Raúl, más que amante del heavy y el rock: «Lloro al oír dos canciones del nuevo disco: transmitir eso en un concierto no se paga con dinero»
Que en la madurez de tu vida tiembles dentro con una canción de amor resulta poco frecuente. Que la música sea metalera se acerca a lo insólito. Y que, además, lo confieses roza lo extraordinario. Dice Raúl que las circunstancias de la vida le han hecho duro a modo de supervivencia. Y sí. Putas circunstancias, inexorables; bendita vida, voz y cuerda para rato; y valiente supervivencia. Hablamos con el vicepresidente de Metalera Soriana, nueva asociación que se presenta este sábado 31 de enero en la capital.

Raúl Medrano.
P. Oiga, ¿qué ocurre cuando tiene un concierto y no tiene ganas de tocar?
R. No me ha pasado nunca, la verdad. Normalmente esto no lo hacemos para ganarnos la vida, lo hacemos porque nos gusta. Estás deseando tocar siempre y tampoco hay tantas oportunidades. Todavía no se ha dado el caso.
P. Cuénteme la letra que escucha dentro de su cabeza.
R. ¿Música dentro de mi cabeza? Yo no sé hacer música. Un grupo es como un coche. Tiene que tener dirección, frenos, acelerador... Nos repartimos lo que hacemos. Yo normalmente hago letras, que es lo que me gusta, y toco el bajo.
P. ¿Es algo así como un poeta del heavy?
R. Bueno..., sí, sí. Podría llamarse así, del rock, no solo del heavy. He estado en varios estilos musicales. También he hecho surf, que es una música diferente, de los años 70; he tocado rock, heavy. Intento no cerrarme a nada.
P. Ha comparado el grupo con un coche. ¿Con qué pieza hablo?
R. En la música hay que saber de todo, hay que ser poeta, compositor, técnico de sonido, tocar en directo, hay que ser promotor de conciertos. Son muchas cosas y uno no vale para todo. (¿Dónde está más agusto'). En las letras. Las letras es lo que me hace tilín. La gente con la que estoy y he estado me da melodías y yo le pongo alma a la canción, por decirlo de alguna manera. Y ocurre también al revés. Doy letras ya hechas y ellos la han vestido.
P. ¿Dónde y cómo compone?
R. Constantemente. Cuando estoy haciendo cualquier cosa, se te mete en la cabeza y estoy trabajando y pensando en ello, me grabo algo si se me ocurre cuando voy conduciendo o en casa. Dando un paseo, en el baño. Las musas vienen sin avisar, siempre pillan trabajando, pero cuando vienen es así. Te pilla donde te pilla. Cuando escucho una melodía me la meto en la cabeza y la tengo constantemente. Es cuando surge la inspiración para hacerlo. Hasta que no la tenga en la cabeza... Y aunque haya acabado la letra, estoy varios días con la melodía en la cabeza hasta que se me va. Es algo constante.
P. Ya, pero de dónde saca la inspiración.
R. Todo influye. Hablo de mí, pero también puedo hablar de los demás, de lo que veo. O letras por encargo, hacer una canción de un payaso porque la música sonaba a circo. Entonces la hago así, me centro en eso. Luego dentro de ese payaso hay cosas mías, de amigos, que he visto en la tele...
P. Nunca es tarde si la dicha es buena. Un poco más y se les echa encima el siglo XXI a la hora de asociarse. Hablo de la asociación creada hace poco Metalera Soriana.
R. No es algo nuevo. Hace años lleve Comuso, que era el Colectivo Musical Soriano, una asociación de grupos de Soria. Ésta es una asociación de gente que estamos en grupos, un poco para dar salida a los grupos de Soria y tener posibilidad de tocar. Estas músicas más marginales o de minorías no tienen cabida en un vermut en la Dehesa o, como se suele hacer, en el Enclave del Agua. Es música no sé si llamarla más radical o minoritaria. Ha venido un poco por ahí, porque, si no, no tienes oportunidades de tocar.
P. ¿Qué es Metalera, además de una macro asociación de rock o heavy metal?
R. Creo que es una familia. En una ciudad como Soria muchos nos conocemos de ir a conciertos. A veces ponemos autobuses para ir a conciertos a Madrid, Bilbao, Barcelona y no depender del coche. Es un poco la convivencia de estar con gente a la que le gusta lo mismo que a ti. Lo veo así, como una familia.
