Heraldo-Diario de Soria

Los angelitos del Mirón recuperan su aspecto original este mes

La Diócesis de Osma-Soria indica que la intervención comenzó el 14 de octubre y se desarrolla conforme a la propuesta presentada al Ayuntamiento soriana y trasladada a la Junta de Castilla y León

Imagen de los angelotes tomada por una rendija de la puerta de la ermita.

Imagen de los angelotes tomada por una rendija de la puerta de la ermita.MARIO TEJEDOR

Soria

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Las obras de la iglesia del Mirón de Soria concluirán previsiblemente este mes de noviembre, tras la recuperación del aspecto original de los ángeles, aunque la Diócesis de Osma-Soria todavía no concretó una fecha para su reapertura. El administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez Millán, anunció el fin de las obras durante la presentación de la memoria de actividades y económica de 2025, acompañado del ecónomo, Alberto Martín Marín, y del delegado de Patrimonio, José Sala Pérez y el responsable de Cáritas Soria, Roberto Las Heras.

La intervención trata de corregir el repintado realizado en el verano de 2024, cuando los ángeles de las cornisas, hasta entonces blancos, aparecieron con labios rojos, cejas marcadas y cabellos coloreados. Los trabajos, encargados a una empresa de pintura sin especialización en restauración, suscitaron críticas por la alteración del aspecto de las figuras y alcanzaron repercusión internacional. La Diócesis reconoció que el acabado de los ángeles no respondía a lo previsto y anunció en agosto de aquel año el cierre del templo hasta encontrar una solución.

Sala explicó que la intervención comenzó el pasado 14 de octubre, después de recibir la autorización municipal, y se desarrolla conforme a la propuesta presentada al Ayuntamiento y trasladada a la Junta de Castilla y León. Los trabajos consisten en la limpieza de los ángeles, las cornisas y los derrames para recuperar el color blanco anterior a su pintura,  informó Ical.

"Respecto a la apertura no podemos decir nada porque no está hablado tampoco con el párroco, pero previsiblemente este mes de noviembre acaban las obras", manifestó Rodríguez Millán, quien destacó el resultado de la intervención a partir de las imágenes que pudo ver.

La atención social ocupó otro de los asuntos centrales de la comparecencia, con el balance del Centro Jubilar San Saturio, promovido por la diócesis y gestionado por Cáritas. El recurso atendió a 55 personas desde el 1 de marzo de 2026 y permitió constatar necesidades que sus impulsores habían detectado antes de su apertura, relacionadas tanto con la atención básica como con la soledad no deseada.

Desde la diócesis explicaron que los usuarios encuentran en el centro un espacio para conversar, establecer amistades y recuperar relaciones personales. La exclusión, señalaron, no responde únicamente a carencias materiales, sino también a la falta de una red de apoyo.

"Las necesidades que intuíamos, efectivamente, estaban ahí, no estaban siendo atendidas y las personas que están acudiendo a este centro lo están agradeciendo", expusieron.

El centro trabaja en coordinación con los demás programas de Cáritas Diocesana para derivar a cada persona al recurso que necesita. Además, sus responsables preparan una campaña para dar a conocer sus servicios entre los voluntarios de las Cáritas parroquiales y facilitar que puedan orientar hacia él a quienes requieran este acompañamiento.

Asimismo, el administrador diocesano se refirió a la dificultad para acceder a una vivienda, y advirtió de que encontrar trabajo no siempre permite a las familias abandonar los recursos asistenciales, porque sus ingresos resultan insuficientes para conseguir alojamiento, especialmente cuando tienen hijos.

"Cada vez es más difícil que las familias, cuando ya encuentran un trabajo, salgan de nuestros recursos, porque aun con ese trabajo tienen dificultades para encontrar una vivienda", señalaron. La Iglesia reconoció que su capacidad para resolver este problema es limitada, aunque mantiene el apoyo a las familias en la búsqueda de alojamiento.

Respecto a la vacante del Obispado, Rodríguez Millán reconoció que la diócesis esperaba comenzar el curso pastoral en septiembre u octubre con un nuevo obispo, pero no dispone de novedades sobre el nombramiento después de trece meses de espera.

"Trece meses es demasiado tiempo", afirmó el administrador diocesano, quien explicó que los procesos de elección son "muy discretos" y requieren consultas dentro y fuera de la diócesis, una tramitación que comienza en la Nunciatura Apostólica en Madrid y continúa en Roma.

Rodríguez Millán señaló que la demora afecta también a otras diócesis españolas, aunque admitió que esa circunstancia "no nos consuela". Durante este periodo, añadió, se mantuvieron la atención pastoral, el acompañamiento a las familias y las decisiones necesarias para el funcionamiento ordinario de la Iglesia diocesana.

La memoria de 2025 recogió una red de 542 parroquias atendidas por 84 sacerdotes. El administrador situó la edad media del clero en torno a los 70 o 71 años y señaló que apenas una treintena tiene menos de 65. Frente a esta situación, destacó la presencia de cinco seminaristas mayores y la colaboración de casi 70 laicos que acuden a pequeñas parroquias para celebrar la Palabra los domingos cuando no puede llegar un sacerdote.

En el ámbito sacramental, la diócesis celebró 312 bautismos, frente a los 299 de 2024, y 95 matrimonios, por encima de los 77 del ejercicio anterior. También registró 276 confirmaciones y 334 primeras comuniones. Los cuatro centros católicos concertados acogieron a 1.611 alumnos.

La actividad caritativa y asistencial alcanzó a 5.045 personas a través de 34 centros. Cáritas contó con 130 voluntarios, mientras que los 41 de Manos Unidas contribuyeron a recaudar 200.106 euros para seis proyectos de cooperación al desarrollo, con 13.154 beneficiarios directos.

En el apartado económico, Alberto Martín Marín presentó unos ingresos de 8.893.750,65 euros y unos gastos de 6.839.212,09 euros, con una capacidad de financiación de 2.054.538,56 euros. El ecónomo precisó que son cuentas consolidadas que incluyen las parroquias y las entidades diocesanas, además de la administración del Obispado.

La conservación de los inmuebles y los gastos de funcionamiento absorbieron más de la mitad del gasto, con 3.578.587,43 euros. Las acciones pastorales y asistenciales recibieron 696.873,56 euros, mientras que las retribuciones del clero y del personal seglar superaron conjuntamente los 1,7 millones.

Sala detalló que las intervenciones patrimoniales rondaron el millón de euros y destacó la colaboración de la Diputación, la Junta, los ayuntamientos, las asociaciones y los particulares. La memoria contabilizó 45 proyectos de construcción y rehabilitación y 41 bienes inmuebles de interés cultural, dentro de un patrimonio que supera el millar de iglesias y ermitas.

De cara a las próximas actuaciones, la diócesis dará prioridad a los problemas estructurales, especialmente en las cubiertas. Rodríguez Millán avanzó también la intención de intervenir en la capilla de Santa Ana y en el coro de la colegiata de Berlanga de Duero, dentro de la conmemoración de su quinto centenario, cuyas celebraciones se prolongarán hasta 2030.

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