El ilustre sanestebeño autor de la vida de San Pedro de Osma
Escribió la vida del fundador y primer obispo de la restauración de la diócesis oxomense

Vidrieras de la catedral con escenas de la vida de San Pedro.
Llego a casa tras visitar la exposición Petrus episcopus oxomensis que puede verse en dependencias catedralicias. Al parecer pretende conmemorar los 925 años de la restauración de la diócesis de Osma. Pero si hemos de creer lo manuscrito en el Breviario rico del obispo Pedro de Montoya la celebración está fuera de lugar y no procede. En dicho códice se lee que «Pedro, originario de Bourges y nacido de padres cristianos, […] fue elevado a la cátedra episcopal de Osma, dignidad en la que permaneció hasta su muerte en 1109, seis años y cuatro meses después». Resten ustedes. Trataremos con más detalle el asunto.
Este es el título de la obra de Hernán o Fernán Martínez: «La vida del Bienaventurado Sant Pedro de Osma, traducida de lengua latina en metro castellano por Hernan Martínez, clérigo, natural de la villa de Santistevan de Gormaz. Y una Suma de loas deste glorioso sancto sobre su vida y milagros, compuesta por el mesmo: dirigidas ambas obras al ilustre y Reverendísimo Señor D. Pedro de Acosta obispo de Osma, capellán mayor y del consejo de S. M. etc.»
Nos hallamos ante un libro -en 8º y 152 páginas, si no son más pues el ejemplar que vio Gallardo acaba en esa- con dos partes claramente diferenciadas. La 1ª. muy bien pudiera reducirse a ser la traducción, versificada, de los textos biográficos que se recogen en el citado Breviario. La 2ª, recogería las loas.
En la aprobación se lee: «Al Ilustre y Reverendísimo Sr. D. Pedro de Acosta, dignísimo obispo de Osma & su menor siervo fr. Antonio de Medina, Predicador de los Menores, salud en Cristo.- Dá osadía a este indigno siervo suyo para escribir a Vuestra Señoria Reverendisima la acostumbrada clemencia, con que suele oir a los pequeñitos y hacer merced a los súbditos, de los cuales yo el menor me atrevo a presentar ésta ante su acatamiento, para hacerle saber a Vuestra Señoría como un libro que le presentó Hernan Martínez clérigo, De la vida y milagros de Sant Pedro de Osma… lo cotejé con el original, y está fidelisimamente traducido… E puesto que el metro no se usa tanto como solía, que es lo que algunos calumniaron, no por eso deja de parescer y sonar bien lo que en él se escribe, y ser apacible…»
La traducción se versifica en décimas y el poema comienza, al folio 16, con un prólogo en verso y la vida del Santo:
Mi pluma muy atrevida,
Digna de que vaya redro,
Escribe nó de corrida
Los milagros y la vida
De nuestro Patron Sant Pedro.
Luego de leen cuatro octavas de arte mayor en loor de San Pedro de Osma, con el anagrama de Sanctus Petrus episcopus Oxomensis. Ocho en loor de su capilla, de la catedral. Tres décimas del Br. Hernán Martínez a San Pedro. Cinco de fray Antonio de Medina al lector. Seis octavas de arte mayor del citado Br., vicario de Osma, al lector. Est. de San Pedro, fol. 111. Y sigue la «Suma de loas a Sant Pedro de Osma sobre su vida y milagros, compuesta por Hernan Martinez…» etc. Dedicatoria a Pedro Álvarez de Acosta, en prosa.
El libro de este preclaro sanestebeño, que debió consultar el benedictino Argáiz en la biblioteca de la catedral pues en la universitaria no aparece en su inventario, se tuvo que imprimir no antes de 1549. Al menos en ese año, el 5 de septiembre, fray Antonio de Medina, conventual casi seguro en el de San Francisco, en Esteban de Gormaz, firmaba la probación de esta vida de San Pedro. ¿Saldría del taller tipográfico que montó en El Burgo de Osma el obispo Pedro Álvarez de Acosta al maestro impresor Diego Fernández de Córdoba?
El Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico no relaciona ningún ejemplar de esta obra y tampoco la hemos visto citada en el «Manuel del librero hispanoamericano», de Palau. ¿Dónde habrá ido a parar el ejemplar que consultó Bartolomé José Gallardo? Un ejemplar de esta rara publicación muy bien pudo hallarse en la biblioteca de Tomás Paz (1513-1575), canónigo palentino. El inventario de la misma le reseña en los siguientes términos: «La vida de San Pedro de Osma en coplas de romance».
Por lo que se refiere al autor es evidente que vino a este mundo en la villa cuyas murallas medievales lame el Duero que, a la vez, fertiliza sus tierras. La fecha de su nacimiento hay que datarla en el primer cuarto del siglo XVI, cuando era conde de San Esteban Diego López Pacheco (1456-1529), viudo Juana de Luna, III condesa de San Esteban y nieta de Álvaro de Luna, que celebró 2ª boda, el 8 de febrero de 1483, con su prima 2ª Juana Enríquez. Este conde vendió a María de Tovar, el 29 de marzo de 1507, la ciudad de Osma.
Sus primeros estudios hubo de cursarlos en la Escuela de Gramática que allí existía, al menos, desde el año 1444. Escuela en la que también aprendería, si bien un siglo antes, García de Santisteban, copista de los mejores códices del obispo Pedro de Montoya. Hernán Martínez pasaría, después, a alguna de las universidades del Reino en la que conseguiría el título de ba-chiller, tal vez en Artes y Teología. Luego, a partir de 1550, por las aulas del Colegio-Universidad de Santa Catalina, citándole fray Gregorio de Argáiz entre los colegiales que «florecieron» en tiempo de Acosta y en las que se graduaría de licenciado.
Este mismo historiador le hace cura de su villa natal, acaso en la parroquia de Nuestra Señora del Ribero en la que Álvarez de Acosta costeó, como lo pregonan sus armas, «el coro de esta iglesia con magnífico artesonado y friso de buen labrado, con influencia mudéjar, sobre el que va embutida la balaustrada», al decir de José Arranz. ¿Se vio obligado por ello, o por haber pasado por la Universidad de Osma, a dedicar el libro a este gran obispo?
Más tarde, en 1549, figura como vicario de Osma. Suponemos, moviéndonos casi siempre en el terrero de las hipótesis, que muy bien pudo sorprenderle la muerte siendo VII conde de San Esteban Francisco López Pacheco de Cabrera y Bobadilla (1532-1574), casado con Juana Lucas de Toledo.