P. ¿Por qué le dio por el heavy metal y no por las sanjuaneras?
R. Me dio por mi hermano mayor, de verle tocar la guitarra. Empezó tocando en la tuna, se buscó una guitarra eléctrica y todo el día estaba oyendo cosas. Me llamó la atención y te metes en el mundillo. Hacía todo lo que hacía mi hermano: si él salía, yo salía; si iba a un concierto, yo también. Descubrí ese mundo y me atrapó en cierta manera, porque me gustó mucho también todo lo que conlleva. La música metalera no es el concepto que tiene la gente. Si te pones a escuchar las letras, tiene un mensaje claro de protesta, de sentimientos. No creo que haya una música más rica que ésta. Incluso instrumentalmente, pienso que es la música clásica del siglo XXI; también porque es mucho más rica en armonías, ritmos, variada en todo tipo de cosas.
P. ¿Quién le enseñó a tocar el bajo?
R. Me enseñó mi hermano y en los locales en que empecé a tocar. Tuve un grupo con él, he tocado la guitarra y empecé a tocar con el bajo. Era en principio un instrumento más sencillo. Lo vi un poco más fácil y entré por ahí. Y luego en los locales, la gente con la que he tocado me ha ido enseñando. He tenido la suerte de topar con gente que eran auténticos maestros, compositores... He aprendido de ellos. Luego en casa he tomado clase con bajistas, he leído libros. Todo lo que pueda.
P. Se han puesto un objetivo alto con el reto de expandir el rock en Soria.
R. No. Es para hacer que resurja de sus cenizas. Ahora están muy de moda los tributos de Extremo, de Fito... O en el Soria Rock mismo, que todos los años tocan los mismos grupos, un rock más comercial. A mí también me gusta, pero de esta manera no arriesgamos. Hay gente que sí, eh, en Botánico, Maneras de Vivir en Almazán, El cielo gira. Pero no suelen ser de este estilo, así que era un hueco que queríamos llenar.
P. Pelo largo y música heavy van unidos. ¿Cuándo se lo piensa cortar usted?
R. En su día era la estética que llevaban estos grupos, en los 70, tipo Europe. La primera cinta que me compré yo fue de Europe, The Final Countdown. Es la cinta que más veces habré escuchado en mi vida. Y tenían esa estética, pelo largo, parches, vaqueros, chupa de cuero, cadenas, botas. Estaban también Metálica, Iron Maiden. Imagino que sería por copiar a tus ídolos. Hoy en día son todos cristianos ronaldos, que digo. Entonces había muchas variantes, punkis, heavys, raperos, pijos. A mí me gustó eso por la influencia de mi hermano y de amigos, claro. (¿Cuándo se lo piensa cortar usted?). Nunca. (Ríe). Llevo sin cortarme el pelo 15 años, lo que pasa es que no me crece ya. Pero no me veo con el pelo corto, aunque ahora está muy de moda que la gente se rape el pelo. Yo voy al contrario. Aunque tenga cuatro pelos los llevo con orgullo.
P. ¿Qué rock es Soria?
R. Hay muchos grupos. Hicimos una lista hace poco y salieron más de 30 en una provincia tan pequeña, y de todos los estilos, desde rock hasta punky, heavy, pop. Todo lo que quieras y de bastante calidad. Hay mucho rock en Soria y gusta mucho.
P. Heavy se identifica con duro, fuerte... ¿usted lo es?
R. Sí, creo que sí. Lo soy porque me ha curtido la vida bastante, desgraciadamente. Entonces me he tenido que hacer más duro a fuerza para poder sobrevivir. Mi hermano estuvo ocho años en coma, en una cama; murió mi novia casi a la vez. Iba del Mirón a la residencia, y de la residencia al Mirón. Así he estado muchos años y al final te tienes que hacer duro para poder sobrevivir. A la vez me he hecho mucho más sensible, la verdad. Ahora siento que estoy en mi mejor momento, porque tengo la experiencia necesaria que no tienes cuando tienes 20 años, ni cometo los errores de entonces. Sé lo que quiero claramente y voy a por ello, como esto de la asociación. Lucho por mis sueños y los he cumplido. He conseguido tocar en un concierto con la plaza de toros llena, con Pangea, cuando tocamos de teloneros con Sober, Marea y Saxon. Y solo con eso me doy por satisfecho.
Ahora mismo estoy en Qroma. Normalmente he estado en dos o tres grupos. Es complicado esto de los grupos, se deshacen, cambian. Este último grupo hemos tardado diez años en sacar un disco y lo vamos a publicar ahora. Y han pasado tres baterías, tres guitarras, tres cantantes y hemos hecho tres repertorios distintos con letras. A veces tienes que hacer parones y siempre tienes que tener balas en la racámara. Yo ahora llevo dos años tocando la batería.
