Heraldo-Diario de Soria

Un pueblo de Soria está utilizando inteligencia artificial para reconstruir los recuerdos que solo conservan sus vecinos

Un proyecto que transforma historias transmitidas entre generaciones en recreaciones visuales con inteligencia artificial

La inteligencia artificial se convierte en una herramienta para transformar relatos y recuerdos transmitidos por los vecinos en nuevas representaciones visuales.

La inteligencia artificial se convierte en una herramienta para transformar relatos y recuerdos transmitidos por los vecinos en nuevas representaciones visuales.Unsplash

Patricia de la Torre
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Una conversación con un abuelo puede convertirse en una imagen del Almazán de hace décadas. Un baño de verano en una acequia, el paso de pastores con sus rebaños, una antigua estación cubierta de nieve o un acontecimiento que quedó grabado en la memoria de una familia encuentran ahora una nueva forma de representación gracias a la inteligencia artificial.

El proyecto se llama 'Almazán contado: imágenes del relato oral' y está impulsado por el fotógrafo Jorge Sanz. Su materia prima tiene un valor difícil de medir: las historias que los habitantes de esta localidad de Soria recuerdan porque las vivieron o porque alguna vez se las contaron sus padres y abuelos.

La tecnología entra después. Esos relatos sirven para crear recreaciones visuales mediante inteligencia artificial, con las que el proyecto busca dar forma a escenas conservadas a través de la palabra.

Las imágenes funcionan como interpretaciones visuales de un testimonio oral, frente al valor documental que tendría una fotografía tomada en la época. El objetivo se centra en preservar y divulgar una memoria colectiva que ha viajado entre generaciones.

La inteligencia artificial de Almazán convierte los relatos de sus vecinos en imágenes

La idea parte de una pregunta sencilla: ¿cuántas historias de un pueblo desaparecen cuando deja de contarlas la generación que las recuerda?

Almazán contado busca reunir ese patrimonio oral y darle una dimensión visual. Los vecinos aportan recuerdos propios o historias recibidas dentro de sus familias y esas narraciones sirven como punto de partida para las imágenes.

El proyecto invita así a mirar hacia los mayores como auténticos archivos de la historia cotidiana.

Una persona de edad avanzada puede relatar episodios de su juventud y de su infancia. También conserva historias escuchadas a sus padres y abuelos. Esa cadena permite ampliar el recorrido temporal varias generaciones.

La afirmación habla de relatos transmitidos entre generaciones. La IA aporta una representación gráfica a partir de ellos.

Jorge Sanz ya había retratado las tradiciones de Almazán antes de recurrir a la inteligencia artificial

El interés de Jorge Sanz por conservar el patrimonio local cuenta con antecedentes documentados por una institución pública.

La Diputación Provincial de Soria recoge en su documentación a Jorge Sanz García como autor de ADN Revista fotográfica tradiciones Almazán, una publicación centrada en las tradiciones de la localidad. La institución provincial aprobó además la adquisición de ejemplares de la obra.

La inteligencia artificial de Almazán pone imagen a escenas de la vida cotidiana

El atractivo del proyecto aparece con fuerza en las historias seleccionadas.

Entre las recreaciones divulgadas figura una escena relacionada con la caída de un rayo sobre el monumento del Sagrado Corazón de Jesús, con varias personas alrededor del lugar.

Otra composición lleva la mirada hasta la antigua estación de La Dehesa, donde aparece una locomotora de vapor junto al edificio ferroviario.

La memoria de Almazán también conduce hacia escenas mucho más cotidianas. Una de ellas recuerda a varios jóvenes durante una tarde de verano de los años ochenta, cuando una acequia se convertía en lugar de baño.

Ese tipo de recuerdos explica buena parte del valor de la memoria oral. Los grandes acontecimientos suelen dejar documentos, fotografías, expedientes y publicaciones. La vida cotidiana se conserva muchas veces a través de las personas que estuvieron allí y después contaron la historia.

Las antiguas ferias ganaderas forman parte de las escenas recuperadas por el proyecto. Los relatos hablan de cuadras que durante las jornadas de feria acogían animales y personas y de una localidad transformada por la llegada de visitantes.

Cada recreación nace así de una historia y busca ofrecer una puerta visual hacia ella.

La inteligencia artificial de Almazán busca que los abuelos cuenten sus recuerdos

La participación vecinal ocupa el centro de la iniciativa. Jorge Sanz anima a los habitantes de Almazán a hablar con sus mayores y recuperar vivencias, anécdotas y relatos familiares. Una conversación puede aportar una escena que llevaba décadas alojada en la memoria de una sola familia.

El planteamiento convierte al vecino en una pieza activa de la conservación del patrimonio. Los relatos familiares adquieren valor colectivo cuando ayudan a entender cómo se trabajaba, cómo se celebraban las fiestas, qué lugares frecuentaban los jóvenes o qué sucesos marcaron la vida de la localidad.

Un recuerdo que durante décadas vivió en la memoria de un abuelo puede acabar convertido en relato compartido. Después llega la inteligencia artificial y le pone imagen.

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