Este pueblo de Soria celebra una carrera con 58 caracoles y logra récord en la prueba en línea
‘Gut’, de Lucía, salvó en 9 minutos y 57 segundos la distancia de un metro marcando el mejor tiempo de las 42 ediciones hasta la fecha mientras la prueba de la cronoescalada fue para ‘Amador’ de Javier

Carrera de caracoles con motivo de las fiestas de la Santísima Trinidad.
Hay un pueblo de Soria que, un año más, reúne a los más intrépidos caracoles para participar en una original carrera de moluscos que este lunes congregó a 58 participantes dentro de sus fiestas en honor a la Santísima Trinidad. Un número considerable teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas que amenazaban lluvia y que obligó a la organización a preparar un recorrido alternativo en un centro de usos múltiples a cubierto. «Aunque ha caído un chaspacillo de agua durante los previos, al final, hemos podido llevar a cabo las carreras en el lugar habitual», apuntó José Luis Rincón, coordinador de la actividad.
Es Peroniel del Campo el pueblo donde se realiza tan curiosa actividad dentro de su programa de fiestas. Y precisamente este maridaje entre humedad y temperatura hizo que el caracol ‘Gut’, de la joven Lucía, «batiera récord absoluto de las 42 ediciones, tardando 9 minutos y 57 segundos en salvar un metro de distancia», indicó Rincón que añadió que «en segundo lugar quedó ‘Lechuga’, de Daniela con 10 minutos y 39 segundos y la medalla de broce, fue para ‘Diegales’, de Diego, con el dorsal 58, y un tiempo de 12 minutos y 22 segundos».
La segunda de las pruebas fue la cronoescalada que consiste en una subida en vertical, de un metro, en una maqueta que reproduce el castillo de Peroniel. En este caso, el caracol ‘Amador’, de Javier, consiguió el primer puesto con un tiempo de 8 minutos y 7 segundos seguido de ‘Diegales’, de Diego con 8 minutos y 58 segundos que se colgó la plata. El bronce fue para ‘Rápida’, de Candela, que paró el crono en un tiempo de 9 minutos y 51 segundos. Hay que destacar la gesta del molusco ‘Diegales’, del joven Diego, que hizo doblete subiendo al podium de las dos pruebas realizadas.
El coordinador de esta curiosa iniciativa indicó que «siempre goza de mucha expectación porque une a tres generaciones, abuelos, padres e hijos y es muy importante para mantener el pueblo vivo». No en vano, apuntó, «los niños demandan a sus padres no perderse esta cita que es un punto de encuentro y unión para todos».
Por la tarde se llevaron a cabo los tradicionales juegos populares de tanguilla y bolos para poner el broche final de las fiestas con la caldereta de ternera guisada, cocinada para unas 250 personas, que emplazó a vecinos, hijos del pueblo y visitantes, hasta los festejos del año que viene.