Heraldo-Diario de Soria

La extraña pirámide escondida a pocas horas de Soria que genera preguntas desde hace décadas

La Pirámide de los Italianos, levantada entre 1938 y 1939 en Burgos, sigue generando preguntas por su simbología, su construcción durante la Italia fascista y el halo de misterio que rodea este monumento funerario único en España

La Pirámide de los Italianos, construida entre 1938 y 1939 en el Puerto del Escudo (Burgos), mantiene intacta su imponente silueta entre montañas y sigue despertando preguntas sobre su origen y simbología.

La Pirámide de los Italianos, construida entre 1938 y 1939 en el Puerto del Escudo (Burgos), mantiene intacta su imponente silueta entre montañas y sigue despertando preguntas sobre su origen y simbología.piramideitalianos.org

Patricia de la Torre
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Una pirámide de veinte metros emerge entre montañas, junto a la carretera nacional y frente al paisaje del embalse del Ebro. Su silueta desconcierta desde el primer vistazo: geometrías propias de la Italia de entreguerras, una monumental puerta de hierro cargada de simbolismo y un interior concebido para custodiar a cientos de soldados muertos. A pocas horas de Soria, en pleno Puerto del Escudo (Burgos), la llamada Pirámide de los Italianos conserva intacta una capacidad extraña: despertar preguntas.

La escena parece suspendida en otro tiempo. El monumento, construido entre 1938 y 1939 para albergar los restos de combatientes italianos fallecidos durante la Guerra Civil española, continúa rodeado de curiosidad, interpretaciones y debate histórico. Su estética monumental, el contexto político en el que nació y el progresivo abandono del recinto han convertido este enclave en uno de los lugares más singulares (y más desconocidos) del patrimonio histórico de Castilla y León.

El interés volvió a crecer tras una publicación del soriano Carmelo Herrero González en X. El usuario compartía una observación personal sobre uno de los elementos más llamativos del recinto: «Siempre me ha despertado mucha curiosidad. Me fijé, en la puerta de la pirámide de los soldados italianos caídos en la batalla por Santander, Puerto del Escudo, la puerta de entrada parece estar representando el sol negro, forjado en hierro». La reflexión volvió a poner el foco sobre un monumento que desde hace décadas genera preguntas sobre sus símbolos y su historia.

La Pirámide de los Italianos: el monumento levantado durante la Guerra Civil

La conocida como Pirámide de los Italianos fue construida entre 1938 y 1939 en el Puerto del Escudo, dentro del término municipal del Valle de Valdebezana, en Burgos. Su objetivo era reunir los restos de soldados italianos del Corpo Truppe Volontarie fallecidos durante la Batalla del Escudo, uno de los episodios más duros de la ofensiva sobre Santander durante la Guerra Civil.

Según recoge la Junta de Castilla y León en la documentación oficial vinculada a su declaración como Bien de Interés Cultural, el monumento fue proyectado por el arquitecto Attilio Radic y ejecutado por el capellán militar Pietro di Varzi. La administración autonómica define el conjunto como «un bien único dentro del patrimonio cultural de Castilla y León, por su diseño y los valores estéticos, arquitectónicos y paisajísticos que en él concurren».

La construcción responde al estilo racionalista italiano de entreguerras y mantiene vínculos con los grandes sacrarios militares levantados en Italia durante el siglo XX, espacios funerarios monumentales concebidos para honrar a los caídos en combate dentro de lo que los historiadores denominan «arquitectura de la memoria».

Su presencia en mitad del paisaje castellano sorprende todavía hoy. La pirámide, revestida con placas calizas y visible desde la Nacional 623, aparece como una pieza casi ajena al entorno, una arquitectura importada desde la Italia fascista que permanece incrustada entre Burgos y Cantabria.

La Pirámide de los Italianos y el símbolo de la puerta que vuelve a despertar preguntas

La entrada del mausoleo concentra buena parte de las miradas. Una cancela geométrica de hierro forjado, concebida como acceso al panteón, sigue alimentando interpretaciones entre visitantes y curiosos.

