Entrevista
Aurelio, agricultor y cotizante casi medio siglo: «Recuerdo que cuando había tormenta tenías que ir corriendo con las ovejas a refugiarte a una majada»
Este soriano, aún hombre de campo, aunque lleva años jubilado, encierra todo el saber de quien vivió la transición agraria de la yunta a la mecanización y a la PAC, en otro momento de la historia de Soria en que le dio tiempo a ser alcalde de su pueblo, Valderrodilla

Aurelio de Gracia de Toro.
Aurelio sigue yendo a la huerta, con su casi medio siglo como cotizante, con el horno que han visto cinco generaciones, alzando cinco vocales que solo dobla para cortar gladiolos «a la mujer». Aurelio de Gracia de Toro (Valderrodilla, Soria, 1940) es agricultor, esfuerzo, inmensidad, orgullo, (un) universo de los que quedan pocos. Es mayo en cualquier pueblo de Soria, el verde se adueña del campo y porque Aurelio lo vale reconocemos sus cinco vocales y a la generación que representan.
Pregunta.– Tiene usted un horno de leña que es de los pocos que quedan en Soria.
R. Ahora un horno es casi un lujo, porque se han destruido la mayoría. En tiempos había muchos, pero se destruyeron o se han aprovechado para otras cosas. Para mi familia significa mucho. Lo he conservado porque está en la casa. Lo hizo mi abuelo para él mismo. (Fuente de todo para su familia). Claro, antes casi todas las casas tenían horno para hacer en la vivienda el gasto del pan diario.
P. ¿Qué significa para usted este horno?
R. Siempre mucho. Desde pequeño. Estando con mi madre ya tenían horno. Luego ya se hizo la cocina más grande y se quitó. Siguió el del abuelo, que se han valido de él mi tía y mi madre. (Un tesoro) . Yo lo he conservado, aunque no lo utilizamos de continuo. Cuando nos juntamos con la familia hacemos un asado, un cordero u otra cosa. Pan ya no hacemos.
P. ¿Qué echa de menos de cuando era agricultor y trabajaba de sol a sol?
R. Ahora se trabaja mucho menos y también hay menos agricultores. Antes éramos 40 vecinos (agricultores). Teníamos zapatero, cura, vaqueros, dos pastores, el herrero... En aquellos años había de todo. Yo era agricultor y ganadero. Mi padre tenía ovejas; yo también, pero después ya cerdos. Aquella vida era más sacrificada que la de ahora. A mí me tocó las dos cosas. Hacer la labor con caballerías y luego ya con tractor. Trabajé de las dos formas. Hoy es todo mucho más cómodo. Cuando empezaron los quehaceres se llevaban dos arados; en cambio ahora llevan cinco o seis y cultivadores de cinco metros. A mí me tocó labor con yunta y también con tractor, aunque más pequeño que los de ahora. De ir a caballo montado a ir en yunta, mira si había diferencia.
P. ¿Cuántas horas al día?
R. Se madrugada bastante, a la salida del sol ya estabas en el campo. A mediodía se descansaba, sobre todo en la primavera y se salía más tarde. Además, había que atender la hortaliza, el sembrado de patatas… todo el huerto. (¿Más de ocho horas?) Más de cualquier manera. (¿Y vivía mejor?). Ahora se vive, se descansa. Vas en coche, antes no los había, ibas en bicicleta o andando. Ahora coges el coche y vas a cualquier sitio, al monte o al mercado de Berlanga. (¿Sigue conduciendo?). Sí, sigo conduciendo todavía. Me lo renovaron en noviembre para tres años. Tengo la vista bien, las articulaciones bien. Todo.
P. ¿Por qué sí o no le hubiera gustado ser político antes que agricultor?
R. (Ríe). Aquí en los pueblos hemos hecho también de políticos. Fui alcalde ocho años, cuando Felipe González. Del 82 al 90; había que sacar algo para el pueblo de la política. A Soria subíamos mucho. (¿Qué recuerda de aquella época?). Recuerdo las veces que subíamos al catastro y cuando teníamos que ir a hacer gestiones con el secretario.
P. ¿Y no le hubiera gustado continuar de político en vez de ser agricultor?
R. Para ser político hay que tener vocación. Antes venían los partidos a darnos charlas… ahora como no hay gente no vienen.
P. ¿Qué hay en Valderrodilla que no haya en otros pueblos de Soria?
R. Hay muchos huertos. Ahora la mayoría están sin cultivar porque no hay gente. Antes con el ganado se consumía todo, berza, remolacha, forrajes… Ahora todo se compra. (Usted sigue con él). Tengo una huerta grande, de unas 30 áreas o más, en El Molino, que es donde hay agua. Las acequias de riego están todas abandonadas, con los tractores no se hace caso del riego. Los hijos me ayudan con la huerta. Ahora ya pongo tomates, lechugas cebolla, patata, calabazas, calabacines y gladiolos, porque a la mujer le gustan las flores.
