El último tesoro del lutier de Yanguas busca volver a Soria
Una música soriana encuentra en Países Bajos un contrabajo de 1793 construido por Narciso de la Vega y rastrea apoyo para evitar su pérdida

Beltane Ruiz Molina posa con el contrabajo.
No se puede negar que, a veces, el destino es caprichoso. Solo así puede explicarse como una soriana que reside en Países Bajos se topa casi por casualidad con un precioso contrabajo construido a finales del siglo XVIII y en su etiqueta se haga referencia al responsable de su autoría como ‘El Numantino’. Una historia que junta a una música, Beltane Ruiz Molina, especialista además en instrumentos antiguos, y un contrabajo que construyó el lutier Joseph Narciso de la Vega, natural de Yanguas hace más de 200 años. Ahora Beltane Ruiz trata de evitar que el instrumento «pierda su esencia» y busca apoyos que permitan que se conserve de la mejor manera y, a ser posible, cerca de su ‘casa’.
Beltane Ruiz es música y reside en Países Bajos. Dentro de su actividad profesional ofrece recitales de música barroca, orquestas históricas y actuaciones al piano. Dentro de sus especialidades están los instrumentos antiguos y precisamente por eso un conocido le puso en alerta de que se estaba vendiendo un antiguo contrabajo del siglo XVIII.
La sorpresa llega cuando examina el instrumento, que se encuentra en bastante buen estado, con solo algunos pequeños cambios sobre el original, como las cuatro cuerdas de metal que Beltane ya ha sustituido por las tres de tripa ‘originales’. La etiqueta en la parte posterior lleva a Beltane directamente de vuelta a su tierra natal, Soria. «Die Fecit Matriti, por el Numantino Yanguas, Josef Narciso de la Vega, año 1.793», es decir, hecho en Madrid por el Numantino de Yanguas, Narciso de la Vega, 1793.

Detalle de la inscripción.
Ruiz Molina no pudo hacer otra cosa que investigar, lo primero el autor. Explica que no hay muchas referencias, pero si se cita a Narciso de la Vega como un lutier nacido en Yanguas. «En un libro sobre lutieres españoles aparece y hay fotos de violines, guitarras y contrabajos», explica. De la Vega fue alumno de José Contreras, ‘El granadino’ famoso lutier de España conocido como el ‘stradivari español’ emparejándolo con los más famosos creadores de instrumentos de cuerda. El apelativo de ‘El Numantino’ pocas dudas duda de que el origen del instrumento está en las manos de su paisano.
Beltane no tiene dudas de que el contrabajo es «una reliquia» y de momento no tiene constancia de que haya otras piezas de Narciso de la Vega que estén catalogadas o se guarden en algún museo. La música soriana ha tanteado su posible compra, pero su precio es excesivo, sobre todo teniendo en cuenta que solo podría utilizarse en recitales de música romántica.
El contrabajo se vende por 50.000 euros, explicó. «Si fuera italiano, el precio se multiplicaría por cuatro». Su actual propietario, de origen asiático, está decidido a llevar el instrumento al lejano oriente. Beltane Ruiz advierte que una venta así podría terminar por desvirtuar el propio instrumento. «En un estado prácticamente original como este no hay muchos, en 200 años un instrumento puede sufrir accidentes, reparaciones buenas o malas, y este está prácticamente intacto salvo el mástil», explica.
Todavía queda algo para evitar que se vuelva a perder el rastro del instrumento, quizás para siempre. Beltane Ruiz asegura que se ha puesto en contacto con diferentes asociaciones y administraciones públicas para tratar de que el instrumento vuelva a Soria, o al menos, a España. «Estaría bien que pudiera estar en un museo, aunque eso también tiene la parte mala de que no se podría tocar», apuntó. Entre otros, se han abierto contactos con Ayuntamiento de Soria, la Diputación provincial, el Ayuntamiento de Yanguas, Patrimonio Nacional, el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Fundación Joaquín Diaz de Valladolid o Fundación Duques de Soria. De momento no hay suerte. Beltane también ha iniciado una campaña de crowfunding en gofundme.com. «Lo ideal sería devolverlo a su condición original, como el cambio de cuerdas de metal a tripa, está más feliz».