Heraldo-Diario de Soria

El pueblo de Soria que llegó a tener una de las harineras más importantes de la comarca y cambió la vida de decenas de pueblos

Conserva en su Barrio de la Estación la memoria de una fábrica de harinas que impulsó la vida comercial de la comarca soriana

La producción de harina fue durante décadas una de las principales actividades industriales de numerosas comarcas de Soria.

La producción de harina fue durante décadas una de las principales actividades industriales de numerosas comarcas de Soria.Getty Images

Patricia de la Torre
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Miño de Medinaceli llegó a tener en su Barrio de la Estación uno de esos enclaves capaces de cambiar el ritmo de toda una comarca. La llegada del ferrocarril Soria-Torralba impulsó un núcleo situado a menos de un kilómetro del pueblo, donde se concentraron almacenes, comercios y una fábrica de harinas que acabó convirtiéndose en motor económico del entorno. Hoy, aquel pasado industrial sigue vivo en edificios rehabilitados, en la memoria local y en espacios como el Café de la Estación.

Situado entre las localidades sorianas de Yelo y Medinaceli y muy cerca de la provincia de Guadalajara, Miño de Medinaceli es un pequeño municipio con ayuntamiento propio y tres pedanías: Ambrona, Ventosa del Ducado y Conquezuela. Según recoge el blog Café de la Estación, cuenta con 83 empadronados y conserva un singular Barrio de la Estación que nació al calor del tren y terminó marcando la historia del municipio.

Miño de Medinaceli y el Barrio de la Estación que nació gracias al ferrocarril

La historia del Barrio de la Estación está estrechamente ligada a la llegada del tren. La web de la casa rural La Abacería, situada en el pueblo, explica que la inauguración de la línea de ferrocarril Torralba-Soria propició el surgimiento de un nuevo núcleo poblacional a menos de un kilómetro de Miño, «llamado a dinamizar extraordinariamente la actividad económica del entorno».

Aquel pequeño barrio se convirtió en un importante foco de actividad económica para el entorno. Allí se instalaron almacenes, comercios y una fábrica de harinas que convirtió al Barrio de la Estación en un importante foco de actividad económica para el entorno.

La propia historia de La Abacería ilustra aquel cambio. En 1926, Agustín Bartolomé y su mujer, Felipa Pascual, decidieron trasladarse desde el vecino pueblo de Yelo a Miño de Medinaceli, atraídos por las oportunidades que ofrecía el nuevo núcleo ferroviario. Construyeron una tienda-vivienda con almacenes y establos desde la que vendían aceite, grano, salazones y telas para toda la comarca.

Miño de Medinaceli y la harinera que fue motor de la comarca

El gran impulso económico llegó en 1934, cuando se inauguró la nueva fábrica de harinas de Aniceto Dolado, según recoge la historia de La Abacería. La instalación se levantó junto a la antigua fábrica miñense y consolidó definitivamente el crecimiento del Barrio de la Estación.

El Café de la Estación mantiene precisamente esa memoria al recordar que la antigua harinera fue «motor en la comarca». La expresión no resulta exagerada si se tiene en cuenta el contexto de la época. Este periódico ya recordó en su reportaje Las harineras, últimos vestigios de la revolución industrial en Soria que la provincia llegó a contar con una veintena de fábricas de harina, entre ellas las de Arcos de Jalón, Ágreda, Soria y Miño de Medinaceli.

La industria harinera tuvo un notable peso en la economía soriana durante buena parte del siglo XX y el Barrio de la Estación se consolidó como un importante foco comercial y de actividad para el entorno de Miño de Medinaceli.

La fábrica de harinas de Miño de Medinaceli impulsó el desarrollo del Barrio de la Estación, que durante décadas concentró buena parte de la actividad económica del entorno.

La fábrica de harinas de Miño de Medinaceli impulsó el desarrollo del Barrio de la Estación, que durante décadas concentró buena parte de la actividad económica del entorno.Friera//Wikimedia Commons

Miño de Medinaceli y el esplendor de un barrio que hoy es memoria

La vida en el Barrio de la Estación iba mucho más allá de la actividad económica. La Abacería recuerda que, después de la Guerra Civil, la estación de tren se convirtió en un lugar de encuentro para los jóvenes de la zona, que se reunían allí para jugar al dominó y al ajedrez o para contar las historias de sus viajes a la capital y a Barcelona.

Sin embargo, el mismo tren que había traído el progreso terminó acelerando el cambio demográfico. La Abacería resume aquel proceso con una frase especialmente gráfica: «el tren que había llevado el progreso al pueblo de Miño, acabó llevándose a los miñenses a la ciudad».

La actividad de la fábrica de harinas y del almacén de coloniales de Arturo Dolado se prolongó al menos hasta mediados de la década de los noventa, según recuerdan familiares vinculados al negocio. Por su parte, el Café de la Estación sitúa el frenazo de la actividad comercial en los años ochenta, cuando el tren dejó de bajar pasajeros. El barrio quedó casi deshabitado y comenzó una nueva etapa marcada por la pérdida de población y la nostalgia de un pasado más próspero.

Miño de Medinaceli y el renacer del Café de la Estación

La historia del Barrio de la Estación, sin embargo, no terminó con el cierre de la harinera. El edificio que albergó la antigua fábrica de harinas acogió durante los últimos años el proyecto Café de la Estación-Bebiendo Estrellas, impulsado por Silvia Carpintero y Daniel Pérez

El negocio conservó la esencia industrial del lugar y en su interior todavía se mantuvieron una gran mesa, maquinaria, aperos y diferentes guiños al antiguo oficio harinero, elementos que permiten comprender la importancia que tuvo esta actividad para la comarca.

El proyecto nació a partir de una iniciativa vecinal durante el verano de 2020, en plena pandemia, cuando un grupo de amigos decidió abrir el patio exterior del establecimiento. La propuesta terminó convirtiéndose, según el Café de la Estación, en el «boom» de la comarca y abrió la puerta a una nueva vida para este espacio histórico.

Miño de Medinaceli, del pasado industrial al turismo rural

El antiguo Barrio de la Estación ha encontrado una nueva oportunidad ligada al turismo rural y a la recuperación del patrimonio. Allí donde antes se cargaban mercancías y se molía cereal, hoy funcionan alojamientos, establecimientos de restauración y proyectos que mantienen viva la memoria de este singular enclave soriano.

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