Heraldo-Diario de Soria

Entrevista. María Enciso Gómez

«Ni el trabajador, ni el empresario tienen la razón absoluta»

Hay políticos que han hecho de la política su profesión y sindicalistas con el mismo modus vivendi, incluso que han dado el paso a la rex pública. Ella es del segundo gremio, pero tiene marcadas diferencias con un sindicalista al uso. ¿Cómo entender si no que la jefa de CCOO en Soria fuera empresaria al comienzo de su trayectoria laboral? María se pasa de las siete horas y media por las que clama su sindicato, es más reflexiva que radical y sitúa a la misma altura derechos y obligaciones. Eso sí, le pone más el obrero reivindicativo que el empresario ideal.

María Enciso.

María Enciso.MARIO TEJEDOR

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P. ¿Cómo se presenta su primer 1 de Mayo siendo la jefa de Comisiones Obreras en Soria? (La entrevista se hizo el martes 22 de abril).

R. Supone un poco de incertidumbre. Con ilusión, con ganas, al final es un día importante dentro de lo que son las reivindicaciones, la lucha de la clase trabajadora. Con ese entusiasmo de que sea un día de celebración y de defensa de nuestros derechos laborales y sociales.

P. A mí la lucha de clases me resulta antediluviana.

R. ¿La clase trabajadora? (La lucha de clases, el concepto. ¿Sigue siendo necesaria?). En el momento de incertidumbre política que estamos vivienda, si algo nos define a los sindicatos es la defensa de la lucha de clases. Defendemos a todos por igual y creo que sí debemos seguir con esa reivindicación.

P. ¿De cuánto es su jornada laboral?

R. Tenemos una atención directa al público y el móvil abierto casi todo el día. Al final esto no es un trabajo de turno de mañana o de tarde. Los conflictos o problemas laborales surgen en cualquier hora del día y estamos disponibles para lo que haga falta.

P. O sea, se pasa de las siete horas y media.

R. Sí, porque el móvil nunca está cerrado. Desconexión digital como tal no tenemos.

P. Dígame una razón por la que haya que reducir la jornada laboral, que es el lema de este Primero de Mayo 2025.

R. La reducción de la jornada laboral es algo que se lleva reivindicando desde hace mucho tiempo, por temas de poder conciliar vida laboral y personal. Es una manera también de que haya una subida de salario. Se ha comprobado que en muchas empresas y lugares donde hay una reducción de jornada no implica que las empresas no tengan los beneficios que de normal tienen. Eso también redunda en un mayor bienestar para la clase trabajadora.

P. Déjeme que le diga que conozco a algunos pequeños autónomos (fontaneros, escayolistas, peluqueros... con uno o dos trabajadores) que la reducción de jornada no les complace.

R. Antes se trabajaban más horas, se han ido rebajando y en los convenios colectivos llevamos unos cuantos años que la jornada de 1.800 horas, que es un poco la media con las 40 horas semanales, se está reduciendo. Y no se ha visto que haya sido ningún perjuicio para las empresas. Una persona que tiene un escayolista contratado está aplicando el convenio de la construcción y en él ya no se aplican las 40 horas semanales.

P. Vamos a dejar lo serio. ¿Qué es lo más radical que ha hecho últimamente?

R. Lo tendría que pensar. No soy yo muy radical.

P. ¿Hasta qué punto el ser femenino se nota, deja marca, en una negociación laboral?

R. El ser buena persona negociadora no va ligado a que seas hombre o mujer. Va más ligado a la formación que puedas tener, y a la sensibilidad como persona negociadora, independientemente del sexo. Dentro de la parte sindical que vamos a negociar, no he notado diferencia en eso.

P. En su esquema vital ¿son más importantes los derechos o las obligaciones y por qué? No me refiero a una negociación sindical.

R. Pienso que en el día a día es tan importante el defender y la no cesión de los derechos que se tengan ganados, pero también es muy importante las obligaciones. Todos tenemos derechos y hay que defenderlos, pero también una serie de obligaciones que no podemos dejar de lado. Y no por ser obligaciones han de tener una connotación negativa. Creo que es parte del día a día. Hay obligaciones que te las tomas en un sentido un poco peyorativo, negativo, pero en una balanza también tiene que haber obligaciones y tenemos que ser consecuentes y responsables con ellas. No podemos obviarlas.

