La calle de Soria con nombre de un conocido bar de cañas y tapas a la que se encomiendan los dentistas
La vía tiene poco desarrollo urbano, invita al paseo con la llegada del buen tiempo y en sus cercanías hubo una casita de campo que alquiló Machado durante la enfermedad de Leonor

Calle Santa Apolonia, más bien camino.
Decía el que fuera cronista de Soria, Miguel Moreno, hace más de tres décadas que la calle en cuestión aún no lo era "más que en el plano". Y casi sigue siendo así, puesto que la ciudad poco se ha desarrollado por esta parte. "Está emboquillada -se dice en un informe al Concejo, a mediados del siglo presente- y es base de una futura calle". Y lo sigue siendo medio siglo después, agregaba Moreno en el libro Todas las calles de Soria, afirmación a la que añadimos lo dicho, esto es, 33 años, puesto que la publicación vio la luz en 1992.
Hablamos de la calle Santa Apolonia, en la que hay pocos vecinos y sí son frecuentes los paseantes, especialmente en época de buen tiempo, cuando incluso se deja ver alguna víbora. Patrona de los dentistas por el padecimiento de que fue víctima, según el Martirilogio, decir Apolonia en Soria son palabras mayores y se conjugan en masculino, el Apolonia. La poca humanidad que se respira en el paseo por Santa Apolonia se torna multitud en el bar Apolonia, en la plaza de Herradores, muy conocido en su versión de tarde y noche, un lugar agradable donde tomar cañas, tapear o tomar un café.
La mártir cristiana sufrió una brutal tortura: tras ser amenazada con ser quemada viva si no renegaba de su cristianismo, caminó voluntariamente hacia el fuego y, cuenta la leyenda, fue agredida por una muchedumbre y su tortura incluyó que le rompieran los dientes. Es por ello que se la considera como patrona de la Odontología y de quienes sufren dolor de muelas y problemas dentales. Santa Apolonia vivió en Alejandría en la primera mitad del siglo III d. C..
Sobre el bar Apolonia, poco que decir. Fue el primer establecimiento de hostelería que se montó en la céntrica plaza de Herradores y está de joven como el primer día, pese a haber pasado ya unas cuantas generaciones. Ahora es, además, hotel.
La calle Santa Apolonia va "desde el sitio en que la callecita del Hospicio -callecita por lo corta-, ca paso a las de Puerta de Nájera y de Logroño, que se lanzan, en pareja, al Norte; y la de Santo Tomé, al Poniente". Explica Moreno que el comienzo de nuestra protagonista Santa Apolonia se dirige hacia el Este y cuesta abajo por las traseras de la calle San Martín. Y cita a Nicolás Rabal y a Lorenzo Aguirre en la búsqueda de referencias de la parroquia de Santa Apolonia. Así, Recuerdos y Apuntes de Soria, de Aguirre, suscribe "Pero nada hemos podido decir de la iglesia de Santa Apolonia que indica estuvo situada en los colmenares (...) detrás del convento de la Merced".
Cuenta Moreno en esta zona de la desembocadura de Santa Apolonia "debió de estar una casita del campo a las afueras, detrás del Hospicio, que Machado alquiló para vivir allí durante la enfermedad de Leonor, y que le fuera más próximo el paseo del Mirón y Cuatro vientos".