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Adoración Morales celebra su centenario en Almenar: una vida entre el campo, la familia y la panadería
Aunque reside algunos meses con su hija en Zaragoza, reconoce que lo que más le gusta es su pueblo y querría quedarse siempre ahí

Almenar ha celebrado el centenario de su vecina Adoración Morales.
Almenar ha celebrado este sábado el cumpleaños de su vecina Adoración Morales Laseca que llega a la edad de cien años en compañía de familiares y vecinos de la localidad. La celebración se ha centrado en una misa en la ermita, posterior comida familiar y por la tarde una chocolatada.
El diputado Saturnino de Gregorio, le ha hecho entrega de una placa conmemorativa y del pergamino con el acta de su nacimiento, mientras el ayuntamiento de Almenar, con la concejala Inmaculada Jiménez López, se ha sumado a la celebración con la entrega de un ramo de flores en nombre de toda la Corporación.
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Heraldo-Diario de Soria
Adoración Morales Laseca nació en Castejón del Campo, pedanía del municipio de Almenar de Soria el 2 de septiembre de 1926. Hija de Aurelio Morales e Isabel Laseca, una familia muy humilde, siendo su padre pastor hasta que consiguió comprar una tierra para poder mantener a su familia. Adoración ocupa el tercer lugar de cinco hermanos, y recuerda cómo todos debían ayudar a su padre en las labores agrícolas, montada en el trillo junto a sus hermanos, más para hacer peso que para dirigir a los animales de tiro, porque según relata eran tan pequeños que “la mula iba por donde quería”.
En 1950 se casa con Arturo Romero, trasladándose a vivir a Almenar donde pasa la mayor parte de su vida. Juntos tienen 7 hijos y regentan una panadería en el pueblo. Adoración pasa la vida dedicada al negocio y a la crianza de los hijos y labores domésticas tan sacrificadas en aquellos años. Cuenta que la vida era dura entonces, levantándose a las cuatro de la mañana para ir al horno, teniendo además que atender a sus hijos, y realizar labores que recuerda con desagrado como ir a lavar al río, teniendo que romper en muchas ocasiones el hielo que lo cubría.
Cuenta que apenas había tiempo para aficiones, todo era trabajo y cuidados exceptuando el baile o acudir a algún municipio cercano a cantar el 'rosario de la Aurora' porque las mujeres de Castejón eran las que mejor lo cantaban.
Mujer de carácter afable y buena, enviudó hace 20 años, y siempre ha querido permanecer en su pueblo. Desde hace unos años vive junto a una hija y su yerno, que se han trasladado a Almenar para vivir con ella y trasladan su domicilio a casa de esa misma hija en Zaragoza de diciembre a marzo, aunque cuenta que lo que más le gusta es su casa, su pueblo y sus gentes y que ya quiere quedarse siempre aquí.