Heraldo-Diario de Soria

Entrevista. José María Martínez Pérez

«La música tradicional se transmite de tú a tú, en el boca a boca, yendo a los pueblos, pero no en Tik Tok»

Con plástico duro de sacos de carbón, tensándolo, remendó el que sería su primer tambor. Así comenzó a tocar música de 200 años atrás (o más). Esa que llaman tradicional, sin mucha consciencia de que tocamos la identidad de un pueblo. Hablamos de la gaita -dulzaina- y el tambor; hablamos de José María. Alma pura de Los Gaiteros de la Calle Real. Solera y futuro más que rap. Larga vida.

José María Martínez.

José María Martínez.MARIO TEJEDOR

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P. Pensé que la gaita y el tamboril ya no existían...

R. ¿Cómo no van a existir? Eso no se perderá nunca. Mi amigo Emilio y yo empezamos en el 83, cuando solo quedaban poquitos gaiteros, el tío Nicolás, Cesáreo Martín, los de Fuentearmegil y pocos más. Estamos contentos porque a día de hoy hay cientos de gaiteros. Hemos continuado con la saga.

P. ¿Más futuro que el rap?

R. Sí, sí hay futuro. La gaita... bueno, la dulzaina, lo que pasa es que en Soria y en parte de Castilla siempre se la ha llamado gaita. Es un instrumento algo estridente para muchos, pero es muy versátil. Te lo pasas bien y es lo nuestro.

P. ¿Qué ve más allá de la música en una gaita o una dulzaina o en un tamboril?

R. Lo primero que veo es que estoy tocando ritmos y música de la que se hacía hace 200 años. La continúas y además me permite poner mi granito de arena en la composición de cada música, sacarle algo de mí, algo de los compañeros y ponerlo ahí. Es lo que saco.

P. ¿Aprendió solo o le enseñó el abuelo?

R. Aprendí solo a base de darle, darle y darle y fijándome en los mayores que venían tocando en charangas de fiestas de San Juan, en los años 75 o así. Ahí aprendí, se me daba bien.

P. Los Gaiteros de la Calle Real existían antes de poner la calle.

R. (Ríe). Cuando empezamos Emilio y yo en el 83, vivíamos por el Cuartel de Santa Clara y nos llamábamos los Gaiteros de la parte de Santa Clara. Luego nos juntamos con Fernando, otro amigo, y como Emilio se bajó a vivir a la calle Real, estábamos por ahí siempre. Fue entonces cuando pensamos cambiar el nombre. Calle Real hay en todos los pueblos, así que Los Gaiteros de la Calle Real.

P. ¿Cómo fueron aquellos inicios?

R. Muy divertidos. Sin tener idea de nada, pero muy divertidos. Emilio con la gaita todo a oído. Poco a poco, a base de ensayar y ensayar, y hablar con un gaitero y con otro... Tuvimos suerte también porque conocimos a los componentes de la sanjuaneras, don Paco y don Jesús, que nos pasaron partituras de dulzaina. Y poco a poco, aunque no sabíamos mucho leer dulzaina, lo hicimos. Así hasta hoy.

P. ¿A qué llamamos música tradicional?

R. Exactamente no te sabría decir. Es toda aquella música de hace montones de años que nos han ido transmitiendo nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, nuestros padres... Es una música que pervive en el tiempo y forma parte de la identidad del pueblo.

P. Ahora les toca a ustedes transmitirlo a quienes hoy musiquean en Instagram, Facebook y Tik Tok.

R. En este tiempo se comunica mucho en Facebook y otras redes sociales. Pero pienso que la música tradicional se transmite de tú a tú, de boca a boca, yendo a un pueblo, no en Tik Tok. Los chavalillos lo ven. "Papá ¿y eso qué es?". Nosotros ya somos mayores, pero hay muchos chavales de 18 años que la tocan a base de vernos y vernos, saben que era una cosa nuestra y engancha. Hay que perdurar y sacarla adelante. Las redes sociales tienen mucho tirón, pero esto es más del tú a tú, porque ves la ejecución, cómo suena, lo que haces... Una grabación de Tik Tok está bien, es innegable, y hacen una labor cojonuda, pero para que te enganche una cosa la tienes que ver, oír, sentir, que ver ejecutar.

P. Cuénteme aquella vez que tuvieron que salir corriendo de un pueblo.

R. No ha habido ninguna. Nunca, nunca. Todo lo contrario. Un gaitero cuando llega a un pueblo es de la familia ya, a no ser que no te sepas relacionar, que seas muy soso, muy seco, que te dediques a tocar y punto. Nosotros que somos dicharacheros y nos gusta hablar con la gente no hemos tenido ningún problema. Nos ofrecen todo, desde cama, comida... Sí, sí, sí.

P. ¿Qué tema sueña con viralizar?

R. Tenemos tantos y tantos. Podría decirte las sanjuaneras, pero creo que están ya bastantes viralizadas. No sé... cualquier jota castellana, cualquier mazurca, cualquier pericón... Son ritmos que en muchos casos vinieron de Centroeuropa. Llegaron a Castilla y los transformamos a nuestra forma de sentir la música. No sé, cualquiera. No te puedo decir uno solo.

P. ¿Tiene contabilizados los temas que ha tocado?

R. Tenemos cientos y cientos. Nosotros grabamos dos discos que solo sacamos en cinta de casset. Pensamos que un disco se compraba y se dejaba en casa en un rincón, en cambio la cinta la podías llevar en el coche. Vendimos miles de cintas. Con la primera, cuatro o cinco mil cintas. La segunda la grabamos en directo en el bar Chayofa, en Soria, vino la unidad móvil de Saga y se grabó en directo. Cortamos la calle con una gran colaboración de todos, nos dejaron vallas. Fue en el siglo pasado ya, la primera cinta en 1989 y la segunda en 1990.

