Estabilidad laboral y el reto de la IA: la hoja de ruta de la nueva vicerrectora del Campus de Soria
Inés Ortega, sucesora de Ruiz Zapatero en Soria, busca frenar la movilidad de la plantilla y blindar el centro ante los desafíos éticos de la revolución tecnológica

Sobre estas líneas, la futura vicerrectora del Campus de Soria, Inés Ortega Cubero.
El Campus de Soria de la Universidad de Valladolid (UVa) inicia una nueva era con una marcada impronta femenina y la mirada puesta en la modernización tecnológica. Inés Ortega Cubero toma el relevo a José Luis Ruiz Zapatero como vicerrectora del Campus de Soria de la Universidad de Valladolid tras la victoria de Pilar Garcés que se convierte en la primera rectora de la historia del centro universitario.
Inés Ortega es profesora titular en el área de Didáctica de la Expresión Plástica de la Facultad de Educación de Soria. Es licenciada en Bellas Artes y en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca y doctora en Didáctica de la Expresión Artística por la Universidad de Valladolid. Nació en San Sebastián «por circunstancias de la vida aunque mis padres son castellanos y me crié en Valladolid. Vine a Soria en 2008 y creo que las cosas más importantes de mi vida las he hecho en Soria», sentencia asegurando que «tengo corazoncito soriano».
Soria
Toma de posesión del personal docente e investigador del Campus de Soria (fotos)
Mario Tejedor
Ortega asume el cargo «con mucha ilusión, con ganas de trabajar y de esforzarme en las obligaciones de este puesto», explica. Su hoja de ruta combina una profunda sensibilidad hacia el bienestar del personal con una visión firme sobre la gestión administrativa, buscando asegurar que la comunidad universitaria desempeñe sus funciones «a gusto y en las mejores condiciones». Precisamente, Ortega ha identificado la alta rotación del personal como una de las principales debilidades actuales del campus comprometiéndose a lograr «una mayor estabilidad de las plantillas». Y es que una menor movilidad laboral es clave para el rendimiento académico e institucional: «Con una movilidad menor, podrían funcionar mejor las cosas», asegura.
Como uno de los puntos fuertes del Campus de Soria señala, precisamente, que el centro «no es excesivamente grande. Cuenta con un número de alumnos manejable. No hay estudios masificados por lo que la relación entre profesor y alumno es muy valiosa, conocemos bien al alumnado», destaca. Además, asegura que «hay una oferta adecuada de grados» siendo la Facultad más grande, en cuanto al número de alumnos, la de Educación.
Más allá de la gestión interna, el vicerrectorado de Ortega está marcado por la adaptación a los tiempos modernos, situando a la Inteligencia Artificial (IA) en el centro de la agenda educativa. «Es una herramienta potentísima que usamos tanto estudiantes como profesores. Es una realidad presente en nuestro día a día y el reto consiste en desarrollar en los próximos años un protocolo para su uso que recoja aspectos éticos para que la IA amplíe capacidades y no las disminuya. Esta herramienta tiene que sumar, no restar», sentencia. En su opinión, «hay que estar atentos en los próximos años a este desarrollo tecnológico para usar esta herramienta de forma inteligente y sensata».
De momento no hay fecha concreta para el relevo en el rectorado por lo que Ortega sigue trabajando en conformar su equipo en Soria con la mano tendida de su predecesor en el cargo, José Luis Ruiz Zapatero, «una persona muy colaboradora y atenta que ha velado todos estos años por el bien del Campus». Entre sus primeras tareas, se encuentra la de «reunirme con los decanos de las diferentes facultades para recoger su sentir y enterarme de las necesidades que tienen». Evidentemente, «hay que ver qué se puede hacer para mejorar».
Ortega toma el cargo desde un perfil «discreto y trabajador». Dos cualidades que cree que fueron las que valoró la futura rectora, Pilar Garcés, para ‘ficharla’ en su equipo y colocarla al frente del Campus de Soria. «Al principio era reacia a asumir esto. Es una responsabilidad muy grande y va a cambiar mi vida en varios aspectos», explica. Sin embargo, «hay que implicarse. Es muy cómodo que otros decida por ti. Así que, al final, decidí dar un paso al frente».
Sobre ella dice: «Tiendo a abrir la mano, a buscar sinergias, no siendo yo la protagonista ya que creo que no debo serlo. Siempre intento estar al lado pero no en primera línea, tratando de nutrirme de la experiencia, capacidad y formación de otras personas para aprender». Y es que el aprendizaje es una constante en su curriculum. Ahora es evidente que «afronto el puesto con nervios por la visibilidad, pero creo que con sensatez ya que son tareas que forman parte del trabajo. Hay que cumplir las responsabilidades y ser serio ahora desde esta nueva posición».
Sin embargo, no quiere desligarse de su faceta actual como docente e investigadora. «Soy muy docente y es importante mantener algo de docencia porque sino voy a perder el vínculo con el estudiantado. Mi idea es poder seguir dando alguna clase y, de forma paralela, no abandonar tampoco la labor investigadora que es muy importante porque forma parte de nuestro trabajo. Me gustaría tener cierta continuidad». A pesar de ello, es consciente de que, sobre todo al principio, su tiempo va a ser limitado. «Cuando entras en un nuevo puesto afrontas una curva de aprendizaje. Todo es nuevo. Hay que ir formando el equipo y el trabajo para, después, llegar a un punto de estabilidad y poder mantener las actividades que siempre has hecho. Al menos esa es la idea que llevo. Igual luego veo que es imposible».
Ortega es sincera sobre su nueva posición: «Tengo muchas ganas de hacerlo bien, de esforzarme y conseguir lo mejor para nuestro Campus» siempre desde su perfil «discreto y trabajador y buscando la colaboración con otras personas a las que hay que ceder protagonismo» evidenciando que, aunque le toque por el cargo que va a ocupar, le gusta estar más en segunda fila.