Carlos Moreno, alzador en una cofradía de Soria: «Hay un repunte de chavales jóvenes en las cofradías de Semana Santa»
Se llama Carlos Moreno Larriba, es cofrade y alzador en la hermandad de Las Caídas de Soria y escribe la Semana Santa en futuro. ¿Para qué una procesión en un mundo que cree en poco o en nada?, inquirimos. Nos lo rebate con el titular y otra pregunta: «¿Quiénes somos nosotros para acabar con una costumbre de hace 2.000 años?». Carlos ya no discute cuando alguien le habla de ocupación de vía pública por una procesión. Él muestra su fe como quiere, le llena de orgullo que su cofradía haya duplicado los alzadores y sueña con una Semana Santa de Interés Turístico Nacional para la capital soriana.

Carlos Moreno es alzador en Las Caídas.
P. ¿Usted qué cofrade es?
R. Intento hacer algo por la cofradía todos los días del año. En el tiempo que me sobra del trabajo y la familia procuro hacer cosas por la cofradía. Aquí en Las Caídas tenemos en el salón parroquial Cáritas Soria y vengo a hacer algo en la medida que puedo.
P. ¿Qué es ser cofrade en el siglo XXI?
R. Yo tuve una educación cristiana. Fui a un colegio de curas, pero creo que ahora aún se nota. En los 90 hubo un bajón, como de capa caída, pero ahora parece que hay un rebote y hay más chavales jóvenes. Lo ves en las procesiones. En mi caso, no soy de misa todos los domingos, sí de ayudar a la gente.
R. En nuestra cofradía hemos tenido un notable repunte de chavales jóvenes, de menores 35 años, que se han apuntado, se han dado de alta y están participando. Y hablando con el resto de cofradías, también lo han notado y hay bastante chavalería ahora. ¿Que puede ser una moda pasajera? No lo sé, cada uno es como es.
P. ¿Para qué una procesión en un mundo que cree en poco o en nada?
R. También vamos a elecciones y casi no creemos en el sistema democrático: vas, votas, crees que van a ganar los tuyos y luego te das cuenta de la realidad. Pues esto es lo mismo. Nosotros creemos que tenemos que manifestar nuestra fe en una procesión y ya está. ¿Externalizarla? Es una costumbre que lleva 2.000 años haciéndose y quiénes somos nosotros para dejar de hacerla. Y quiénes son los políticos o determinada gente para decir 'no, esto es un estado laico y tienen que terminar'. ¿Por qué? Vamos a mantener tradiciones, lo mismo que hay toros o se rememoran fechas de la II República. ¿Por qué no?
P. ¿Ora cofrade?
R. Me gustaría rezar más. Oro lo que puedo.
P. ¿Qué discusión admite la Semana Santa?
R. No sé. Hay gente que dice que por qué ocupamos vía pública para una manifestación de fe en un Estado laico. Bueno, también hay otras religiones que, pidiendo permiso a las autoridades, les conceden ciertos actos y se les dejan instalaciones. Porque nosotros ocupemos la vía pública que es la calle y es de todos no creo que pase nada. Otros ocupan por ejemplo aquí en Soria el pabellón de San Andrés y no he oído a nadie de confesión cristiana meterse con ese tema. Se les deja, hacen sus rezos, sus plegarias, sus cosas y ya está. Cada uno en lo nuestro.
P. ¿Es algo que le ha llegado o le han dicho directamente? Hablo de la 'ocupación de vía pública'.
R. Sí, sí, sí. Yo he hablado con personas que me han dicho que por qué hacemos esos actos; compañeros, conocidos... Llega un momento en que yo ya no discuto. 'Tú a lo tuyo y yo a lo mío'. Tu libertad acaba donde empieza la mía y ya está y no tenemos por qué tocarnos. Y sí, sí he oído ese comentario de por qué ocupamos la vía pública y entorpecemos. Y no solo en Soria, estoy convencido de que en muchos sitios de España.
P. ¿Qué peso carga sobre sus hombros, Carlos?
R. No es lo físico. No es el peso del paso de Semana Santa. Eso no es. Yo tengo una unidad familiar, tengo padres, suegros, hermanos. Los problemas de salud de la familia que pueden recaerte en más o en menos medida; los estudios de los chicos... Cosas, la vida. Que venga un ERE en la empresa donde está el chaval o en la tuya. Cosas que te afectan y te minan la moral. Digamos que eso sería la carga diaria.
P. ¿Cuánto puede haber de motivación interior y cuánto de galería en una procesión?
R. Entiendo también que las procesiones suponen mucho turismo. Es algo que menea mucho. Es el primer puente del año que la gente coge vacaciones. Sea creyente o no lo sea, la gente está esperando Semana Santa; hay gente que participa en procesiones y va de cara a la galería a presumir y la hay que muestra su fe y se manifiesta en una estación de penitencia. Hay mucha fachada de cara al turismo. Aquí en esta tierra nuestra, en Soria, no somos capaces de imaginar lo que se mueve en una gran capital en este tema de procesiones. Y para bien o para mal lo que mueve el mundo es el dinero.