El comentario publicado por Carmelo Herrero González apuntaba precisamente hacia uno de esos detalles visuales. El usuario planteaba la posibilidad de identificar en la forja una representación del llamado «sol negro», un símbolo históricamente asociado por algunos investigadores a determinados imaginarios del nazismo. La apreciación pertenece al ámbito de la interpretación personal y, hasta la fecha, no existe documentación institucional que confirme oficialmente esa lectura sobre el diseño de la puerta.

Lo que sí aparece acreditado en la descripción patrimonial de la Junta es el fuerte simbolismo presente en todo el conjunto arquitectónico. Pietro di Varzi otorgó una interpretación espiritual al diseño del monumento: los perfiles escalonados de algunos laterales simbolizarían el ascenso hacia el cielo y el sacrificio vivido durante la batalla.

La propia Junta apunta además semejanzas con otros edificios italianos de la época y menciona influencias racionalistas y art decó. Incluso recoge que algunos especialistas han señalado paralelismos con las antiguas pirámides de Meroe, pertenecientes al antiguo reino de Kush, próximas a la Abisinia invadida por Italia en 1935.

El vídeo divulgativo publicado por FranJaPas incorpora otra lectura contextual sobre el acceso principal, señalando que la puerta mantiene «una clara alusión a Mussolini, como otros monumentos italianos de la época». Se trata de una interpretación atribuida al creador del contenido audiovisual.

Qué guarda el interior de la Pirámide de los Italianos

El interior del mausoleo multiplica todavía más la sensación de extrañeza. Tras la puerta de hierro aparece un espacio circular cubierto por una cúpula semiesférica que permite el paso de luz natural a través de un óculo cenital y claraboyas en forma de cruz.

La Junta de Castilla y León describe el recinto como un pequeño panteón religioso organizado a modo de columbario. Las paredes interiores se distribuían en diez pisos de nichos destinados a custodiar las cenizas de soldados italianos, originalmente identificados con pequeñas lápidas numeradas.

El vídeo de FranJaPas precisa que existían «36 nichos por cada piso» y que, mediante una escalera vertical de hierro, se accedía a una cripta inferior reservada para oficiales fallecidos durante el combate.

Una de las huellas más reconocibles del lugar continúa visible sobre la puerta principal. La inscripción «Presente» aparece repetida tres veces, fórmula utilizada para recordar a los soldados muertos. También permanece un epígrafe latino impulsado por Pietro di Varzi y recogido por la Junta: «SCUTUM ENSE FRACTUM IBI CONFREGIT POTENTIAS ARCUUM SCUTUM GLADIUM ET BELLUM», una referencia que juega con el término «escudo» como arma y como nombre del puerto donde se libró la batalla.

Del pequeño altar interior apenas sobreviven algunos restos estructurales. El conjunto, concebido desde la austeridad, perdió gran parte de sus elementos originales con el paso del tiempo.

En 1975 gran parte de los restos depositados en el mausoleo fueron repatriados a Italia y otros trasladados al Sacrario Militar Italiano de la Iglesia de San Antonio de Padua, en Zaragoza, según detalla el contenido audiovisual.

Durante las últimas décadas, el abandono, el vandalismo y el expolio han deteriorado progresivamente el recinto. Aun así, la monumental silueta continúa dominando el paisaje del Puerto del Escudo y despertando curiosidad entre quienes la descubren por primera vez.

El interés patrimonial por el enclave quedó reforzado cuando el Consejo de Gobierno de Castilla y León aprobó el 29 de febrero de 2024 su declaración como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. La institución destacó entonces que la Pirámide de los Italianos constituye «un bien único dentro del patrimonio cultural de Castilla y León».

Entre memoria histórica, arquitectura monumental y símbolos que todavía generan interpretaciones, esta extraña pirámide italiana sigue observando el paso del tiempo desde la montaña, convertida en uno de esos lugares capaces de abrir preguntas mucho antes de ofrecer respuestas.

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