La Diócesis celebra San Pedro de Osma con un homenaje al obispo Casimiro López en sus 50 años de sacerdocio
El obispo de Segorbe-Castellón recibe el reconocimiento de su diócesis natal en sus bodas de oro sacerdotales, en una cálida ceremonia en la conmemoración adelantada del patrón diocesano

Los obispos participantes en la celebración este viernes en la Catedral de El Burgo y dos abades.
La Diócesis de Osma-Soria ha celebrado este viernes la festividad de San Pedro de Osma, patrón y restaurador de la sede episcopal, con una Eucaristía solemne en la Catedral de El Burgo de Osma y un homenaje al obispo burgense de Segorbe-Castellón, monseñor Casimiro López Llorente, con motivo de sus cincuenta años de sacerdocio.
Aunque la festividad litúrgica se celebra el 2 de agosto, la jornada se ha adelantado por motivos pastorales, permitiendo la asistencia de buena parte del clero diocesano. La jornada comenzó con una procesión con la imagen del santo por las calles cercanas a la catedral y concluyó con la adoración a la reliquia del patrón, ofrecida por el presidente del cabildo catedralicio, Jesús Lapeña.
La Eucaristía estuvo presidida por el administrador diocesano y hasta hace poco obispo de Osma-Soria (recientemente nombrado obispo de Ciudad Real), Abilio Martínez Varea, y concelebrada por destacados representantes eclesiásticos, entre ellos el arzobispo emérito de Zaragoza, Vicente Jiménez Zamora; el obispo de Mbaïki (República Centroafricana), Jesús Ruiz Molina; el abad del Monasterio de Silos, Lorenzo Maté, y el abad del Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta, Isidoro María Anguita.
También asistieron los vicarios diocesanos, numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, así como la familia del homenajeado y el recuerdo presente de sus padres ya fallecidos.
Durante la homilía, don Casimiro compartió con serenidad y emoción los recuerdos que le vinieron al corazón al celebrar sus bodas de oro sacerdotales en la misma catedral que lo vio crecer en la fe. “Estaba todavía estudiando en Múnich cuando fui ordenado”, recordó, evocando también su regreso a la diócesis en 1986, cuando asumió la atención pastoral de pueblos como Berzosa y Valdegrulla. “El Señor te va llevando”, afirmó, al relatar cómo fue llamado posteriormente a ser obispo en Zamora, y trasladado cinco años después a Segorbe-Castellón, donde continúa su ministerio.
El prelado expresó su gratitud “una y otra vez” por el don de haber sido ordenado en la catedral que lo vio nacer, y por haber aprendido allí los primeros pasos de la fe. “En este pueblo que tanto quiero”, dijo, visiblemente conmovido. También agradeció a sus benefactores, colaboradores y compañeros, y mencionó con especial afecto a los pontífices que han marcado su camino: San Juan Pablo II, quien le otorgó su primer nombramiento episcopal; Benedicto XVI, con quien coincidió en Alemania; el recientemente fallecido Papa Francisco, y el actual León XIV.
La música litúrgica corrió a cargo del Orfeón Hilarión Eslava, dirigido por David Igualador y Jesús Alonso, que volvió a llenar de solemnidad y belleza la celebración, como es habitual en las grandes citas catedralicias.