El pueblo de Soria donde los vecinos pujan para poder llevar a hombros a su patrona
Una singular subasta de banzos ligada a la procesión de su patrona, una costumbre que cada septiembre reúne a vecinos y descendientes de la localidad

Iglesia de Serón de Nágima.
En muchos pueblos, ocupar un lugar junto a la patrona durante la procesión constituye uno de los momentos más esperados de las fiestas. En Serón de Nágima, una pequeña localidad soriana de la comarca de Las Vicarías, ese privilegio está ligado a una tradición singular: la subasta de banzos de la Virgen de la Vega. Los devotos realizan sus pujas para conseguir el honor asociado a portar la imagen, una costumbre que vuelve a situarse cada septiembre en el centro de las celebraciones patronales.
La tradición sigue plenamente integrada en las fiestas. El pasado 13 de septiembre de 2026, Serón de Nágima celebró su jornada grande con Rosario de la Aurora, Diana Floreada, misa solemne, ofrenda floral, procesión y las correspondientes subastas de banzos.
Detrás de la puja aparece algo que trasciende la cantidad ofrecida. Participar en uno de los gestos centrales de las fiestas mantiene un importante componente simbólico para quienes conservan sus vínculos con Serón.
Serón de Nágima conserva su tradicional subasta de banzos
El término banzo hace referencia a las piezas empleadas para portar determinadas imágenes procesionales. En Serón de Nágima, su subasta forma parte desde hace años del ritual que rodea a la Virgen de la Vega. Las crónicas locales documentan esta costumbre en diferentes ediciones de las fiestas, lo que permite observar su continuidad en el tiempo. En 2016, por ejemplo, el programa ya recogía el Rosario de la Aurora, la misa en honor a la patrona y su correspondiente subasta de banzos.
La jornada de 2026 volvió a repetir ese esquema. A primera hora, el Rosario de la Aurora recorrió las calles acompañado por la charanga. Después llegó la Diana Floreada y, a las 13.00 horas, la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mercado acogió la misa en honor a la Virgen de la Vega. La ofrenda floral dio paso a la procesión, con numerosos nagimenses vestidos con indumentaria popular.
La subasta llega después como uno de los momentos más singulares de la celebración. Los vecinos pujan por ocupar ese lugar junto a la Virgen de la Vega y los banzos adquieren así un valor que supera su función de sostener las andas. Una plaza, la imagen de la patrona y varias personas levantando la mano bastan para mantener vivo un ritual transmitido entre generaciones.
Serón de Nágima reúne cada septiembre a quienes mantienen sus raíces en el pueblo
Las fiestas de la Virgen de la Vega funcionan también como punto de encuentro para quienes viven durante el resto del año lejos de Serón de Nágima. Septiembre devuelve a sus calles a vecinos y descendientes alrededor de actos que llevan años formando parte del calendario local.
Durante estas fechas, las fiestas recuperan a parte de quienes marcharon y vuelven a reunir a distintas generaciones alrededor de una misma celebración. Cada septiembre, Serón de Nágima convierte los banzos y una puja en una de las imágenes más reconocibles de sus fiestas.
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Patricia de la Torre