UCERO
El Cañón bulle con la romería de San Bartolomé
Cientos de fieles ‘toman’ la ermita para honrar a la Virgen de la Salud

Multitudinaria procesión con la Virgen de la Salud.-ÁLVARO MARTÍNEZ
El normalmente tranquilo Cañón del Río Lobos albergó ayer la multitudinaria romería de San Bartolomé, un acto al que se desplazaron los vecinos de Ucero y cientos de visitantes, muchos de ellos devotos de la Virgen de la salud. La ermita, normalmente no visitable a los numerosos turistas que pasan por este espacio natural, abrió ayer sus puertas de par en par para albergar a los fieles. También abundantes visitantes aprovecharon la cita para conocer por dentro un templo de origen templario sobre el que han corrido ríos de tinta.
Numerosos romeros comenzaron a llenar el acceso a primera hora de la mañana para hacerse con un sitio desde el que disfrutar la jornada. Los habitantes de la Comunidad de San Bartolomé (Herrera de Soria, Nafría de Ucero y Ucero) volvieron a ser fieles a la cita más populosa de las fiestas patronales de Ucero. Tras una eucaristía en la que el templo se quedó pequeño, pasadas las 11.00 horas salió la imagen de la Virgen de la Salud. Allí se pudo comprobar el fervor que despierta, con numerosos voluntarios dispuestos a llevarla en andas y otros muchos deseosos de tocar su manto.
La tradición dice que quien toca su manto goza de buena salud durante el año, añadiendo un componente más a la mística que desprende el templo de San Bartolomé. De hecho, ha estudiosos que apuntan a que su singular ubicación fuera de un núcleo urbano obedece a que se consideraba el ‘omphalos’, el centro del mundo.
Muchos de los romeros aprovecharon para comer en los prados, si bien no hubo tantas personas como en ediciones anteriores en torno a las ‘mesas’ debido a la climatología fresca. Otros optaron por disfrutar del Cañón del Río Lobos con un inusual colorido gracias a los puestos ambulantes, los numerosos asistentes y una procesión que año tras año se mantiene como una de las grandes citas del verano soriano.
El trajín en el interior del templo fue continuo durante toda la jornada, bien para tocar el manto de la Virgen o bien para dirigir velas y plegarias al Cristo de la Agonía, otra de las veneradas imágenes de esta ermita. También fue una buena ocasión para disfrutar de una arquitectura, probablemente protogótica, repleta de rosetones intrigantes y canecillos que trasladan a historias de templarios e iniciados.
Conforme fue avanzando la tarde, los visitantes y romeros fueron regresando a sus lugares de origen tras haber cumplido con un ritual que forma parte de la identidad de toda la comarca. Al fin y al cabo, San Bartolomé es la imagen más reconocible del Espacio Natural más visitado de Castilla y León.