La calle en la que puedes convertirte en millonario o dormir junto a una muralla medieval en el cabecero de cama

Calle Claustrilla, en pleno centro de Soria.
Hay calles y calles y no por más ancha la avenida tiene más prestancia la vía. En Soria hay una calle corta y estrecha, pero con altas prestaciones. Hablamos de una calle céntrica, "casi un pasaje", que une dos zonas amplias y cercanas.
"Une este punto crítico Marqués de Vadillo-Puertas de Pro-Collado con Ramón y Cajal-Olivo-Caballeros-Alberca", un lazo como se refiere a este punto el que fuera cronista de Soria, Miguel Moreno, en el libro Todas las calles de Soria: la Claustrilla, soriana calle donde las haya, en la que cualquier ciudadano puede convertirse en millonario.
Las grandes posibilidades que uno encuentra en esta pequeña vía pasan por lo terrenal, pero llegan también al espíritu. Por si la suerte de despertarse millonario haciendo parada en esta calle fuera poca, también es posible aquí dormir junto a un paño de muralla medieval. Y calentito, con todos los servicios que pueden encontrarse en un coqueto establecimiento hotelero. Y es que El Solar de Tejada, con entrada en esta calle, conserva en algunas de sus habitaciones trozos de muralla en la pared. Un lujazo. No todo el mundo puede presumir de estar tumbado en la cama y tener de cabecero parte del lienzo de una muralla del siglo XIII. Espectacular también el que hay subiendo por la escalera.
Un comercio de ropa, una tienda de alimentación y otra de arreglos de textil son algunos de los establecimientos que hay en esta calle, así como una administración de lotería donde probar suerte.
La Claustrilla es una calle "de ronda", esto es, un tramo muy corto de la antigua ronda de la muralla de Soria, que bajaba de la Puerta del Rosario, con el acceso a Aduana Vieja, y llegaba al Postigo, "puerta que (...), como tal, fue la última de la muralla. La de Puertas de Pro tenía "ese apéndice o callejón" antes de llegar la Puerta de Rabanera", cuenta Moreno.
Hablamos de una calle peatonal, aunque no siempre fue así. Resulta difícil imaginar este pequeña y estrecha calle abierta al tráfico rodado que tuvo en otro tiempo, a tenor del comentario del autor del libro: "Creó grandes incomodidades tanto a vehículos como a transeúntes". Moreno se detiene en la etimología del nombre preguntándose si no se denominará así, Claustrilla, por lo corto y angosto de la misma, teniendo en cuenta, además, que en el plano de Coello (1860) ésta y la calle Alberca se denominan 'Costanilla'.
"Hoy mismo lo angosto de la calle y su breve distancia entre los extremos, da cierto tono de oscuridad permanente", suscribe el autor, que recuerda "el ensanche realizado por los años 50-60 de este mismo siglo", en referencia al XX, ya que el libro se publicó en 1992.
"La demolición de algunas viviendas o construcciones realmente rurales e inhóspitas que la prolongaban por su mano izquierda desde El Collado a Caballeros, facilitando una embocadura mucho más abierta a la plaza del Olivo, pueden registrarse como un gran acierto municipal. Y más estrecho fue hasta 1887, fecha en que se derribó la Puerta de Rabanera que aún pudo dibujar el joven pinto entonces Maximino Peña", concluye.