QUINTA ESQUINA
Cristina Ortega: «De los pastores he aprendido perseverancia y aguante»
Cineasta, se asemeja a un plano de secuencia continua capaz de atrapar el tiempo de los últimos trashumantes de Tierras Altas. Lo ha hecho esta berlanguesa en su segundo largo. Ojos graves como su voz.

Cristina Ortega-HDS
Pregunta.– Soria es cine. Continúe.
Respuesta.– Claro que Soria es cine. De hecho Soria… yo pude realizar películas de ámbito documental gracias a la película de El cielo gira, de Mercedes Álvarez, que luego tuve la oportunidad de que fuera mi profesora. Estudié Bellas Artes y descubrí que el soporte audiovisual era donde yo me sentía mucho más cómoda. Y al descubrir la película de Mercedes empaticé mucho con ella, primero por ser soriana y luego por la morfología y el tratamiento cinematográfico. El cine documental es el ámbito en el que me muevo, no tanto en el de ficción porque nunca he sido cinéfila, más bien cineasta. Yo descubrí el cine a través de la cámara, no de la pantalla.
P.– ¿Qué Soria reivindica en sus planos?
R.– Reivindico nuestra Soria natural, nuestro campo, el silencio, el sonido de la naturaleza y sobre todo la relación entre el hombre y la naturaleza y el respeto.
P.– ¿Y qué ser humano?
R.– El ser humano de la tierra, de nuestros abuelos, de nuestros ancestros. El conocimiento que hay en el patrimonio rural inmaterial. Eso reivindico. Esa antropología y esa historia, si no es a través del contacto y del estar y compartir no podemos acceder a ella. Por eso son interesante las miradas externas sobre Soria pero también hacerlo desde dentro, desde la persona rural.
P.– Me han dicho que si un día gana un Óscar, irá a recogerlo vestida de mujer rural.
R.– Claro que sí. Iré con unas sayas de mi tatarabuela. Me encantaría. Pero esto del Óscar es muy pretencioso. Pon un premio, si quieres.
P.– ¿Su cine son realidades o demandas?
R.– En el momento que seleccionas un plano y acotas el espacio ya estás cambiando esa realidad, ya es un punto de vista. En el momento en que entra la mirada ya estás utilizando el entorno para crear un discurso. La realidad como tal es muy subjetiva. A nivel interno, las demandas de la gente de mi quinta, es reivindicar quiénes somos y de dónde vinimos. Eso es importante.
P.– ¿A qué acercan sus planos?
R.– Al vacío.
P.– El lenguaje del cine ¿es mejor que el que se escucha en el Congreso de los Diputados?
R.– Sin duda alguna, es que el lenguaje que se escucha ahí ni siquiera es lenguaje porque no hay respeto, no hay diálogo.
P.– ¿El cine se moja en política o la política busca al cine cuando le conviene?
R.– Todo va de la mano. Cada uno tenemos una mirada, una filosofía y un pensamiento determinado. Y eso queda definido en los planos. ¿Definir una película como política? Al final todo es política, cualquier actitud en la tierra es política. Otra cosa es que quien se manifiesta lo haga desde un lugar u otro.
P.– ¿Qué ficción halla en la realidad?
R.– Nada es realidad o mentira, todo es un punto de vista. En el momento en que entra un punto de vista ya estás determinando. Mejor llegar al mundo lírico de los sueños, utilizar esas cosas que no son tangibles para poder llegar a ellas a través, por ejemplo, de un romance. Ahora he utilizado el romance de la loba parda y eso sería la función supuesta de lo tangible. El resto es tirar de hilos a través de cosas concretas para poder llegar a lo efímero y lo que desaparece, que es el tiempo. El paso del tiempo y de las estaciones, o sea, el transitar. La peli que estoy haciendo ahora trata de los últimos trashumantes. Es eso, el tránsito de lo humano, de lo recorrido, los desplazamientos. Para ello he utilizado el recorrido de los pastores trashumantes, los últimos que quedan vivos. De alguna forma es la despoblación soriana.
P.– ¿Qué le han enseñado?
R.– La perseverancia y el aguante. Que si se quiere se puede. Y también la unión.
P.– ¿En qué es diferente su objetivo?
R.– Cada uno tenemos una mirada. Todos tenemos referentes. Un cine muy observacional, personal y muy arriesgado.
P.– ¿Qué cine está pidiendo Soria?
R.– Un cine que se haga desde dentro, que se deje de estereotipos de lo numantino, de las guerras y la defensa numantina… Está muy machacado. Hay que ir más a nuestro abuelo, al problema que tiene en subir la escalera, o que tiene que ir a comprar a otro pueblo…
P.– ¿Volverá Soria a salir en una película de Óscar?
R.– Confiemos en que sí.