Inyección de 492.000 euros en seis iglesias del medio rural de Soria que suman 166 vecinos

La Diputación y la Diócesis firman el convenio anual de rehabilitación de templos de la provincia que ya suma tres décadas, más de 175 inmuebles rehabilitados y una inversión que supera los 10 millones de euros

Firma del convenio entre la Diputación y la Diócesis de Osma Soria.Mario Tejedor

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La Diputación y la Diócesis de Osma Soria rubricaron este jueves el convenio de rehabilitación de iglesias del medio rural soriano que este año contempla la intervención en seis templos de la provincia con una inversión total de 492.428 euros. Almántiga, Castejón del Campo, La Quiñonería, La Riba de Escalote y Yanguas son los pueblos afortunados cuyos 166 vecinos verán mejorar sus iglesias. 

Fueron diez las solicitudes presentadas pero «se ha elegido las obras por el rango de urgencia», apuntó el delegado de Patrimonio, José Sala. Barcebal, Cuevas de Ayllón, Torremocha de Ayllón y Perdices tendrán que esperar a realizar las actuaciones necesarias para mejorar sus parroquias. No en vano, apuntó el presidente de la Diputación, Benito Serrano, «son muchos los templos que requieren actuaciones y la tarea de decidir cuáles se incorporan cada año al convenio no es sencilla. Intentamos priorizar aquellas intervenciones más urgentes y necesarias para evitar un mayor deterioro de los edificios».

El convenio se firma a tres bandas ya que la Diócesis aporta 200.000 euros, la Diputación 150.000 euros y las parroquias aportan 142.428 euros. Este acuerdo arrancó en 1996 por lo que suma ya tres décadas «con una inversión acumulada superior a los 10 millones de euros para la rehabilitación de más de 175 iglesias de la provincia», explicó ayer el regidor provincial, Benito Serrano. Y añadió: «Son templos que hay que mantener porque forman parte de la historia de sus pueblos, de su identidad y del patrimonio de la provincia».

Y es que, continuó Serrano, «cuando hablamos de nuestras iglesias, no solo hablamos de edificios, hablamos de un legado que nos han trasmitido nuestros antepasados. Son elementos que definen el paisaje de nuestros pueblos, que guardan siglos de historia y forman parte de la memoria colectiva de las generaciones de muchos sorianos que nos han precedido». Por todo ello, aseguró, este convenio «tiene también una dimensión humana y social que no queremos olvidar». Y es que, aseguró, «la conservación de los templos parroquiales ayuda a mantener vivos nuestros municipios, especialmente los más pequeños, ya que son espacios también de encuentro y de convivencia compartida».

Por su parte, el administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez, subrayó que la firma de este convenio «no es un simple trámite administrativo sino la expresión de una voluntad común de cuidar un legado que hemos recibido y que tenemos la responsabilidad de transmitir en las mejores condiciones a las generaciones futuras». 

Además, en línea con las declaraciones de Benito Serrano, apuntó que «las iglesias de nuestros pueblos no son únicamente edificios antiguos sino que son lugares donde se ha rezado, se han celebrado los momentos más importantes de la vida de miles de sorianos y se ha ido escribiendo buena parte de la historia de nuestra tierra». Rodríguez apostilló que la conservación del patrimonio «es siempre una tarea compartida y que ninguna institución podría afrontarla por sí sola ya que requiere la colaboración de las administraciones públicas, de la Iglesia, de los municipios y de los propios vecinos».

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Por último, el delegado de Patrimonio de la Diócesis, José Sala, apostilló que la firma de este convenio «hace posible que se frene el deterioro de las iglesias con lo que eso conlleva». Y es que, evidenció, «no solo se salvaguarde el inmueble, sino todo lo que en él se alberga, como retablos, pinturas y tallas, elementos litúrgicos… haciendo posible que se conserve el legado de la fe e histórico-cultural que hemos recibido de aquellos que nos han precedido». Sala remarcó que este convenio «alivia a las parroquias pequeñas, pues la realidad de nuestra provincia está enmarcada en núcleos pequeños con poca capacidad económica, y si no se les ayuda de esta manera, sería imposible abordar intervenciones de tan gran envergadura».