Arranca la producción micológica y se disparan los permisos, 5.177 en 20 días
Las campañas llegan cada vez más tarde pero ya hay boletus, champiñones e incluso setas de cardo, y los níscalos se generalizarán «en unos días». Las licencias todavía no alcanzan el nivel de otros años
Boletus recolectados en la zona de Pinares esta semana.
Lo más importante de recolectar setas es hacerlo correctamente, protegiendo el monte y el micelio, por eso es importante volver a tapar el hueco tras recoger el fruto con hojarasca, para mantener la humedad, «aunque sólo sea egoístamente, para volver otra vez», porque ahí habrá reproducción de nuevo, como destacó el director técnico de la Asociación Montes de Soria, José Antonio Vega.
Esas buenas prácticas ya pueden empezar a aplicarse porque «hay movimiento micológico en el monte ya», informó Vega, ante la presencia de boletus, angulas de monte, champiñones, macrolepiotas comestibles, incluso setas de cardo, «y empezarán enseguida los níscalos, de los que ya hemos visto algunos».
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De hecho, ya están aquí especies precursoras, no comestibles, que anuncian la llegada de los anaranjados lactarius deliciosus. Poblarán el monte en «unos días», con lo que el puente del 1 de noviembre será una buena ocasión para recolectarlos.
Los aficionados han esperado semanas, y es que la campaña micológica cada vez irrumpe más tarde. Lo que antes fructificaba en septiembre, ahora lo hace en octubre, y si las condiciones se mantienen, puede alargarse la temporada hasta diciembre. Recolectar setas en Navidad no es descabellado. Lo que debe cumplirse es que no se registren heladas ni haya excesivo sol y viento que seque la humedad ahora contenida en el terreno que está propiciando que sí sea una realidad la tan ansiada campaña de setas. «Antiguamente era rara la temporada de níscalos en Navidades, porque se producían heladas, y últimamente se han cogido en esas fechas, al igual que las gulas del monte. Se ha desplazado temporalmente la temporada, empieza en octubre y acaba en diciembre o enero». Vega bromeó sobre la denominación de los coloquialmente llamados ‘migueles’, los boletus que comenzaban a verse por la festividad de San Miguel, el 29 de septiembre. «Últimamente llegan más cerca del Pilar», por si a alguien se le ocurre cambiarles de nombre.
A todo este cambio de ciclo contribuyen los inviernos menos severos con temperaturas más suaves que vive la provincia, siempre con la condición de que el terreno mantenga la humedad que han tenido que proporcionar las lluvias previas.
La fructificación actual se está dando en toda la provincia gracias a las últimas lluvias, y se generalizará el aumento de producción igualmente. Vega destacó que ahora mismo es imposible determinar si será una buena o mala campaña, sólo la meteorología caprichosa sabe la respuesta.
Al margen de resultados futuros, la fructificación de estos días ya ha tenido efecto en el número de permisos micológicos que expide Montes de Soria. «De la nada a bastante», resumió el director técnico. Eso no significa que se haya llegado a los niveles de otros años, todavía lejos, pero las cifras son destacadas.
En apenas 20 días, los del mes en curso, se han expedido nada menos que 5.177 en total. La comparativa con septiembre evidencia el boom. El pasado mes habían sido sólo 522 los permisos para recolectar. El cómputo de todo el año arroja la cifra de 12.400 autorizaciones para coger setas en los acotados de Montes de Soria. Ahora mismo, el nivel de las licencias recreativas de locales son prácticamente las mismas que las solicitadas por el turistas micológicos. En el primer caso, 4.075 (hasta ayer), en el segundo, 3.990, lo que en términos porcentuales supone un 32% en cada caso. El resto, el otro tercio lo acumulan las demás modalidades de permisos establecidas por Montes de Soria.
El director técnico lamentó que la avalancha de licencias se concentre ahora, porque si hubieran llegado con tiempo, sería posible realizar muchas más actividades para la promoción micológica, en la línea de las que viene realizando la asociación.