P. ¿Cuántos años lleva jubilado?
R. Desde el año 2006. Y no me queda tiempo para aburrirme. Me entretengo. Doy vuelta al campo, cojo la bicicleta, aquí hay trabajo para dar vuelta a lo de uno. De aburrirse, nada.
P. ¿Qué no haría igual Aurelio si volviera la vista atrás?
R. Tengo un hijo que trabaja aquí y está con la labor que yo llevaba. Él se entiende. A mí no me deja hacer nada con la maquinaria. Todo ha cambiado mucho.
P. Llegados a cierta edad suele decirse que antes se vivía mejor. ¿Cómo lo ve?
R. Pues no. Mi abuelo no cobraba pensión y yo sí cobro. No cotizaron nunca y los tenían que mantener los hijos. En los años 1890 o por ahí no cotizaban, y llegando luego a mayores no tenían pensión. Es un cambio a positivo. Yo estuve cotizando a la Seguridad Social 48 años, desde los 17 a los 66. Con lo que mira si he cotizado, por cuenta propia. (Le tocaron los comienzos de la PAC). Sí, sí.
P. ¿Se hubiera ido a la fábrica si hubiera podido?
R. De mi tiempo alguno se marchó. Entonces había trabajo y se colocaban en cualquier sitio en la ciudad. Ahora es cuando está mal para coger trabajo en fábricas o en otra cosa. Yo tenía trabajo aquí y estaba a gusto. (Aunque trabajara más horas). Sí, aunque en los años 60 o así se fue mucha gente de los pueblos.
P. Una lección o un dicho que haya permanecido, que aprendiera del padre y haya transmitido a sus hijos.
R. Cien años tienes que vivir para ver un buen abril. Siempre venía el mes de abril malo. En el tiempo de la matanza se hacían farras buenas; y en el esquilo, que era un día malo para el ganado y quien trabajaba. La vida era más sacrificada que ahora. Ahora hay naves para 2.000 cabezas, que antes no había. Había diez o doce ganaderos, pero con menos ganado.
P. Habla de las pensiones. Ojalá podamos decir lo mismo las generaciones venideras.
R. No sé, no sé. Está la cosa mal. Mientras haya trabajo… Nosotros vamos diciendo ‘mientras vaya pagando el Gobierno, vamos bien’. Aunque con todas las cosas que hay… (Habrá que confiar en que lleguen para todos). Hay que tener confianza, si no mal.
P. ¿Hablamos de despoblación o de repoblación?
R. Despoblación más que población. Los agricultores viven en Soria en la cabeza de partido, en el pueblo no vive ninguno. Vienen a trabajar, pero por la noche se marchan a los pueblos grandes. En aquellos años estábamos en la escuela 32 ó 35 niños; luego ya fallaron y no había niños para ir a las escuelas, el que era joven se tenía que ir a vivir a un pueblo con colegio y otras cosas.
P. Lo que más le gusta de vivir en un pueblo.
R. El paisaje, el monte. Aquí tienes monte, aire libre. Puedes ir al campo… Se está mucho mejor que en la ciudad, para mí por lo menos.
P. Acuérdese de algún mal momento de su vida laboral.
R. ¿Sabes lo que nos tocaba con el ganado? Recuerdo que cuando había una tormenta tenías que ir corriendo a una majada a refugiarte con las ovejas o deprisa a casa. Eso era un mal momento. Tenías que coger rápido todo e ir a refugiarte de la tormenta con los animales. Si estás lejos del pueblo mirabas, ‘parece que se pasa’, y luego no se pasaba. Rayos y truenos… Aquello eran malos momentos. Tendría yo 16 ó 17 años y aún estaba con mi padre. Luego ya empecé con los tractores por el 62 o por ahí y ya no había miedo. (¿Siempre tuvo claro que quería ser agricultor?). Sí. Había mucho trabajo.
P. Y ahí estaba el horno…
R. El horno era para el pan. Había que ir a por leña para cocer el pan. (¿Qué dicen sus nietos del horno y de las cosas que les cuenta?). A lo mejor no se lo creen, pero tengo fotos por ahí en las que se ve que se andaba mucho peor que ahora de todo. Ahora los ves vestidos de otra forma forma… No había agua corriente, tenías que ir a la fuente, sacar agua de pozos… Todo muy distinto. Ahora digo: «Pero fíjate, el agua en casa, cuando antes tenías que estar con la palangana, lavándote”. En fin, se ha mejorado mucho.