El alcalde de El Burgo y notable pintor que discutía con sus vecinos (siglo XVII)
Tomás Ruiz de Quintana fue un prolífico pintor, de carácter áspero y desabrido, que sostuvo graves conflictos y pendencias con algunos de sus convecinos

Retablo de San José.
Tomás Ruiz de Quintana o de Quintano, natural del lugar de Arnuero, en la merindad de Trasmiera, vino a El Burgo de Osma y trabajó en el taller de Bartolomé de Ávila, pintor, al menos desde el 29 de mayo de 1596, hasta el año siguiente, en que se independizó. Hijo de Diego Ruiz de Quintano y de María de Hazas, fue fecundo pintor que casó con María Çabalo, hija de Juan Çabalo, ensamblador y entallador, y de María de Langarita, su segunda esposa.
Trabajó para iglesias y cofradías de Alcozar, Alcubilla del Marqués, Aldea de San Esteban, Almajano, Atauta, Aylagas, Berzosa, Blacos, El Burgo de Osma, Calatañazor, casa fuerte de San Gregorio, Casarejos, Cascajosa, Castillejo de Robledo, Castril de Tierra, Cortos, Cubilla, Fuentepinilla, Galapagares, Golbán, Gormaz, Langa de Duero, Madruédano, La Mercadera, Miño de San Esteban, Monteagudo de las Vicarías, Navaleno, Paredesroyas, Pedraja, Peñalba de San Esteban, Quintanas de Gormaz, Quintanas Rubias de Abajo, Recuerda, Rioseco, San Esteban, San Leonardo, Sauquillo de Alcázar, Sotillo de Caracena, Soto de San Esteban, Tajueco, Talveila, Vadillo, Valdanzo, Valdealvillo, Valdeavellano, Valdelubiel, Valdemaluque, Valdenebro, Valderrueda, Valtueña, Velilla de la Sierra, Vildé, Villanueva…
Lado Oculto
El soriano obispo de Guadix, hermano agustino de Fray Luis de León
José Vicente de Frías Balsa
Y de la provincia de Burgos en Anguix, La Gallega, Hontangas, Nava de Roa, Rabanera de la Sierra, Santo Domingo de Silos… entonces pertenecientes a la diócesis de Osma. Su actividad abarca desde la última década del siglo XVI al 26 de marzo de 1636, fecha en la que falleció.
El trasmerano fue un gran pintor, si bien de carácter áspero y desabrido lo que le hizo enemistarse y tener graves conflictos y pendencias con algunos de sus convecinos. A tal grado llegó el enfrentamiento que el Ayuntamiento de la Villa Mitrada se vio precisado a intervenir en el asunto.
Así, el 4 de junio de 1625, sus componentes, entre ellos Sebastián del Castillo, maestro de cantería, y Francisco de Salas, bordador, apoderaron a Pedro de Velasco, procurador en los reales consejos de Madrid, a Francisco de Cardeña e Ignacio Fresno, que lo eran en la Real Chancillería de Valladolid, y a Francisco Martínez de Sarauz, Jorge de Ortega Montano, platero, y Francisco Gómez, vecinos de la Villa, para contradecir el nombramiento de alcalde mayor de esta villa y su jurisdicción hecho, contra Derecho, por Martín Manso de Zúñiga, obispo de Osma (1622-1630), en la persona de Tomás Ruiz de Quintana. Y para pedir se ordene al obispo nombrar a persona capaz y benemérita, como se dispone en las leyes y cartas acordadas.
Las razones en que se basaba la justicia y regimiento de la Villa, entre otras, eran «Que es hombre que no sabe leer ni escribir, no ha tenido estilo en la administración de Justicia por no la haber usado ni ejercido y porque al presente se tiene pleito pendiente con esta villa sobre su hidalguía y porque, también, es hombre ocasionado y habituado a tener ruidos y cuestiones y por serlo ha tenido pleito y al presente tiene uno, sobre palabras mayores, con Sebastián del Castillo, vecino de esta villa, por lo cual está condenado en dos años de destierro de ella uno preciso y otro voluntario… Y porque de presente es alhondiguero de esta villa y no da cuenta de dicho oficio y por otras mucha causas y razones que por nuestra parte se dirán y alegarán… Y atento a ellas pedir se revoque y anule el dicho nombramiento de alcalde mayor y que el dicho Sr. Obispo quite la vara y nombre y ponga otro que sea persona de ciencia y experiencia y conciencia y que no parezca los defectos que el dicho Tomás Ruiz de Quintana…»
Las cosas siguieron y, el 31 de abril de 1626, Sebastián del Castillo dio poder a Mateo de la Peña, procurador de causas de la villa, para que por él, si el pintor trajere alguna provisión o receptoría de la Real Chancillería, para hacer de su pedimiento alguna probanza en el pleito criminal que trata y está pendiente en grado de apelación, la pueda recusar y recuse. Meses después, ya fallecido el maestro de cantería, su viuda, María de Puelles, hija de Diego de Puelles, bordador, el 1.º de septiembre de 1626, apoderó a Francisco de Cardeña, procurador en dicha Chancillería, para que «por lo que toca a su honor y buena reputación pueda salir y salga al pleito y causa criminal que el dicho Sebastián de Castillo, mi marido, difunto, siguió y trató, ante la justicia ordinaria de esta villa del Burgo, contra Tomás Ruiz de Quintana, vecino de ella, obre ciertas palabras de injuria, que al presente está pendiente en grado de apelación en la dicha Real Chancillería de Valladolid ante los señores alcalde del crimen de ella y de pedimiento del dicho Tomás Ruiz de Quintana y lo tome en el punto y estado en que estuviere y lo siga…»
El retablo que ilustra esta página, atribuido a Juan de Artiaga, procede de la parroquia de la casa fuerte de San Gregorio. Está dedicado a San José, a cuyos lados se aparecen San Francisco de Asís y ¿Santo Domingo de Guzmán?. Sobre la cabeza del titular se representa la huida a Egipto, y a sus lados Santa Teresa y un sacerdote. Subastado en la Galería Durán, en abril de 2015, no tuvo comprador. Más tarde fue adquirido en subasta y hoy se encuentra en la colección Carmen Thussen-Bornemisza.