El pueblo de Soria donde los vecinos todavía compran en una subasta la carne del toro y al día siguiente todo el pueblo se sienta a comer alubias
Mantiene durante las fiestas del Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas dos de sus costumbres gastronómicas más arraigadas
Ólvega celebra su penúltimo día de fiestas con estas actividades
Las fiestas de un pueblo también se cuentan a través de aquello que termina sobre la mesa. En Ólvega, en Soria, septiembre conserva una sucesión de costumbres que mezcla festejos taurinos, gastronomía y convivencia vecinal. El 17 de septiembre de 2026, la Peña Taurina volvió a celebrar en la Plaza de España su tradicional subasta y degustación de carne de toro. Apenas 24 horas después, la misma plaza cambió la subasta por largas mesas para celebrar una Comida de Hermandad cuyo menú mantiene dos protagonistas vinculados desde hace décadas a la despedida de las fiestas: alubias blancas y carne guisada.
Ólvega celebra su penúltimo día de fiestas con estas actividades
La imagen se repite generación tras generación. Los quintos adquieren un papel protagonista en el reparto, los vecinos ocupan la Plaza de España y las calles próximas y la comida se convierte en uno de los últimos grandes actos de las fiestas del Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas. El propio Ayuntamiento de Ólvega incluye esta tradición dentro de la identidad gastronómica del municipio.
El Ayuntamiento describe la Comida de Hermandad como el cierre tradicional de las Fiestas del Cristo y atribuye a los quintos el reparto de las alubias blancas y la carne de toro estofada, preparada en la calle para un elevado número de comensales.
La magnitud que ha alcanzado esta costumbre queda reflejada en la propia información municipal sobre las fiestas: el Consistorio habla de más de 2.000 comensales reunidos en la Plaza de España y las calles próximas en torno a un menú de judías y toro guisado.
Ólvega celebra su penúltimo día de fiestas con estas actividades
Ólvega mantiene una comida que ha reunido a miles de personas
Las cifras de ediciones anteriores permiten entender hasta qué punto la comida rebasa el concepto de simple cierre gastronómico. En 2014, cerca de 2.000 personas participaron en la cita y se prepararon 750 kilos de carne de novillo bravo y 250 kilos de alubias.
Cinco años después, alrededor de 1.500 comensales volvieron a ocupar la plaza y sus alrededores. Para aquella edición se prepararon unos 700 kilos de carne y 200 de alubias, con los quintos encargados de colaborar y repartir los platos.
Ese protagonismo juvenil resulta clave para comprender la continuidad de la celebración. Los quintos participan en diferentes actos durante las fiestas y asumen una función destacada en la comida final. Cuando llega el momento de sentarse a la mesa, buena parte del pueblo comparte el mismo guiso y una generación joven se encarga de servirlo.
Ólvega convierte la comida en el último gran encuentro de sus fiestas
La tradición gastronómica forma parte de unas fiestas que cada septiembre transforman Ólvega. Los terrizos, las peñas, los encierros, la música y los quintos articulan buena parte de una celebración que termina mirando hacia la mesa.
El paso del tiempo también ha transformado la propia Comida de Hermandad. El Ayuntamiento recuerda que años atrás acudían a ella mozos y hombres casados, mientras que después se incorporaron las mujeres hasta adquirir el carácter abierto y multitudinario que presenta hoy.
Una tradición gastronómica que cada septiembre vuelve a conectar a quienes viven en la localidad con quienes regresan durante las fiestas.
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