P. ¿Cofrade o alzador?
R. Primero cofrade. Salgo alzando y el Domingo de Resurrección y el de Ramos salgo de cofrade. Intento representar a mi cofradía de cualquier forma: alzador soy uno de cinco días y el 90% cofrade. No tengo ningún problema en lo que sea.
P. ¿Cuánto le duele después el hombro?
R. Los primeros años sí, porque no teníamos relevo. Estoy hablando de 2015; la hicimos 24 y no teníamos medida de peso, ni nada y sí dolió. Con el tiempo te vas haciendo, pero es un dolor... cómo te diría, con la alegría de completar la procesión. Duele, pues bueno, no pasa nada. El Jueves Santo, que es nuestra procesión, pues más contento y menos dolorido que en la del Viernes, que vas más rápido. Hay que cumplir un horario y se va más rápido y dolorido porque se marcha a matacaballo. Pero en dos o tres días se ha pasado todo, no hay que ir al fisio, ni bajas, ni nada de eso. En mi caso por lo menos.
P. ¿Cuánto pesa el paso?
R. No lo sé. Llevamos entre 20 ó 25 kilos cada uno. Pero este año menos. Antes había 24 alzadores y este año hemos pasado a 50. Había mucha demanda de chavales jóvenes que querían salir y llevar a la Verónica y hemos alargado varales con una pequeña inversión para que pueda participar más gente. En teoría el peso es la mitad.
P. ¿A qué tiene miedo?
R. A que se complique la vida con algo externo. Por ejemplo, con la guerra de Irán ya empezamos a vernos todos afectados. Ahora tú le das a la luz y hay luz; vas a la gasolinera y puedes llenar el coche. Pero esa zona de confort a la que nos hemos acostumbrado puede desaparecer por el mundo global en que estamos. No sé si sabríamos subsistir.
P. ¿De qué caída casi no se levanta?
R. Una en el año 2008 cuando la crisis. Lo pasé mal. Lo pasé mal económicamente, pero salió. Cuando uno se cae están los amigos de toda la vida, que no son 30, sino que se cuentan con los dedos de una mano. No hace falta que les llames; cuando los amigos te ven fastidiado van a venir. Ellos y la familia directa son en quienes te apoyas para salir.
P. ¿En qué tiempo se escribe la Semana Santa, pasado, presente o futuro?
R. A mí me gustaría que fuera en futuro, que esto fuera a más. Si consiguiéramos hacer la Semana Santa de Soria de Interés Turístico Nacional a la ciudad le vendría muy bien. Supondría un incremento de turistas, económico y eso al final se refleja en todo. Si hay economía a tu alrededor influye alrededor. El dinero lo que hace es mover. Pero el presente no está mal. No me quejo, que siga sí. Me disgustaría que volviera lo de los años 90, que había cuatro y problemas para sacar los pasos.
P. ¿Qué es una estación?
R. Aparte de la del tren... (Ríe). Es hacer un acto de constricción, de lo que ha pasado en un trimestre, vas pensando en lo bueno, en lo malo y en intentar corregir para que no vuelvas a equivocarte en ello. La vida es un constante equivocarte, pero hay que intentarlo muchas veces.
P. La lluvia en Soria, igual que en Sevilla, puede dañar los pasos.
R. Sí, claro. Los nuestros no son muy famosos como el de la Soledad, con un Cristo famoso, o de las Siete Palabras. El año pasado llovió mucho, se pusieron unos plásticos y no nos quedamos ninguno sin salir. Salvo que nieve o jarree a mares, creo que se puede.
P. ¿Qué le dice a quien no comparte?
R. Si no comparte porque no cree, le digo que hay gente que creemos y que hay gente a la que nos gusta. Lo que sí tengo claro es que a los que nos gusta este mundo, nos gusta mucho. Quiero decir que comentarios dañinos sobre por qué os vestís u os disfrazáis, a los que nos gusta el mundo de las cofradías, nos hacen daño. Si no comparte, yo no voy a obligar, pero que tampoco me confunda en mis creencias. El tendrá las suyas y yo las mías.
P. ¿Qué le dice el Cristo caído?, ¿y el soldado romano?
R. El primero, que la vida que es dura. Está pidiendo clemencia, pero que con ayuda, si tienes fe y crees, se puede salir adelante. El soldado romano está haciendo un trabajo, está porque ese día le tocó hacer turno. Nada más.
P. La Cofradía de las Caídas es muy de San Pedro, oiga.
R. Es del barrio de San Pedro. Los hermanos fundadores viven todos aquí. Yo he vivido aquí abajo muchos años. Compartimos sede con el Santo Entierro y si no eras de Las Caídas eras del Santo Entierro.
P. ¿Qué resucita en usted este domingo 5 de abril?
R. Me daría para pensar. Pero así rápido, un año más, otro que hemos cumplido. Intentamos mejorar en las relaciones personales y, sobre todo, no ir para atrás. Eliminar el odio y la envidia, que creo que es el deporte nacional. Estoy contento. Solo con no ir hacia atrás, estoy contento.