Viajes
Jaime Duque, o la aventura de cruzar la Serranía Celtibérica a lomos de un 600 para llegar a las Ánimas de Soria
Un joven madrileño aprovecha las vacaciones y su pasión por los clásicos para recorrer las zonas más rurales de Guadalajara, Cuenca, Teruel y Soria durante 10 días con la meta de pasar el fin de semana en el festival soriano

Jaime Duque posa junto a su Seat 600 de 1967 con el que cubrirá más de 1.000 kilómetros para descubrir la España rural y el Festival de las Ánimas de Soria.
No hace falta navegar el Amazonas ni subir al Tíbet para disfrutar del espíritu de aventura. Bien lo sabe el joven madrileño Jaime Duque, que está aprovechando unas tardías vacaciones para realizar un viaje transformador. Cogió su Seat 600 en Madrid y, con 10 días por delante, decidió recorrer toda la Serranía Celtibérica por carreteras secundarias y caminos para conocer los pequeños pueblos, a sus gentes y una forma de vida que resiste y persiste. La meta está en el Festival de las Ánimas de Soria, para el que ya tiene entradas. Culminará así cerca de un millar de kilómetros y otras tantas vivencias con un 'pelotilla' que cumple como un campeón.
"Hoy he hecho noche en Serón de Nágima y ahora voy por Nomparedes y sus murales", explica Jaime, quien todavía duda de si pasar la noche en Soria o alargar un poco más la ruta y quedarse en Garray. "Es que el viaje es el camino".
Soria
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Pero ¿qué le trae a la que él denomina 'España no tan vaciada'? "Soy nacido y crecido en Madrid. Me marché a estudiar fuera de España pero he vuelto por trabajo. Me sobraban unos días de vacaciones y soy aficionado a los clásicos por mi padre y por mi tío, mecánico 'de los de garaje'". Así que cuando pudo se compró su primer coche veterano, un Seat 600D de 1967 que restauró con ayuda de un mecánico de un pueblo de Toledo para el capítulo motriz". También concurría que "toda mi familia es de un pueblo del sur de Ciudad Real. Uno de esos pueblos que ha sido y fue, pero ya no es". El 'cóctel' desembocó en querer conocer una España todavía rural y pura a bordo de un coche que en su día formó parte del paisaje.

Parada durante la ruta.
Dicho y hecho, el jueves 22 de octubre cerró la puerta (de las de bisagras en la parte trasera) y emprendió la marcha desde Madrid a Cuenca por Cañete "en una diagonal noroeste, evitando incluso las Nacionales. Por caminos y carreteras provinciales con el objetivo de llegar a Soria al Festival de las Ánimas". Ya van 900 kilómetros de "un camino increíble. No está siendo descubrir la España Vacía sino además a mi mismo. Siempre te acompaña alguien, siempre hay alguien con quien hablar" para tomar el pulso de estas tierras. Cuesta a cuesta llegó a Albarracín para pasar al Alto Tajo, una zona "muy bonita y donde se ve ya 'más pueblo'".
Gemma le mostró la labor de Sentir Alto Tajo, una iniciativa para que las personas con discapacidad puedan disfrutar del turismo a través de los sentidos; pudo desayunar con la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Molina de Aragón y conocer a "cuatro de ellas y sus empresas"; descubrió el impulso industrial del agua de Lunares; y en Ateca, a una familia "que lleva cinco o seis generaciones fabricando chocolates y turrones, Turrones Atienza".
Al llegar a la provincia de Soria, eso sí, le surgió una reflexión. "Se ve más desangelado. Teruel es similar pero en los pequeños núcleos se ve más vida. Es más fácil encontrar un lugar donde comer o cenar. Aún así estoy conociendo a mucha gente" y aquí aguarda la meta.

Jaime y el pequeño Seat 600 están conociendo la realidad de la Serranía Celtibérica sobre el terreno.
La llegada a la capital se producirá entre el jueves y el viernes, según marque el camino, y "ya tenemos entradas para la Lectura de las Ánimas. Digo tenemos porque se unirá mi pareja, mi novia", en una bienvenida que habrá supuesto el colofón a más de 1.000 kilómetros de aventura por donde hay quien dice que no hay nada, pero Jaime ha encontrado un todo.
Mientras tanto, el Seat 600 sigue rodando "de maravilla" y sin mucho riesgo de saltar un radar. "La verdad es que hace fresquito" y sus conocidos sobrecalentamientos no han hecho acto de presencia. "Estaba penando por si sufría un reventón, porque sólo llevo una rueda de repuesto, pero todo aguanta. Y poco más sistema de seguridad que las medallitas que lleva para protegerme", confiesa entre risas.
Jaime se mantiene "a loro con los potenciales fallos" y "rellenando y comprobando niveles" periódicamente. Al año que viene el 'pelotilla' cumplirá 60 años y podrá contar que regresó cargado de historias de la Serranía Celtibérica y de Soria. Paisajes y paisanajes para mostrar la diferencia entre turista y viajero al ritmo de las pausadas pistonadas de todo un clásico.