DESARROLLO
Tardelcuende proyecta la entrada de mujeres y discapacitados en la resina
El municipio presenta la iniciativa valorada en 67.000 euros a la línea Arraigo del Plan Soria

Resinación en un pinar de Tardelcuende-HDS
El Ayuntamiento de Tardelcuende ha ideado «un ambicioso proyecto» resinero con discriminación positiva para dos colectivos que ahora tienen muy difícil su participación en el aprovechamiento de la resina. Mujeres y discapacitados son los destinatarios directos de una iniciativa que se ha acogido al Plan Soria, en concreto a la convocatoria de ayudas de Atracción y arraigo. «¿Quién mejor que la mujer para fijar población en el medio rural?», pregunta en voz alta el alcalde, Ricardo Corredor, que desvela la herramienta que permitirá desarrollar el citado proyecto: la pica de taladro. Éste es precisamente el nombre que encabeza la solicitud, un completo informe de algo más de cien páginas que retrata la realidad resinera en estos momentos en la provincia, desgrana el proyecto y concreta el principal objetivo: asentar población.
Así, la entidad ambiciona «extender la actividad resinera a todos los sectores de la sociedad, incorporando a grupos de personas, hasta ahora ajenos a él», como son las mujeres y los discapacitados. El cómo hacerlo es a través de un sistema de resinación llamado pica de taladro que, según corredor, «disminuye un 80% el esfuerzo físico que hay que hacer para obtener resina».
Este método de extracción, diferente al tradicional, facilita el trabajo «sin disminuir la rentabilidad. Concretamente se sustituirán las fases de derroñe, clavado y pica tradicional por la extracción mediante taladro», explica el informe.
La pica con taladro se ha utilizado en otros países con éxito, según el alcalde, y ha sido probada en Castilla y León «sin demasiado convencimiento, por lo que el Ayuntamiento se propone testar científicamente su aplicabilidad en los pinos de la provincia».
Se trata de una iniciativa experimental que supone una inversión que ronda los 67.000 euros y que el Consistorio ha comenzado ya a desarrollar con la contratación de dos trabajadores, una mujer y un discapacitado para resinar, por un periodo de 10 meses. «Más adelante se contratará a un tercer trabajador, dentro también del proyecto», explica el dirigente municipal. La cuantía se desglosa en 45.000 euros en recursos humanos, 17.600 euros en costes de material a los que se añaden partidas menores de gastos indirectos y costes imprevistos, hasta el montante global.
El proyecto deja constancia que los beneficios directos pertenecen a dos de los sectores poblacionales con una mayor dificultad de integración en el mundo laboral. No obstante, «todos los trabajadores del sector se verán indirectamente beneficiados con este proyecto al poder verse disminuido el esfuerzo físico necesario». El Ayuntamiento se compromete a ofrecer una mata de 5.000 pinos para mujeres que quieran trabajarla, en condiciones ventajosas, según aseguró Ricardo Corredor.
El alcalde de la localidad considera que aumentar las oportunidades laborales de estos colectivos contribuye a luchar contra el éxodo rural y la despoblación, «ofreciendo un trabajo de calidad y sostenible medioambientalmente». En opinión del alcalde de Tardelcuende (uno de los primeros municipios que apostó por la resina como yacimiento de empleo), este aprovechamiento «es ya un hecho pero resulta insuficiente para fijar población», en lo que quiere seguir ahondando con la iniciativa de la pica con taladro como una de las posibilidades para el pueblo.