Heraldo-Diario de Soria

Santiago, el centenario de Soria que conoció el valor del esfuerzo y que recuerda a su madre como pilar de su vida: “Muy guapa y muy buena”

Natural de un pueblo de Soria de la comarca de Berlanga, el hombre ha recibido un cálido homenaje

El homenajeado con familiares y autoridades en la residencia de Almazán.

El homenajeado con familiares y autoridades en la residencia de Almazán.HDS

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Se llama Santiago, acaba de cumplir cien años, entrando así en el ranking de centenarios de Soria, y es, además, todo corazón. Natural del pueblo soriano de Caltojar, en la comarca de Berlanga de Duero, Santiago Antón Ajenjo, ha aprovechado esta merecida celebración para hacer un repaso a su vida, en la que reconoce el papel que tuvo en ella su madre, “uno de los pilares de su vida”, así como el grato recuerdo que guarda de sus hermanos, especialmente de algunos de ellos.

La Diputación provincial de Soria, a través del Centro de Acción Social -Ceas-, le ha homenajeado este domingo, en una entrañable ceremonia en la que el diputado José Antonio de Miguel, le ha hecho entrega de una placa conmemorativa y del pergamino que contiene su acta de nacimiento. Al acto se ha sumado el Ayuntamiento de Almazán, con la concejala Esther Prieto, que le ha hecho entrega de un ramo de flores en nombre de toda la corporación.

La celebración ha contado con la presencia de familiares, en la residencia de mayores de Almazán, residencia municipal Nuestra Señora de Guadalupe, donde reside el homenajeado.

Santiago vino al mundo en el seno de una familia numerosa de nueve hermanos y él era el pequeño de todos, hoy el único que permanece. Nació en Calojar, que en aquellos momentos era un lugar lleno de vida, con cientos de vecinos, muchas casas abiertas y una infancia compartida entre juegos, escuela y tradiciones, recuerdan fuentes de la institución provincial.

Su padre, agricultor y ganadero, cuidaba también de un gran rebaño de ovejas, y el homenajeado conoció el valor del esfuerzo desde muy joven. Entre sus recuerdos aflora el de su madre, Salustiana, a quien recuerda como una mujer “muy guapa y muy buena”, y sin duda uno de los pilares de su vida.

Su infancia no fue fácil. Fueron años de mucho trabajo en el campo y con los animales, pero también de aprendizaje. Le gustaba la escuela, especialmente las matemáticas, y sentía un profundo orgullo por sus hermanos, entre ellos Serafín, maestro, que le enseñó tanto; y otro hermano de profesión sargento, que también era motivo de su admiración; y por Marcelino con quien iba a vender sacos de patatas.

Entre sus recuerdos más felices está la vida en su pueblo: las fiestas, especialmente el día de la Virgen del Pilar, cuando la alegría llenaba las calles y el baile era protagonista. Y fue precisamente el baile lo que compartió con una persona fundamental en su vida: Leonor, a quien conoció con 28 años y quien sería su compañera de vida. “Pronto se casaron y formaron una familia en Caltojar. Juntos tuvieron cinco hijos: Joaquín, Tomás, Arturo, Milagros y Aurora las cuales le acompañan en estos momentos, y con el tiempo llegaron también sus nietos”, suscribe la Diputación. La esposa de Santiago falleció a los 72 años, aunque su recuerdo sigue vivo cada día.

La familia se trasladó a vivir a Almazán, donde se dedicó a la construcción. “Todo lo que ha conseguido ha sido fruto de su esfuerzo y de ello se siente profundamente orgulloso”.

Aunque ya no puede jugar a la baraja como antes, algo que echa de menos, Santiago conserva su gusto por conversar, por compartir y disfrutar de la vida.

Hoy a sus 100 años Santiago se encuentra bien, con la emoción de quien sabe que está viviendo un momento único, porque no todos los días se cumple un siglo de vida. Lo hace con la satisfacción de quien, a pesar del trabajo duro, puede decir con serenidad que ha tenido una vida feliz.

“Santiago, hoy no solo celebramos tus años. Celebramos tu historia, tu esfuerzo, tu ejemplo y todo lo que has sembrado en tu familia y en quienes te rodean”. Un mensaje familiar desde la residencia de Almazán, donde el centenario ha recibido un homenaje inolvidable.

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