El pueblo de Soria donde se hacen más de 36 millones de pizzas cada año
Producen millones de pizzas al año y se ha consolidado un polo agroalimentario estratégico

La planta de Campofrío en Ólvega cuenta con capacidad para producir millones de pizzas al año y se ha consolidado como uno de los principales centros industriales de la compañía.
Cuando una pizza llega a la mesa de una familia española, pocos consumidores se preguntan dónde ha sido elaborada. Sin embargo, una parte importante de esas unidades tiene su origen en un municipio soriano situado a los pies del Moncayo.
En la provincia de Soria existe una historia industrial que sorprende por su dimensión. A los pies del Moncayo se encuentra una de las plantas de pizzas más importantes de Campofrío, una instalación desde la que salen millones de unidades cada año hacia supermercados y hogares de toda España. Su actividad ha convertido a esta localidad en una referencia dentro de la industria agroalimentaria de Castilla y León. Ese municipio es Ólvega.
Según publicó este diario, la fábrica de pizzas de Campofrío en Ólvega produce «36 millones de unidades al año» y da empleo a «más de 130 personas, entre trabajadores directos e indirectos». Un volumen que pocos asociarían a una localidad que ronda los 3.500 habitantes.
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Ólvega y la apuesta de Campofrío por la producción de pizzas
La historia de esta planta comenzó hace más de dos décadas. Según explicó Javier Dueñas, entonces director de Relaciones Institucionales de Campofrío, en declaraciones recogidas por Financial Food, «Campofrío se adentró en el negocio de pizzas en el año 2004, arrancando su producción en una planta situada en el centro del pueblo».

La planta de Campofrío en Ólvega elabora millones de pizzas al año y se ha convertido en uno de los centros de producción más importantes de la compañía en España.
El crecimiento de la demanda impulsó una nueva etapa para la compañía. El mismo directivo señaló que ese desarrollo permitió apostar «por unas instalaciones más modernas y amplias», reforzando la competitividad industrial de la zona.
La actual fábrica abrió sus puertas en 2014 tras una inversión cercana a los 22 millones de euros. La planta se ubica en el polígono industrial Emiliano Revilla y figura entre las instalaciones más avanzadas del grupo.
Las cifras ayudan a entender la importancia de este centro productivo. Financial Food informó de que en la planta se fabrican «15 millones de kilogramos de pizzas al año» y se elaboran distintas variedades comercializadas bajo las marcas Campofrío Pizza&Salsa y Campofrío Vegalia.
La capacidad productiva alcanza niveles muy elevados. La fábrica puede llegar a elaborar 10.400 pizzas cada hora. Esa capacidad resultó clave durante los meses más complejos de la pandemia.
Javier Dueñas destacó que durante la crisis sanitaria la planta llegó a fabricar «un millón de pizzas» en una sola semana. El responsable de Campofrío también agradeció el trabajo realizado por los empleados, que adaptaron la producción para responder al incremento de la demanda.
La planta de Ólvega, referencia tecnológica dentro del sector
El peso de la fábrica va más allá de las cifras de producción. Según publicó Financial Food, la instalación fue «la primera del sector en obtener la certificación de Industria 4.0 por parte de la Junta de Castilla y León».
La sostenibilidad también forma parte de su estrategia. La misma publicación explicó que Campofrío fue la primera compañía del segmento de pizzas refrigeradas en obtener la certificación Ecosense para esta planta. El sello acredita que las bandejas alimentarias incorporan material reciclado procedente del propio proceso de fabricación. Estas características han contribuido a consolidar la posición de Ólvega dentro del mapa industrial agroalimentario español.
La presencia de Campofrío ha marcado el desarrollo económico del municipio durante décadas. Además de la fábrica de pizzas, la compañía mantuvo durante años actividad vinculada a la histórica marca Revilla.
La empresa decidió concentrar parte de su estrategia futura en la planta de pizzas, que pasó a convertirse en el «centro único de producción de pizza» del grupo y en una instalación destinada a desarrollar nuevas categorías de producto.
La apuesta por Ólvega también ha servido para sostener empleo industrial en una provincia especialmente afectada por la despoblación. La actividad de la fábrica demuestra cómo la innovación y la industria agroalimentaria pueden convertirse en motores económicos para los municipios del entorno rural.