P. ¿Por qué en los pueblos se contratan orquestas y no grupos de rock?
R. Es algo que está cambiando. Este año toqué en mi pueblo, Quintana Redonda. Tres grupos del pueblo tocando allí, para que veas. Uno es de veraneantes, pero que llevan viniendo toda la vida a Quintana; otro es de Las Cuevas, del pueblo de al lado, y nosotros. Ahora están de moda. Hay un día de fiestas en verano que en vez de traer orquesta traen rock. Han llevado Porretas, Reincidentes, Mojinos Escozíos... Está cambiando.
P. Ahora que está todo tan polarizado, politizado, ideologizado... ¿qué política/ideas sustenta el rock si es que lo hace alguna?
R. A lo mejor de defender siempre al débil, o de poner los sentimiento por encima de otras cosas, o aunque sea como mero hecho de reflexión, un desamor o algo así. Con los palestinos, también. Un poco intentar cambiar el mundo y las injusticias.
P. Ahora va y me dice que para entrar en modo pause se pone heavy.
R. No, no. No funciono así, pero si un día me levanto triste o alicaído, me pongo a Rosendo, cualquier disco, y salgo contento a la calle. Me cambia el humor. Parece que se te cae el mundo encima y me pongo unas canciones de Rosendo, no para relajarse sino para cambiar mi estado de ánimo. El heavy es más para conciertos de noche, con amigos. Yo para relajarme me voy a una piscina o a la playa.
P. ¿Qué responde cuando le dicen que el metal es ruido?
R. Que no se han parado a escucharlo. Pero ahora me estoy encontrando que es lo que decían mis padres o la gente mayor a la gente joven. Me oigo hablar y estoy diciendo lo mismo. 'No es música como la de antes'. Se lo dices a los chavales y te miran raro.
P. ¿De tú a tú qué diálogo tendrían la IA y el rock?
R. Tiene mucho que decir. He hecho pruebas con algún amigo con letras que tenía y se habían quedado atrás en los repertorios, olvidadas. Se han hecho con IA y es sorprendente lo que hacen ahora. Es increíble, cosas alucinantes, aunque lo haga una máquina.
P. ¿Se acuerda de qué hizo que empezara a creer en esta música?
R. Sí, cómo me sentía cuando la escuchaba. Con el disco de Europe que te he comentado, lo ponía una y otra vez, vuelta y vuelta. Y me daba unas sensaciones que no me pasa con la música clásica, por ejemplo. No digo que no sea buena, yo no sé apreciarla.
P. ¿Y por qué ha seguido haciéndolo?
R. Lo sigo haciendo porque es maravilloso hacer una letra tuya, oírla cantada bien, con una música alucinante. En este último disco que estamos grabando hay una o dos canciones con las que lloro cada vez que las escucho. Me emociono. Me hace llorar escuchar la canción. (¿Perdone?). Aunque la haya oído muchas veces, me pasa. La he dedicado a mi novia, a mi hermano, me recuerda a ellos y no puedo evitar emocionarme. Y eso no se paga con dinero. Es algo natural, una sensación que la consigues naturalmente. No necesitas nada más. Es algo natural, que cuesta mucho esfuerzo hacer bien, mucho trabajo, pero la recompensa es grande: poder llegar a transmitir eso a la gente, aunque sea a dos personas que te digan en un concierto, una canción, les ha llegado o han llorado con un tema porque les ha recordado a su padre fallecido, eso no se paga con dinero.
Eso me ha pasado este verano aquí, con gente, que lloró también con esa canción. Consigues transmitir lo que yo siento a los demás.
P. Creo que tienen un concierto este sábado 31 de enero. ¿Podré escuchar esa letra de la que habla?
R. No, porque no hemos podido tocar en el concierto. Será de Vhäldemar, que es el grupo estrella que traemos, y también tocará Descolocados, que es un grupo de chavales de aquí de Soria, de veintipocos años. Es un poco la idea de la asociación, un grupo cabeza de cartel, pero que siempre toque un grupo de aquí de Soria. Te vas a tener que esperar a que saquemos el disco, que supongo que será en breve.
Las entradas pueden comprarse en El cielo gira, que es un sitio con mucho ambiente. Muy barata, por cierto, 12 euros y para socios a 6. El concierto es este sábado 31 y la apertura de puertas será a las diez de la noche.