Patrimonio
Medinaceli: el fascinante tapiz histórico de su muralla
Recientes excavaciones arqueológicas documentan los restos desde el periodo romano, pasando por la ocupación islámica hasta el periodo medieval

Muralla y castillo de Medinaceli.
Las excavaciones realizadas en el marco de las obras de consolidación de la muralla en el entorno del castillo de Medinaceli, en la zona de extramuros, han ofrecido importantes hallazgos que permiten documentar los restos con una secuencia histórica desde la ocupación romana, pasando por el periodo islámico hasta el periodo medieval cristiano.
Los resultados más significativos, de los que ha tenido conocimiento la Comisión de Patrimonio, permiten confirmar la estructura de la muralla romana de 1,80 metros de anchura y la aparición de un silo-basurero de periodo islámico con material cerámico.
El informe de resultados de la excavación ha proporcionado una visión detallada de la evolución constructiva y funcional del recinto amurallado. Aunque el grado de conservación varía, los sectores oeste, sur y sureste han ofrecido una ventana única a un pasado donde Roma, el Islam y la Cristiandad se entrelazaron en un mismo lienzo de piedra.
Sector oeste
En el sector oeste, los arqueólogos han documentado la estructura original de la muralla romana, caracterizada por una sólida fábrica de sillares, conocida como 'opus quadratum'. Esta técnica constructiva, que denota una avanzada ingeniería de la época, se complementaba con un núcleo interno de 'opus caementicium', una especie de hormigón romano, alcanzando un espesor aproximado de 1,80 metros.
Junto a esta imponente estructura, se identificó un cubo de planta elipsoidal, un elemento clave del sistema defensivo que protegía la ciudad de posibles incursiones.
Sin embargo, este tramo ha sufrido una fuerte alteración debido a restauraciones contemporáneas, especialmente la llevada a cabo en 1983. Estas intervenciones, aunque necesarias en su momento, han modificado en parte la lectura original de los paramentos, dificultando la interpretación de algunas fases.
A pesar de ello, la estratigrafía ha revelado una secuencia compleja y rica en información, donde materiales altoimperiales, como la 'terra sigillata' hispánica y cerámica común romana, conviven con cerámicas medievales islámicas. Esta mezcla es una clara evidencia de la reutilización prolongada del espacio, un fenómeno común en muchos asentamientos históricos de la península.
Tramo sur
Los hallazgos en el tramo sur son también significativos por la evidencia de superposición de fases constructivas. Aquí, la existencia de la muralla romana, con una anchura similar de 1,80 metros, se confirma plenamente. Lo más notable es cómo esta estructura fue reutilizada e integrada en el sistema defensivo del castillo bajomedieval, demostrando una continuidad estratégica en la protección del asentamiento. Se han documentado cubos y otras estructuras vinculadas a esta fase medieval, junto con importantes restauraciones del siglo XX que buscaron preservar la integridad del conjunto.
El descubrimiento más destacado en este sector es, sin duda, un silo-basurero de época islámica. Este hallazgo es de gran valor para la arqueología, ya que contenía abundante material cerámico de tipo islámico, proporcionando una ventana invaluable a la vida cotidiana y las costumbres de la población musulmana de Medinaceli.
Además, se han identificado otras estructuras como muros de contención, una cavidad de funcionalidad etnológica y evidencias constructivas de distintas cronologías, lo que subraya la constante evolución del lugar.
Tramo sureste
Uno de los registros más completos y mejor preservados se ha encontrado en el tramo sureste. Aquí, la muralla romana aparece en un estado de conservación excepcional, mostrando su aparejo de 'opus quadratum' con gran claridad. Se han documentado elementos como la zapata escalonada y refuerzos estructurales, que atestiguan la solidez y el diseño avanzado de la construcción original. La secuencia estratigráfica en este punto es continua y apenas alterada, lo que ha permitido una lectura arqueológica muy precisa.
Adosadas al lienzo de la muralla, se han documentado estructuras de época islámica, incluyendo silos y posibles espacios habitacionales, lo que sugiere una intensa actividad y ocupación en este periodo. La cerámica islámica es dominante en este sector, y se ha logrado obtener incluso una datación radiocarbónica que sitúa su uso entre finales del siglo XI y comienzos del XIII.
Este dato es crucial para entender la cronología de la presencia musulmana en Medinaceli. Asimismo, se han identificado elementos funcionales de la muralla, como sistemas de drenaje originales, y un muro de contención del siglo XIX, vinculado a una fase contemporánea de adaptación del entorno.
En conjunto, los hallazgos en los tres tramos permiten reconstruir una secuencia histórica coherente y detallada de la muralla de Medinaceli. La fase inicial, claramente romana, se asocia a la construcción de la imponente estructura defensiva que sentó las bases.
Posteriormente, se observa una intensa reutilización y transformación en época islámica, donde la muralla no solo mantuvo su función defensiva, sino que también se integró en la vida cotidiana de la población, con la adición de silos y viviendas.