ANIMALADAS
El cárabo vuelve a criar en la Arboleda de Almazán
Una de las crías se electrocutó en un tendido; sus hermanos ya están volando por el pulmón verde de la villa

Imagen de un cárabo común-HDS
Se le ha oído más que visto, que también. Y su presencia no ha dejado indiferente a quienes estos últimos meses han paseado por el parque de la Arboleda, en Almazán. ¿De quién era ese canto chillón, muchas veces prolongado, que se escuchaba al atardecer? Del cárabo, un pequeño búho que para satisfacción de los amantes de la naturaleza en general y de la ornitología en particular ha vuelto a criar en el pulmón verde de Almazán. Constancia tienen de ello los agentes medioambientales del servicio de Medio Ambiente de la Junta que operan en la zona. El cárabo no criaba en esta zona desde hace al menos 12 años, apunta Christian Pascual, agente medioambiental en esta demarcación. Este año lo ha hecho «con éxito» pero con nota desafortunada. Criaron «tres o cuatro polluelos» pero uno murió electrocutado. El ave se apoyó en una línea eléctrica que pasa por el parque y fue encontrado muerto y recogido después por personal de la Junta. «El dato positivo es que ha vuelto a criar».
Fue a comienzos de primavera cuando comenzó a vérseles volar por la Arboleda, especialmente al atardecer, cuando suelen hacerlo, tanto en la zona de los árboles como por la pasarela delDuero. El ave, con ojos negros y cierta mirada fantasmal, llamaba la atención por su canto lastimero, que repite unas cuantas veces.
Y es que se trata de un reclamo que no deja indiferente a nadie: es una especie de «canto lastimero agudo», con secuencias repetidas. El de la hembra es parecido pero menos insistente. Lo primero que llama la atención en el aspecto del cárabo común es su voluminosa cabeza, en la que destacan unos enormes y globosos ojos negros, por lo que es fácilmente identificable, además de por su aspecto rechoncho.
El cárabo es un ave rapaz con un plumaje muy mimético, con facilidad para confundirse en el entorno. Además presenta una gran variabilidad en cuanto a color, ya que existen ejemplares grisáceos, rojizos y marrones, que imitan muy bien la corteza de los árboles. La cara es de color blancuzco, grisáceo o rojizo, y en ella destacan dos líneas blanquecinas como si fueran unas cejas.
La investigación del episodio del joven cárabo electrocutado no se cierra con las tareas de campo. Los agentes levantaron el acta correspondiente ante la Junta, que da pie a una denuncia administrativa, como suele hacerse en la mayoría de los casos en que un ave muere electrocutada. En ella se requiere a la compañía o al propietario de la línea que asegure varios metros del tendido para que no vuelva a suceder. Los agentes se encargan asimismo de inspeccionar si se han tomado o no las medidas necesarias.