ECONOMÍA
Lo que la crisis se llevó del mapa
Buena parte de los complejos de construcción privada más ambiciosos anunciados en 2006 y 2007 caen en el olvido por la falta de financiación a pesar de la ilusión de los ayuntamientos

Recreación del complejo sanitario de El Burgo.-MEDICAL CARE COMFORT
La crisis ha varado algunos de los proyectos más destacados para Soria no sólo desde el plano público, sino también desde el privado. En los últimos días se supo que la ausencia de clientes y socios deja en el aire, al menos de momento, las aspiraciones de la red Cylog en Almenar y Navalcaballo quedándose en manos públicas y con el primero de los centros todavía sin desarrollar. Pero otras iniciativas ni siquiera han logrado encontrar a esos inversores privados con los que se hubiesen desarrollado, y se han quedado en meras presentaciones con apoyo público.
El hospital privado y la urbanización anexa en El Burgo de Osma; las casi 400 viviendas y el campo de golf en Lubia; la residencia para enfermos de alzheimer en Trébago; el hospital privado de Santa María de Huerta (se llegó a ver una excavadora); o el campo de golf con su correspondiente urbanización en El Burgo son algunas de estas iniciativas truncadas antes de ejecutarse. En los años 2006 y 2007 la actualidad llegó copada por grandes proyectos privados y buena voluntad por parte de los ayuntamientos receptores. El año 2015 muestra cómo la crisis y la falta de inversores los dejó en nada.
Uno de los casos más sonados fue el del hospital privado de El Burgo de Osma y las viviendas que lo acompañarían para una recuperación más cómoda de los pacientes. En diciembre de 2006 saltaba una de las noticias en apariencia más positivas para la comarca. La empresa Medical Care Comfort tenía previsto invertir la friolera de 130 millones de euros.
Además del hospital, el complejo contemplaba un hotel para familiares y personas que acudiesen a pruebas diagnósticas, un área para rehabilitación, espacios comerciales y 245 unifamiliares construidas desde el punto de vista de las necesidades de los pacientes. No obstante la cifra de empleo previsto y su cualificación eran quizás lo más esperado: 241 puestos, con un centenar de médicos y 141 enfermeros.
La presentación fue todo un acontecimiento. El Ayuntamiento de El Burgo facilitó los terrenos para que en 2008 comenzase la construcción y en 2011 el servicio mientras Medical Care Comfort buscaba socios. No los encontró.
En 2013 se conocía el embargo y la salida a subasta de las parcelas, no por no haberlas utilizado sino porque la empresa ni siquiera pagó el IBI. Los esperados 130 millones de euros se quedaron en una salida al mercado de 33.000 euros. La última vez que este medio contactó con la empresa, fue increpado.
En el caso del campo de golf de Lubia, la empresa zaragozana Metrópoli Moderna presentó un proyecto para construir 395 viviendas y un hotel de 50 plazas junto al espacio deportivo, lo que apenas representaba un 10% de las más de 46 hectáreas facilitadas para el proyecto. Se presentó en 2007 después de siete años de trabajo interno por parte de la pedanía y del Ayuntamiento de Cubo de la Solana. La idea era que el campo fuese de titularidad pública y las viviendas un proyecto empresarial.
Se confió en que para 2012 estuviese en marcha, generando 34 empleos directos. Se constituyó además la empresa Lubia Golf para gestionar los activos. Su última noticia data de 2011, con el depósito de las cuentas anuales. El esperanzador proyecto tiene hoy mucho de campo, y poco de golf.
La residencia de enfermos de alzheimer de Trébago es un caso distinto, puesto que se acabó ejecutando un proyecto similar al presentado, pero en Madrid. En la legislatura que arrancó en 2007 el entonces Concejo Abierto mostró su interés por construir una residencia de ancianos al uso, pero la falta de ayuda pública frenó la idea. Entonces apareció Afal.
La intención de la empresa era crear unifamiliares adaptadas a los enfermos de alzheimer con servicios específicos, de forma que mantuviesen cierta independencia y viviesen en una urbanización más ‘amable’ que las residencias habituales. El Ayuntamiento adquirió 25.000 metros cuadrados para cederlos, eso sí, condicionándolo a que se ejecutase.
Cuando llegó la hora de dar el sí definitivo, poco más se supo de la empresa. Posteriormente construyó un centro en Madrid y dejó a Trébago con los terrenos y unas coloridas recreaciones en la mano. Afal está en la actualidad en procesos judiciales por, presuntamente, apropiarse de bienes de los ancianos que tutelaban. De la residencia de 22 plazas y los 36 bungalows en la provincia no se supo más.
El hospital privado de El Burgo no fue el único anunciado para la provincia, puesto que también se comprometió otro centro sanitario en Santa María de Huerta. En este caso el proyecto se presentó en 2006 con la intención de que en 2008 estuviese en marcha la primera fase. La empresa Atrio Inversiones era la encargada de ejecutarlo. También en este caso el Ayuntamiento hizo lo posible para que la inversión, de 60 millones de euros, se convirtiese en una realidad. En total, se cedían 75.000 metros cuadrados para el hospital y 25.000 para la urbanización.
El complejo iba a incluir un centro sanitario de 300 habitaciones con 10 quirófanos, 18 viviendas para recuperación de enfermos, una zona de restauración y 100 viviendas unifamiliares. Una retroexcavadora llegó para explanar la parcela y comenzar los trabajos. Desde entonces, no ha habido noticias, al parecer por falta de inversores.
El campo de golf de El Burgo de Osma fue otro de los proyectos que se recibieron con ilusión en los municipios pero que la crisis privada dejó en la memoria. En este caso la inversión superaba todo lo visto en la provincia, alcanzando los 300 millones de euros. Se presentó en diciembre de 2006 y estaba previsto que estuviese listo para 2010, vinculando la construcción de viviendas a la creación previa del espacio deportivo.
La promotora El Enebral de Osma, de socios burgenses y riojanos, contemplaba unas cifras de vértigo: 250 empleos durante ocho años, 1.652 viviendas colectivas, 470 adosados, 80 unifamiliares independientes, 27 hoyos de golf divididos en tres recorridos de nueve hoyos, 446 hectáreas (222 de reserva forestal, 99 residenciales y 116 de campo de golf) y la certificación para albergar competiciones internacionales eran sus señas de identidad en el momento de presentarse. Obtuvo la declaración de impacto ambiental favorable y no registró alegaciones.
A mediados de 2011, y ante el «bloqueo absoluto» a la financiación de actividades inmobiliarias en España, la promotora se puso en contacto con inversores de países árabes. El proyecto gustó, pero la delicada situación económica de España, en especial de la prima de riesgo, mermaron la confianza de los interesados. Finalmente, no se llegó a un acuerdo y el campo de golf sigue siendo sólo un proyecto.
En definitiva, se trata de proyectos a los que la administración local facilitó su asentamiento en la medida de lo posible, pero que la inversión privada finalmente no pudo acometer. En total, llegaron a comprometerse más de 510 millones de euros y alrededor de 600 empleos. La crisis -en especial con la falta de financiación- y los planteamientos iniciales no casaron bien. Pudieron ser referentes. Hoy son terrenos vacíos.