Una virulenta tormenta inunda calles en El Burgo y desborda el río en Caracena
Los bomberos rescataron a dos personas en un molino donde se refugiaron al anegar el agua su vivienda. En los pueblos de la sierra Pela cayeron granizos «tan grandes como huevos de gallina»

Pavimento destrozado en una calle de El Burgo por la tormenta.
Una virulenta tormenta se cebó en la tarde y en la noche del miércoles con El Burgo de Osma, Caracena, Fresno de Caracena y varios municipios de la comarca de la sierra Pela en la provincia de Soria. La tromba de agua desbordó ríos, dañó cultivos y anegó alguna vivienda, garajes y bajos, convirtiendo las calles de los pueblos en auténticos ríos y atrapó a dos vecinos de Caracena que tuvieron que ser rescatados por los bomberos.
Las precipitaciones registradas oscilaron entre los 40 litros por metro cuadrado en El Burgo y los 130 litros por metro cuadrado en pueblos como Campisábalos, Retortillo, Losana y Tarancueña.
El suceso más grave se vivió en Caracena en la tarde del miércoles, donde dos vecinos se tuvieron que refugiar en la planta de arriba de un molino rehabilitado porque su vivienda se había inundado al desbordarse el río Caracena. Allí fueron rescatados por los bomberos de El Burgo de Osma.
En el rescate participaron cuatro profesionales con diverso material de salvamento y sacaron a los atrapados sanos y salvos. Una situación similar se vivió en el mismo lugar en Caracena en los años 80, como así lo recuerda el alcalde, Isidro Valverde, que lo sufrió en primera persona. Recuerda como pedaleó en su bicicleta para advertir a los vecinos que entonces residían en esa vivienda ante el desbordamiento del río y la subida del agua.
La tormenta del miércoles no se produjo a la misma hora en toda la zona del suroeste soriano y tampoco lo hizo con la misma intensidad, ni durante el mismo tiempo.
Sobre las 14.15 horas la tormenta descargó en los pueblos de la comarca de la sierra Pela. Cerca de cuatro horas de lluvia con un intenso granizo afectó a poblaciones como Retortillo, Tarancueña y Losana. «Cayeron granizos tan grandes como huevos de gallina», explica el alcalde de Caracena, Isidro Valverde.
Las cuantiosas precipitaciones, estimadas en esta zona en 130 litros por metro cuadrado, provocaron los desbordamientos de los ríos las Hoces y el Caracena. Este último ocasionó inundaciones en Fresno de Caracena y en Caracena. En Fresno el agua entró en las calles y en Caracena, sobre todo, en fincas de labor y dehesas que ayer estaban todas encharcadas.
«Aquí no cayó ni una gota de agua, pero llegó toda la riada de lo que cayó en la sierra donde está la cabecera del río», explica Isidro Valverde, «era impresionante ver cómo bajaba el agua por el río a la altura del puente romano», declara.
El regidor municipal se quejó de la nula limpieza del cauce del río que «es lo que ocasionado el desbordamiento» y añadió que desde el Ayuntamiento se ha requerido a la Confederación Hidrográfica del Duero esta limpieza, pero se ha tenido en cuenta.
Desde Fresno de Caracena se trasladó la misma queja. Los vecinos indicaron que es la tercera vez que este año se desborda el río y solicitaron a la Confederación que tome cartas en el asunto, así como denunciaron que la Diputación no ha actuado en un tramo del río que hace de barrera y provoca que cuando el río baja crecido se meta en el pueblo.
Adoquines levantados
El Burgo de Osma fue otro de los municipios afectados. A la villa burgense la tormenta llegó sobre las 22 horas. Fue un episodio de fuertes lluvias acompañadas de viento intenso que en algo más de media hora convirtió las calles de la localidad en verdaderos ríos.
La plaza Mayor, la plaza de la Catedral, la calle Mayor y algunas adyacentes, así como la zona de la Matilla fueron las más afectadas. Un equipo de cuatro bomberos profesionales y dos auxiliares estuvieron desde las 22,45 horas del miércoles hasta las 4 de la madrugada del jueves trabajando en labores de achique, según informaron fuentes de la Diputación Provincial.
El Servicio de Emergencias 1-1-2 recibió numerosas llamadas por parte de los vecinos de El Burgo que observaron cómo entraba el agua en bajos, garajes y sótanos. En la zona de la Mantilla hubo embalsamientos de agua que entró en el interior de los coches que se encontraban estacionados y algunos llegaron a flotar.
Hubo arrastre de tierra y vegetación en el entorno del casco urbano, pero uno de los mayores daños registrados en el pueblo fue en la calle Ruiz Zorrilla, donde se levantó todo el pavimento a causa de la fuerza del agua que entró en el colector, según explicó el alcalde, Antonio Pardo.
Colaboración vecinal
La tormenta dejó escenas que marcaron a quienes la vivieron. Una de ellas es la de Nayara García, vecina de la calle Obispo Rubio Montiel, una de las vías con fuerte pendiente donde el agua descendió con rapidez. «Empezó a llover, el agua bajaba desde la calle Mayor por la zona del cine y las arquetas no tragaban», contó. «Mi casa tiene dos plantas, y la entrada parecía una piscina», añadió.
Las labores de contención se llevaron a cabo de forma improvisada, utilizando «toallas, cubos, fregonas y una máquina doméstica de extracción para sacar el agua», relató. La obstrucción de las arquetas fue clave para el agravamiento de la situación. En su calle, Nayara recuerda hasta tres arquetas sin capacidad de absorción. «Tuvimos que levantar las tapas con las manos para que el agua pudiera drenarse», explicó, «Mi sótano quedó destrozado, perdimos muebles, bicicletas, objetos personales… todo lo que estaba abajo», añadió.
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Mientras intentaban contener el agua, Nayara dijo sentirse «abandonados», porque institucionalmente «nadie vino a ver si estábamos bien o si necesitábamos ayuda», comentó. Uno de los momentos más duros fue ver a su hija pequeña, de cuatro años, «asustada» mientras veían «cómo el agua subía por los escalones hacia la planta de arriba».
Sin embargo, en medio de la angustia surgió la colaboración vecinal, «mientras limpiábamos nuestra casa también ayudamos a los vecinos, algunos de ellos mayores. Con mi cubo de la fregona empujábamos el agua y hacíamos lo que podíamos, con palos y escobas intentamos desbloquear las arquetas para que comenzaran a tragar», puntualizó.
Entre los muchos gestos espontáneos, destacó el de un grupo de adolescentes, como Pablo que, al ver lo que ocurría, bajó desde la calle Mayor hasta el convento del Carmen para ayudar a achicar el agua con cubos y escobas.
Goteras
A lo largo de la mañana del jueves, El Burgo de Osma recuperó la normalidad gracias a la labor que realizaron los operarios municipales que desde las 6.30 horas de la mañana hasta las 10 horas limpiaron calles y retiraron el agua embalsada, así como también se procedió a arreglar el embaldosado de la calle Ruiz Zorrilla.
La Casa Consistorial también fue uno de los edificios dañados. La planta baja estuvo completamente inundada y en la planta superior, donde se encuentra el archivo, en la medianera con el otro edificio ha habido goteras, como también se han registrado en otros edificios de la localidad.
Las piscinas de verano no abrieron sus puertas hasta las 13.30 horas porque se tuvieron que realizar laboras de limpieza en los vasos de baño y además se había estropeado la depuradora a causa de la tormenta. «Nosotros nos la esperábamos», confesó Pardo, «después de conocer lo que había pasado en Retortillo y me temo que va a estar así todo el verano», concluyó.