P. Hay que reeditarlas y renovarlas para You Tube.

R. Algo habrá que hacer con todos los componentes y amigos que hemos conocido con la gaita, que son muchos. Estamos en ello, pero las cosas de palacio van despacio.

P. ¿Cómo se pasa de golpear cajas de zapatos a darle a un tambor... en serio?

R. Pues se pasa porque te gusta mucho. Parece que los jóvenes han inventado ahora el botellón, pero no es así. Yo tenía un local en una casita vieja de mi padre y hacíamos guateques. Lo típico de toda la vida. Una vez se lo pidió mi primo porque iban a hacer un grupo de música y tenían allí la batería. Un año en fiestas de San Juan iba por Valonsadero con mi primo, mayor que yo, y nos encontramos tambores. Recogí lo poco que encontré y, como no tenía dinero para parches, pedí a un carbonero que había en la calle Caballeros plástico de los sacos, de carbón, durísimo. Con eso, a base de tensarlo, restauré los tambores, la caja, y así empecé... En el 83 me compré ya una batería, pero el comienzo fue como te digo.

P. El mayor elogio que ha recibido.

R. Que venga un viejo de 80 años que ha tocado en su día con gaiteros y me diga 'eres muy grande'. Eso me lo han dicho alguna vez y se me saltan las lágrimas. Es el mayor elogio que a mí me pueden hacer.

P. Los gaiteros son la gran orquesta del pueblo pequeño.

R. Cuántas veces ha habido pueblecitos donde no han tenido dinero para orquesta y nos han llevan a los gaiteros desde el punto de la mañana hasta la madrugada. Lo hacíamos todo, diana, procesión, gallofa, rosca y luego baile por la tarde encima del remolque y baile por la noche. Y con la gaita. De todo. Canciones modernas no podíamos tocar, pero alguna siempre se improvisaba. Lo que es la fiesta entera del pueblo.

P. El lugar más estrambótico en el que ha tocado. Ha hablado de un remolque, pero no creo que ahora fuera buen escenario.

R. Qué bonito sería. Ha habido muchos sitios. Los Gaiteros fuimos una vez a la República Checa, antes Checoslovaquia, a un Conservatorio, no recuerdo el nombre de la ciudad. Teníamos que tocar con el alcalde y venían chavalillos pequeños cargados con unos instrumentos de todo tipo. Unos 200 niños en el auditorio, todos sentaditos, acababa la canción y aplaudían durante 10 segundos... Empezamos a darles un poco de cera, a tocar sanjuaneras y a animarles y nos dimos cuenta de que los niños de todos los sitios son iguales: saltando por las butacas, cantando, los profesores intentando sujetarles... Y otra cosa. En una plaza dejamos el bombo en mitad de la plaza e hicieron una fila de 90 metros con niños. Cogían la maza, tocaban dos golpes y se la pasaban al siguiente, en orden... Eso en España imposible. Allí, de forma improvisada y con orden. Nos sorprendió mucho. Fue en la antigua Unión Soviética donde iban más rectos que una vela.

P. ¿Me habla de que hicieron gira internacional?

R. Por Checoslovaquia, por muchas ciudades; en Polonia, Varsovia, Cracovia... Fue en 1990 y 1991. Fuimos Sorianos del Año por la Casa de Soria en Madrid en el 92 y representamos a Castilla y León 15 días yendo a tocar a la Expo.

P. A pesar de ser parte indispensable en la fiesta, solo han aparecido una vez en el cartel de fiestas de San Juan, en Soria.

R. Nosotros en el cartel no. En un cartel salió el tío Nicolás en el 77 ó 78, creo, en un fondo de la Saca. Nosotros no hemos salido. (La figura del gaitero, poco). En los carteles que se presentan sí ves algún motivo de gaita y tambor, y en las cuadrillas algo también. Pero quizá no valoramos lo nuestro. Somos así, pero no nos vamos a quejar.

P. ¿Por qué es importante para usted la música?

R. La música es un medio de comunicación atemporal. Si te das cuenta en cómo nos comunicamos los seres humanos siempre hay música. Es sacar lo que llevas dentro. Se debería potenciar muchísimo más.

P. ¿Qué huella aspira a dejar en la música tradicional?

R. Eso el tiempo lo dirá, la huella que hemos dejado desde que compramos la primera gaita hasta hoy creo que hay gente que lo reconoce. Con tal de ver que hay 150 gaiteros y otras 150 cajas tocando en Soria, con eso me conformo.

P. La canción que ha tocado más veces.

R. Aparte de las sanjuaneras, lógicamente, quizá la Polka de los platillos. No recuerdo qué gaitero la sacó, la hizo suavecita y nosotros le metimos unos ritmos mucho más cañeros. Ésa la pedían en todos los lados.

P. La música tradicional sabe a verano.

R. En invierno también, pero menos. Cuando se tiene que ir a una residencia, pues se va, como ahora a Tardelcuende; o colaborar con Aspace... Y luego ensayar, en invierno menos, pero a partir de enero, todos los miércoles y alguna vez dos días en semana, para sacar temas nuevos o matizar otros que se te han olvidado.

P. Cuénteme lo más permanente en su vida.

R. Las ganas de hacer cosas buenas y la curiosidad, que me pierde.

P. ¿Y lo último aprendido?

R. A volar un avión sin motor, a pilotar un avión de esos que te sueltan en el aire y ahí te las compongas tú.

P. ¿Por qué sí o no le gustaría fichar por una discográfica mundial?

R. Ya estuvimos a punto, pero no fraguó aquello. Sí, por qué no, para llevar la música tradicional por el mundo, siempre y cuando no se perdiera la raíz.

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