San Isidro marca la jornada en la comarca de la Ribera del Duero
Langa de Duero, San Esteban, Berlanga y El Burgo celebran al patrón del campo con misas, procesiones y bendiciones

San Isidro marca la jornada en la comarca de la Ribera del Duero.
La comarca de la Ribera del Duero soriana vivió este viernes una intensa jornada en honor a San Isidro Labrador, una festividad profundamente arraigada entre agricultores y vecinos.
En Langa de Duero, los actos comenzaron a las 13.00 horas con la misa en honor al santo en la iglesia parroquial, seguida de un animado vino español en el Bodegón que reunió a numerosos vecinos. La procesión, uno de los momentos más emotivos del día, recorrió las calles del municipio acompañada por los fieles. Por la tarde, los juegos populares en el recinto del polideportivo dieron paso a la música de la charanga en el salón del Ayuntamiento, que puso el broche festivo a la jornada.
En San Esteban de Gormaz, la celebración comenzó a las 13:30 horas con la misa en la iglesia románica de Santa María del Rivero, tras la cual la imagen del santo fue llevada en procesión hasta la parroquia de San Esteban Protomártir para la tradicional bendición de los campos. La jornada concluyó con un vino español en el restaurante Antonio
Por su parte, la villa de Berlanga de Duero vivió una programación especialmente completa que arrancó a las 09.00 horas con pastas y moscatel en la Plaza Mayor. A las 12.30 horas tuvo lugar la misa en la Colegiata, seguida de la procesión con gaiteros y la bendición de campos en la Plaza del Mercado. El ambiente festivo continuó con un vermú amenizado por gaiteros y, ya por la tarde, con bolos, bolillos y parque infantil en la Plaza Mayor, antes de cerrar la jornada con una discomóvil, todo organizado por los agricultores y ganaderos de la localidad.
En El Burgo de Osma, San Isidro volvió a celebrarse como una tradición de gran arraigo que incluyó misa, procesión, la esperada bendición de tractores y la popular siembra o reparto de caramelos, con decenas de kilos distribuidos por la Plaza Mayor y las calles de la villa, una costumbre que cada año atrae a niños y familias.