Heraldo-Diario de Soria
Tajueco mantiene viva la tradición del Canto de las Ánimas. PABLO SORIA

Tajueco mantiene viva la tradición del Canto de las Ánimas. PABLO SORIA

Así cantan por las ánimas en un pueblo de Soria: "Cumplid con lo que pedimos, no alarguéis nuestros tormentos"

Los hombres de la localidad mantienen una arraigada tradición rezando un cántico en la puerta de la iglesia

Publicado por
Nuria Fernández
Soria

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El Cántico de las Ánimas en Tajueco es, sin duda, una de las tradiciones más arraigadas de la provincia de Soria. Antes de la llegada de Halloween y de la celebración del Festival de las Ánimas en la capital soriana, los hombres -solo varones- de Tajueco concitaban gran expectación. También ahora cuando, a pesar de que esta expectación ha disminuido, pueden presumir de tan singular tradición.

El Cántico de las Ánimas es un rezo en las puertas de la iglesia y en otros puntos del casco urbano a cargo de dos grupos de hombres del pueblo, que tiene lugar en la tarde del 1 de noviembre, en Todos los Santos. Inicialmente son 15 estrofas, aunque existe una versión de 21. Esto rezan los hombres de Tajueco:

Canto de las Ánimas de Tajueco

Quién San Jerónimo fuera

Para poder explicar

Lo que padecen las almas

Que en el purgatorio están

Allí claman y suspiran

Metidas en aquel fuego,

Suplicando a los mortales

Les saquen de este destierro.

Herederos y albaceas,

Atended nuestro lamentos,

Cumplid con lo que pedimos,

No alarguéis nuestros tormentos.

En calabozos oscuros

Hay muchas almas metidas

Clavadas contra la tierra,

Diciendo: “De mí se olvida”.

A ti exclamo, esposa mía,

Padres, amigos, hermanos,

Pido que me socorráis

Por Cristo Crucificado.

Que estoy aquí como un niño,

Atado de pies y manos,

Y no puedo por mí propio

Ganar nada en cuanto paso.

Pues todos los hijos tienen

Obligación verdadera

De socorrer a sus padres

Para librarnos de penas.

Hombres, mujeres y niños,

Cómo de mí no te acuerdas

Para dar una limosna,

Para quitarnos las penas

Yo cuando estaba en el mundo

Os causaba sentimiento

Si tenía algún dolor

Y me aplicaban remedio.

Qué harías, si ahora me vieras

Entre tanto fuego arder,

Qué diligencias no harías

Por no verme padecer.

Mira que padece un alma

Más tormentos y trabajos

Más que padecían todos

Los mártires y los santos.

Más que todos los cautivos,

Forzados y ajusticiados,

Más que todas las mujeres

Han padecido en sus partos.

Padeció el Hijo de Dios

Por redimir los hermanos

En el árbol de la Cruz

Atado de pies y manos.

San Nicolás y Dionisio

De nuestras penas hablaron

Diciendo que Dios la leña

En el mundo la ha creado.

Toda junta en una hoguera

En un fuero de arder tanto

No alcanzara una cabeza

De este fuego en que estamos.

Esto no es ponderación,

Clemencia, favor cristiano,

Que se abrasa el Purgatorio

Y las almas no quemamos.

Si las ánimas pintadas

Causan miedo de mirar,

Qué será de aquellos pobres

En aquel fuego voraz.

A las ánimas darás

Limosna cuando pudieras,

Que lo mismo desearías,

Si con ellos estuvieras.

Los afanes de este mundo

A esto vienen a parar:

Si comprendes nuestras penas

Os librará de pecar.

Mirad, cristianos; que Dios

Agradece la limosna

Y nos da ciento por uno

En premio de eterna gloria.

Por las ánimas benditas

Todos hemos de rogar

Que Dios las saque de penas

Y las lleve a descansar.

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