ANIMALADA
El cuervo: inteligencia prodigiosa y ave de mal agüero
Peor que mal tratado en oscuras leyendas, en el cine y socialmente desde que el mundo es mundo, el cuervo tiene una capacidad de sentir muy parecida a la de los humanos

Cuervo, un animal inteligente-V. GUISANDE
La fama de pájaro de mal agüero le persigue, pero por encima de ella, muy por encima, se encuentra su inteligencia de la que poco o nada se dice. El cuervo tiene su espacio en la Literatura de la mano de Edgar Allan Poe y un poema narrativo con el que el poeta saltó a la fama. Se publicó por primera vez en 1845 y es una composición que narra la visita de un cuervo parlante a la casa de un angustiado amante y el descenso a la locura de este afligido joven que llora la pérdida de su amada.
No menos eco tuvo otro cuervo con mayúsculas esta vez en la gran pantalla. El celuloide acercó a los cinéfilos a El Cuervo, película estrenada en 1994, con la que de nuevo se alimentó la leyenda del mal fario: el actor principal, Brandon Lee, murió durante el rodaje de la película al ser tiroteado por el actor secundario en una escena.
Pero centremos mejor la mirada en los cuervos que «afortunadamente todavía quedan en Soria». Menos, por cierto, de lo que equivocadamente se cree ya que es muy frecuente que sea confundido con la corneja, más pequeña y perteneciente también a la familia de los córvidos. Y otra notable diferencia les separa: la corneja es especie cinegética y por lo tanto cazable, mientras que el cuervo es un ave protegida, porque no quedan muchos. El nombre genérico que se les da a todos ellos es grajo.
«Su lenguaje corporal es amplio y muy expresivo. La manera de mover las alas, las plumas... Crean grupos y tienen un comportamiento social entre ellos». Quien así lo cuenta es Luisa Abenza, experta en estos animales, y responsable del Centro micológico de Navaleno, que funciona también como aula de la naturaleza y el medio ambiente.
Diversos estudios equiparan la inteligencia del cuervo a la que podría tener un niño de siete años, apunta Abenza que pone sobre la mesa la estructura social de este animal, que tiene pareja de por vida. «Funcionan muy bien en grupo y cuando uno muere acuden todos y cantan alarma».
Frente a un animal así, la pregunta es obvia: ¿de dónde viene por tanto su mala fama? «Su aspecto oscuro, negrísimo, hace que se les relacione con la muerte. Un mirlo no tiene la misma fama porque apenas se le ve», explica nuestra guía. Se alimenta de insectos, semillas y frutos, lo que compone un 70% de su dieta, y también de carroña. En cuanto a su ser predador, Abenza apela a la selección natural «lo que ocurre con otras muchas especies, no sólo con los córvidos».
«Solo hay que fijarse en sus gestos y su manera de mirar para darnos cuenta de que son, sin duda, seres con una capacidad de sentir muy similar a la humana», concluye esta amante de los cuervos, que nos explica el por qué del popular refrán cría cuervos y te sacarán los ojos: «Hay dos versiones. Una es porque ellos y las hurracas son los primeros en llegar al cadáver de un animal y lo primero que comen son los ojos. Otra versión apunta a su longevidad, hasta 60 ó 70 años, y quiere decir que pueden sobrepasarte en edad». Larga vida, en cualquier caso, al cuervo.