico, ya que pesa menos y resulta más fácil extraer la miera de su interior. A continuación se marcan con el trazador dos líneas, guías que delimitan la anchura a resinar de unos 12 centímetros, según las prescripciones técnicas vigentes.
2.- Picas: En el mes de abril y una vez preparados todos los árboles, el resinero comienza a dar las picas, entendiendo por pica cada una de las incisiones que se realizan en el tronco del árbol. Las picas se realizan de forma transversal, desprendiendo una tira de corteza y jonje (cambium) que tendrá la anchura que previamente marcamos con el trazador y una altura de tres centímetros, se pulveriza inmediatamente después con una solución de ácido sulfúrico para estimular la secreción, pasando luego a repetir la operación en otro pino cercano hasta completarlos todos.
Con el paso de los años el estimulante líquido ha sido sustituido por una pasta, cuya función es liberar el ácido con que se impregna de forma gradual. Estas mejoras permiten que la siguiente pica pueda darse entre 12 y 14 días después, frente al intervalo semanal que permitía el ácido, por lo que es necesario realizar menor número de picas a lo largo de la campaña.
Los resineros realizan esa labor en todos los pinos, y una vez pasado ese intervalo se volverá a realizar otra pica en el mismo árbol, estaríamos ahora en la segunda pica, que será por encima de la anterior, volviendo a realizar la incisión y a aplicar el estimulante en cada árbol, hasta completarlos todos.
Se recorren así todos los pinos que lleva un resinero, la mata, varias veces a lo largo de la campaña hasta finales de octubre, aunque la periodicidad puede variar según el criterio del resinero, de acuerdo con la meteorología reinante. Al conjunto de picas que se dan en un árbol el mismo año se las denomina entalladura.
Los años siguientes se abren sucesivas entalladuras por encima de la anterior, llegando por regla general a cinco, que completan una cara, aunque en algunos lugares de la provincia de Soria se han dado casos de siete entalladuras.
Pasado el quinquenio y completada la cara, se abre una nueva a la izquierda de la anterior. Los trabajos de resinación en cada árbol se realizan normalmente durante 25 años (cinco entalladuras en cada una de las cinco caras).
3.- Remasa: La resina que llena los potes se recoge varias veces durante la campaña en la llamada remasa. El contenido de cada pote se vacía en una lata de mayor tamaño (20-25 litros) que va sobre el carretillo, y una vez llena la lata se vacía en las cubas o bidones, que posteriormente serán transportados a la fábrica. Esta labor ya no suele ser realizada por los resineros.
La oleorresina extraída del pino por el resinero es lo que se denomina miera, nombre que conserva hasta su entrada en la fábrica, donde se eliminarán las impurezas y el agua. Tras su depuración el producto cambia de nombre pasando a denominarse resina.
De la destilación de la resina se obtiene entre un 68-70% de colofonia, un 20-22% de aguarrás y entre un 8-10% de agua e impurezas.
Actualmente, la colofonia se usa en la fabricación de tintas de impresión, en las soluciones utilizadas en el acabado del papel, como emulsionantes en la fabricación de caucho sintético, en adhesivos, goma base para fabricar chicles, bebidas, productos depilatorios, jabones, pinturas, etc.
Tradicionalmente el aguarrás ha tenido su uso principal como disolvente y en la fabricación de pinturas, pero en la actualidad la aplicación más importante es la producción de materias primas para la fabricación de fragancias, aromas alimentarios, vitaminas y resinas politerpénicas.
La extracción de resina de los pinares es una actividad que contribuye al uso multifuncional del bosque, al ser compatible con otros aprovechamientos como el maderero, la biomasa, la recolección de frutos, la caza o el turismo.
La resinación genera beneficios ambientales y sociales relacionados con el incremento de la biodiversidad, la protección del suelo, la amortiguación de perturbaciones ambientales y la protección de la atmósfera.
Desde el punto de vista socioeconómico, la actividad resinera contribuye a paliar el problema de la despoblación del medio rural en comarcas especialmente castigadas por este fenómeno, al proporcionar una fuente de empleo en el territorio.
Las favorables características sociales, ambientales y económicas de la actividad de extracción de la resina natural, sus propiedades como materia prima sustitutiva de productos derivados del petróleo, sitúan a la resina natural de Castilla y León en el centro de las nuevas tendencias bioeconómicas de la Unión Europea, la economía circular y la economía de kilómetro cero.