P. La gran presencia femenina en su directiva ¿es cuestión de cuota o de valía?

R. Es cuestión de valía. Las mujeres que forman la ejecutiva provincial es gente muy preparada y concienciada. Y con muchas ganas de trabajar y de sacar las cosas adelante. No ha tenido nada que ver con la cuota. Además, hay una cuota más elevada de mujeres que de hombres y es por eso. Desde que asumí el cargo tenía muy claro contar con las mujeres que forman la ejecutiva.

P. A estas alturas hablar de cuotas quizá da un poco de sarpullido ¿o qué?

R. Las cuotas son o han sido importantes, porque en un cargo de responsabilidad era muy difícil que pudieran entrar las mujeres, o era más cuestionable. Creo que hoy en día sí que tiene que haber una representatividad, pero tenemos que tender a la valía de la persona en sí, de la formación, de las ganas de trabajar, de las inquietudes que se tengan, independiente de que se sea hombre o mujer.

P. Oiga María, ¿el trabajador siempre tiene la razón?

R. (Silencio. Ríe al final). El trabajador tiene su manera de ver su razón. Pero no siempre tiene la razón, ni tiene siempre la razón absoluta. Ni el trabajador ni el empresario o empresaria tienen la razón absoluta. Hay veces que vienen personas trabajadoras con un problema a plantearlo al sindicato y hay veces que, según qué cuestiones sean pueden ser complicadas de defender. Porque no siempre tenemos la verdad absoluta.

P. Cuénteme cómo es su jornada laboral ideal.

R. Por temas de conciliación familiar, lo que he vivido en mi trayectoria laboral (no estoy hablando de ahora, con la sindical) mi jornada ideal siempre ha sido de mañana. Por conciliación: cuando tienes familia a veces es muy complicado poder conciliar vida laboral y familiar. Poder tener tu jornada laboral que coincida con su calendario escolar te facilita mucho esa conciliación. También es verdad que he tenido siempre trabajos de turno de mañana y eso siempre me lo ha facilitado mucho.

P. ¿A usted qué le pone más el empresario ideal o el trabajador reivindicativo?

R. Pues... a mí me pone más el trabajador reivindicativo. Pero creo que tienen mucha importancia los empresarios que velan por el bienestar de las personas que tengan trabajando en su empresa. No creo que todos los empresarios sean malos, ni mucho menos. Sí conocemos empresas en que los derechos de personas trabajadoras son respetados al cien por cien. E incluso empresas pequeñas en Soria que tienen personas contratadas que están por encima de derechos acogidos en los convenios. Es muy importantes que las personas trabajadoras seamos reivindicativas, pero también los empresarios que defienden estos derechos y velan por que se cumplan.

P. Dígame cuándo se es un mal empresario.

R. Bueno, un mal empresario puede ser la persona que tiene trabajadores a su cargo y los tiene explotados. Piensan que son sus esclavos y que tienen que hacer lo que se les marca, sin tener derechos laborales o sociales.

P. ¿Y un mal trabajador?

R. Antes que hemos hablado de derechos y obligaciones... Sería una persona que no cumple con la parte que le corresponde dentro de su contrato laboral y que no respeta o no hace las obligaciones que el trabajo conlleva.

P. ¿Ha conocido más de los primeros o de los segundos, más empresarios o más trabajadores chungos?

R. Diría que más empresarios chungos que trabajadores.

P. ¿Cuándo fue la última vez que le dijeron 'María, no pienses tanto'?

R. Creo que la semana pasada. Siempre digo que tengo una centrifugadora en la cabeza... Todas las cosas las pienso mucho, valoro pros, contras. Hasta que tomo una decisión, voy poniendo las cosas ahí, en la balanza, para ver hasta dónde puedo tirar. Soy reflexiva, sí.

P. ¿Qué la ha sorprendido últimamente?

R. Pues mira, me ha sorprendido un poco, desde que cogí este puesto, la de gente que se me ha acercado a felicitarme y darme la enhorabuena. Es algo que me ha sorprendido. No pensaba que era algo que podía tener tanta trascendencia. La gente cercana, ya sabes lo que piensa, pero gente con la que no tengo mucha relación se ha acercado en la calle. Y los ánimos y el apoyo que he recibido por parte de la gente, ese cariño.

P. ¿Por qué con el centro derecha se protestaba mejor?

R. ¿A qué te refieres? (A que con la derecha se protesta y se reivindica más que con la izquierda). Es más fácil protestar con el centro derecha. En estos últimos años en que ha habido un gobierno progresista, se ha dado un avance importante a la recuperación y a ganar derechos laborales y sociales. Es más fácil y hay cosas que en la primera reivindicación ya se empieza a conseguir dar pasos. Con el centro derecha cuesta mucho más que tengan esa conciencia de derechos laborales.

