El nombre de esta calle de Soria recuerda a los nobles y caballeros que vivieron allí hace siglos
Conserva el legado de la nobleza que habitó uno de los espacios urbanos más importantes de la ciudad durante siglos

Diputación provincial
La historia de muchas ciudades puede leerse simplemente recorriendo sus calles. En Soria ocurre de forma especialmente evidente con la Calle Caballeros, una vía cuyo propio nombre remite a los nobles, hidalgos y linajes que durante siglos levantaron allí sus residencias. Hoy sigue siendo uno de los paseos más representativos del casco histórico y un auténtico escaparate de la arquitectura civil soriana, donde palacios, iglesias y edificios institucionales recuerdan la importancia que tuvo este enclave desde la Edad Moderna.
Según explica la Guía de Soria, la Calle Caballeros es, junto con la calle Aduana Vieja, «la calle más nobiliaria de la ciudad». Durante siglos fue el lugar elegido por numerosas familias nobles para construir sus palacios y casas solariegas, hasta convertirse en uno de los espacios con mayor concentración de arquitectura señorial de toda Soria.
La vía nacía en la antigua Puerta de Rabanera y conducía directamente hacia el recinto del desaparecido castillo de Soria. En su momento de mayor esplendor llegó a reunir nueve palacios y ocho casas solariegas, un dato que refleja la importancia política, económica y social que alcanzó este eje urbano.
Aunque algunos edificios desaparecieron con el paso del tiempo, como el Palacio de la Vilueña o el Palacio de los Marqueses de Vadillo, todavía permanecen numerosos ejemplos que permiten imaginar la riqueza arquitectónica que caracterizó esta calle durante varios siglos.
La Calle Caballeros de Soria reúne estilos arquitectónicos de cinco siglos
Uno de los aspectos más llamativos de la Calle Caballeros es la variedad de estilos que conviven en apenas unos cientos de metros. De acuerdo con la información publicada por la Guía de Soria, muchos de los edificios fueron construidos entre los siglos XVI y XX y, aunque algunos han sufrido importantes transformaciones, aún conservan elementos originales de gran valor.
Las fachadas muestran escudos heráldicos y ornamentaciones pertenecientes a diferentes corrientes artísticas. Es posible encontrar ejemplos de arquitectura ojival, renacentista, churrigueresca o de la restauración, una diversidad que justifica plenamente el nombre histórico de la calle y su estrecha relación con la nobleza soriana.
El recorrido comienza junto al Palacio de los Marqueses de Alcántara, frente a la Plaza del Olivo, y continúa hasta la Casona de los Salvadores antes de abrirse a uno de los espacios monumentales más destacados del centro histórico.

Palacio de Alcántara
En el tramo central aparece la la iglesia románica de San Juan de Rabanera, uno de los monumentos históricos más representativos de la ciudad. Muy cerca se encuentran también el Palacio de la Diputación Provincial, levantado en el siglo XIX, el edificio de Hacienda y el antiguo Banco de España, construido ya durante el siglo XX.

Iglesia San Juan de Rabanera
En la parte final de la calle, camino de la iglesia de Nuestra Señora del Espino, todavía pueden verse restos de dos antiguos palacios pertenecientes a los marqueses de Zafra, de los que únicamente se conserva la planta baja, además de otro palacio del siglo XVIII identificado por el escudo de la familia San Clemente.
La propia Guía de Soria señala que algunos edificios de construcción más reciente incorporan en sus fachadas los escudos heráldicos de las casas que ocuparon anteriormente esos solares, manteniendo así la memoria histórica del lugar.
La Diputación Provincial convirtió la Calle Caballeros de Soria en uno de los centros institucionales
La historia de la calle también está ligada al desarrollo administrativo de la provincia. Según recoge la Guía de Soria, hacia 1863 la Diputación Provincial adquirió un inmueble situado en la Calle Caballeros para establecer allí su sede oficial.

Vista de la Diputación provincial de Soria.
El edificio fue reformado tras su compra y posteriormente experimentó diversas ampliaciones durante el siglo XX, especialmente la realizada en 1959, cuando se añadió un nuevo cuerpo a su fachada principal.
En la actualidad, el Palacio de la Diputación está custodiado por una colección de ocho esculturas de bronce dedicadas a personajes históricos vinculados con la provincia de Soria, entre ellos Francisco López de Gómara, Alfonso VIII, Sor María Jesús de Ágreda, Diego Laínez o San Pedro de Osma, un homenaje permanente a algunas de las figuras más relevantes de la historia soriana.