Verano en Soria: Gallinero se implica en una trashumancia de nota
Medio centenar de caballistas y numeroso público a pie guían al ganado hasta el pilón

Las reses bebiendo en el pilón en el regreso desde la dehesa.
Gallinero se implicó este sábado en una jornada en la que se revivió la trashumancia, práctica habitual en el pueblo hace décadas y que un grupo de voluntariosos amigos se ha empeñado en convertir en un día de convivencia.
Medio centenar de caballistas y personas a pie condujeron al ganado desde el pilón del pueblo hasta la dehesa, con regreso de nuevo a esta pedanía, perteneciente al municipio de Almarza. «Todos los participantes han estado muy colaborativos, tanto la gente de a pie como a caballo», comentó Óscar Martínez, al frente de Disko Taska Trankas, promotor de la iniciativa, junto con Fernando Revilla y Eduardo Jiménez, los otros dos jóvenes socios.
Esta es la cuarta edición de la trashumancia de Gallinero, en la que los toros -de Eventos Trashumantes- tienen apariencia de bravos pero no lo son, de forma que pueden ser guiados a pie con tranquilidad. Primero van los caballistas arropando al ganado y al final las personas a pie, niños incluidos.
«Este año hemos ido más despacio que los anteriores para para que el público no se cansara», comentó Óscar, amante de los caballos, quien mostró su agradecimientos a los caballistas participantes, así como al apoyo recibido del Ayuntamiento de Almarza y la Asociación cultural de Gallinero.
El trayecto se cubrió en unas dos horas y media. «Antiguamente venía el ganado desde la dehesa al pilón, bebían y los animales se separaban e iban por sí mismos a las casas. Es difícil de explicar. Recordar aquello, aquel meneo de animales y aquella forma de vida es el objetivo de esta trashumancia», añadió. La jornada se completó con una actuación de baile, a cargo de Acebo y Olivo; un concierto, de Los Chalanes, y una comida en la Disko Taska.