P. La última pregunta o consulta que le ha hecho a la Inteligencia Artificial.

R. No consulto, no uso la Inteligencia Artificial. ChatGPT y estas cosas no utilizo.

P. ¿Con qué negocia usted? El talante, la palabra, el golpe en la mesa...

R. Suelo ser bastante tranquila en la negociación. Cuando voy a una negociación siempre me he preparado lo que quiero decir y cómo lo quiero comentar. Nunca he ido a una negociación sin saber lo que iba a decir. Lo llevo todo muy preparado. Suelo ser bastante tranquila, dialogante y suelo escuchar a la otra parte. Para hacer una buena negociación tengo que tener claro qué quiere la otra parte y a dónde tiene que llegar. Pero sí ha habido momentos en que ha habido que dar un golpe en la mesa, porque puede que la negociación no fluya o haya cosas que no se pueden tolerar o consentir. (¿Pero ha dado o no ese golpe?). En alguna negociación sí hemos dado algún golpe en la mesa, igual hace unos años en algún convenio cuando hemos estado con Foes. Hay veces que sí hay darlo.

P. ¿De pequeña quería ser sindicalista o empleada pública?

R. (Ríe). Yo de pequeña... De pequeña siempre había pensado que no quería ser empleada pública. De hecho, en mi vida laboral empecé siendo empresaria. (¿Perdone? Cuente, cuente). Fui empresaria desde los 22 años, monté en Soria la primera empresa que hubo de Servicios Sociales y con 24 años tenía 50 personas contratadas, con distintos trabajos... Luego tuve mi primera hija y cuando estaba embarazada de la segunda -se llevan dos años y poco- pues decidí dejar la empresa porque me era incompatible tanto trabajo con la vida familiar. Aposté por ella y vendí la empresa. Luego estuve unos meses haciendo un proyecto de formación en Cáritas y después empecé a trabajar en la Diputación. Desde entonces he estado en la Diputación y mi relación con el sindicato fue cuando estaba en la Diputación de trabajadora social, que me ofrecieron la candidatura de Comisiones.

P. Es la primera sindicalista que conozco que antes ha sido empresaria.

R. Es que igual no queda muy bien... (Ríe)

P. Bueno, doble experiencia.

R. Es que a veces hay que conocer lo que es la otra parte. Yo era empresaria, pero sí me gustaba mucho respetar los derechos laborales de las personas que teníamos contratadas. Los he defendido siempre. Ahora cuando estás en esta parte hay ciertas cosas... No es lo mismo ir a negociar habiendo estado solo en un lado, que ir conociendo la otra parte. Creo que eso facilita la negociación y es más fácil poder demostrar que empatizas con estas cosas porque lo entiendes, aunque no lo compartas en algunos momentos.

P. ¿Y ha pensado 'qué hubiera sido de mi vida si...'?

R. A lo mejor más en temas personas que en asuntos laborales. Ser capaz a los 22 años de montar la empresa me enseñó mucho. No me puedo arrepentir de haber sido empresaria porque todo aquello, todo aquel aprendizaje, creo que me ha venido muy bien para muchas cosas a futuro.

P. Entre ellas para llevar las riendas de un sindicato.

R. ¿Quién lo iba a decir aquellos tiempos, con 22 años, que iba a acabar así? Y cuando entré en el sindicato tampoco nunca pensé que podía llegar a esto. Aunque fui trabajadora social y la defensa de los derechos es algo que tenemos ahí metido en vena. Creo que eso, la manera de ser, la formación... es algo que también se nota.

P. ¿Dará también el salto a la política como su antecesora mujer?

R. No, no. Eso sí que lo tengo claro, que no. Esto es para cuatro años y tengo mi puesto de trabajo, que es en un Ceas (Centro de Acción Social) en la Diputación, que me gusta muchísimo. Y cuando deje de estar en este cargo, me voy a mi trabajo que me encanta y me aporta muchas cosas positivas. Yo en la política no me veo; me veo como trabajadora social. Eso sí.

P. ¿Qué celebra usted el Día del Trabajo?

R. ¿Cómo contesto a esta pregunta?

Lo que celebramos el 1 de Mayo es (en plural no, usted). Voy a celebrar la unión de la clase trabajadora y que celebramos la conquista de los derechos laborales que tenemos y que tanto ha costado conquistar. Ha habido mucha gente que ha luchado y ha estado incluso en la cárcel por esta defensa de los derechos laborales que hoy disfrutamos. Es un día de reivindicación, de compromisos y de hacer un poco de honor a quienes lucharon por estos derechos.

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