La Capital

El barco del Duero zozobra y Antón ya habla de «salvar el máximo» de la ayuda

El alcalde recalca que tratarán de «justificar» la mayor cantidad de fondos posibles antes del 30 de septiembre aunque aún no hay fecha para la embarcación y el pantalán tardará al menos unos 3 meses

Embalse de Los Rábanos

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Soria

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El proyecto del barco turístico del Duero navega sobre un alambre. No habrá naufragio porque es un «proyecto estratégico» para el Ayuntamiento de Soria, pero la amenaza de pérdida de los fondos europeos conseguidos es cada vez más palpable. El plazo de justificación acaba el 30 de septiembre y aún no ha fecha para la llegada de la embarcación y el pantalán, recién licitado, al menos empleará tres meses en su construcción. El alcalde, Javier Antón, insistió ayer en el intenso trabajo para «intentar salvar el máximo posible de esa subvención europea».

A mediados de 2023 la capital obtuvo la concesión de una ayuda de prácticamente 2,6 millones para un plan de sostenibilidad turística en destino que en el caso de la ciudad se denominó Soria Orígenes. Inicialmente el plan era más ambicioso, pero se tuvo que adaptar a los fondos disponibles –aunque se llegó a presentar una segunda solicitud para dar continuidad al programa por valor de 2,3 millones–. Dentro de las actuaciones programas, y por volumen, la más relevante, está el proyecto del barco turístico que surcará el Duero uniendo la capital con el embalse de Los Rábanos.

El problema está en los plazos. El proyecto debería estar cerrado a 30 de junio y completamente justificado a 30 de septiembre. Por diferentes razones, la realidad es que a poco más de un mes para la finalización de los plazos, cuyo incumplimiento podría suponer la devolución de fondos, el barco aún no ha llegado a Soria. No es lo único que falta. Tampoco se dispone aún de todos los permisos administrativos ni está claro el modelo de gestión que se aplicará. Otra cuestión es el citado pantalán que se acaba de licitar y que tiene, según su pliego, un plazo de ejecución de tres meses que empezará a contar no antes del fin de septiembre.

En este escenario la posibilidad de perder fondos europeos es cada vez más real. Desde el Ayuntamiento, de momento, mantiene la vista en el trabajo que queda por delante. «La idea que tenemos es justificar el máximo posible en este plazo, teniendo en cuenta los retrasos que ha habido a la hora de recibir los motores y esas baterías», indicó el alcalde, Javier Antón. El regidor recalcó que se trata de «proyectos estratégicos para la ciudad», tanto el que afecta a Valonsadero como el del Duero y que «queremos que se acaben cuanto antes, que ofrezcan un servicio turístico fundamental para la ciudad». Antón reiteró que el objetivo es ya «intentar salvar el máximo posible de esa subvención europea». La construcción del barco se adjudicó por algo más de 500.000 euros mientras que el pantalán salió a licitación por unos 200.000 euros. Cabe matizar que gran parte del barco ya está certificado.

A través del proyecto del pantalán se han conocido algunos detalles más de la iniciativa municipal. En el pliego se define la infraestructura de embarque y acceso de pasajeros a una embarcación turística que recorrería el pantano de los Rábanos desde las inmediaciones del puente y ermita de San Saturio hasta la presa del pantano situado unos 8 kilómetros aguas abajo, 4,3 millas náuticas. Por lo tanto un recorrido de ida y vuelta sería unas 8,7 millas que podría tener una duración estimada de 60 minutos. Para realizar esta actividad, el Ayuntamiento de Soria encargó la construcción de una embarcación electrosolar con capacidad para 60 pasajeros.

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Se trataría de una embarcación eléctrica tipo catamarán con un calado muy pequeño ( 1.00 m.) y con un calado aéreo también muy pequeño (2,5 m.) que le permite pasar por debajo del tablero del puente de San Saturio en condiciones de niveles normales del pantano. Para la ejecución del pantalán también se ha tenido en cuenta la fuerza ejercida por el viento sobre la estructura; el coeficiente por ‘efecto máscara’ (disminuye la acción del viento porque la superficie está protegida por otra situada a barlovento), el coeficiente aerodinámico; la densidad del aire; o la velocidad del viento. Se considera un máximo dentro dársena de 90 kilómetros por hora, correspondiente al suroeste de unos 25 metros por segundo.