Heraldo-Diario de Soria

El pueblo de Soria donde una laguna desaparece y se convierte en pasto para vacas

La alternancia hídrica de este humedal soriano transforma el paisaje según la época del año, pasando de refugio para aves a prado de pasto

La Laguna de la Serna no tiene agua todo el año

La Laguna de la Serna no tiene agua todo el añoMario Tejedor

Antonio Bret
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En la pedanía soriana de Hinojosa de la Sierra, perteneciente a El Royo, se vive cada año un fenómeno natural que transforma el paisaje por completo. Allí se encuentra la Laguna de la Serna. Es un espacio húmedo con un fuerte valor ecológico que cambia de piel con el paso de los meses. 

En invierno se llena de vida acuática. En verano, cuando el agua se retira, el vaso de la laguna queda al descubierto y las vacas entran a pastar. Esta doble vida forma parte de la rutina local desde hace generaciones.

Un humedal que aparece y desaparece con el curso del Duero

La Laguna de la Serna no tiene agua todo el año. Depende del nivel freático de la zona y de las lluvias que alimentan la cuenca del río Duero. Durante los meses fríos y las lluvias de primavera, las aguas bajan de las sierras cercanas y la cubeta se llena.

Cuando tiene agua, el humedal se convierte en un hervidero de biodiversidad. Se trata de un punto clave para las aves migratorias que cruzan la península. Especies como la garza real, la cigüeña blanca o distintos tipos de patos hacen parada aquí para alimentarse, descansar o criar.

Pero el calor aprieta y el panorama cambia. Al llegar los meses de calor, el agua se evapora poco a poco hasta desaparecer. El barro se seca y da paso a un prado verde de suelos muy fértiles.

El uso ganadero y los planes para recuperar su lámina de agua

Es en ese momento cuando entran las vacas. La pradera que queda al descubierto ofrece un pasto fresco y nutritivo en pleno verano, justo cuando el resto del campo soriano se agosta por la sequía. Las explotaciones ganaderas de la zona aprovechan este recurso de forma tradicional, manteniendo un modelo de gestión agrícola que lleva décadas funcionando.

Sin embargo, el clima está cambiando. Las lluvias son más irregulares y los periodos de sequía se han alargado, por lo que la laguna pasa ahora mucho más tiempo seca de lo habitual. Esto ha llevado a las instituciones a mover ficha para proteger el enclave:

  • Iniciativa local: El Ayuntamiento de El Royo impulsa medidas para proteger el entorno y regular sus usos.
  • Supervisión de la cuenca: La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) gestiona las licencias y controla la viabilidad hidrológica de las obras.
  • Inversión en restauración: Se ha proyectado una inversión pública superior a los 250.000 euros para recuperar parte del vaso. El objetivo es retener algo de agua durante todo el año sin romper el ciclo natural del acuífero.

Con estas medidas se busca salvar el humedal sin perjudicar a los ganaderos, garantizando que este rincón de Soria siga conservando su identidad.

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