Heraldo-Diario de Soria

Carmen Carretero, de la Hermandad de Donantes de Soria: «Hay gente que cree que la sangre está ahí, como un medicamento, sin pensar que es de un donante»

Esta voluntaria y trabajadora de la Hermandad de Donantes de Sangre de Soria elogia la generosidad de los sorianos

Carmen Carretero Martín

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Detrás de cada trasplante y de muchas operaciones «alguien ha puesto un brazo». Así, tal cual suena. La mecánica es sencilla, tan simple como un «sí, quiero donar sangre». Hace el recordatorio Carmen Carretero Martín (Soria, 1970), voluntaria y trabajadora de la Hermandad de Donantes de Sangre de Soria. Entiende que las agujas frenen, pero no el pueril argumento de «eso no va conmigo» para no querer donar.

P. ¿Cómo explicar la necesidad de sangre a quien no quiere escuchar?

R. La necesidad de sangre es algo constante y escuchar… el que no quiere escuchar, por mucho que le expliques, no hay manera de entenderlo. Yo siempre digo que se piense en alguien cercano. No hay que irse a un paciente oncológico o un paciente lejano, que piense en alguien cercano: a lo mejor simplemente un familiar al dar a luz, que es algo tan bonito y que todos consideramos un momento muy feliz, pero se puede complicar. Puede ser que en ese momento sí haya necesidad de sangre. Cualquiera en cualquier momento podemos necesitar sangre.

P. ¿Quizá más necesaria en verano?

R. Creo que es necesaria en todo momento del año. Date cuenta de que para que los hospitales de Castilla y León funcionen se necesitan unas 450 donaciones diarias. Da igual que sea verano, invierno, Navidad o que venga Semana Santa. ¿Qué pasa? Pues que en el verano parece que nos relajamos un poco, que perdemos nuestras rutinas. Si eres donante habitual y tienes dentro de tus rutinas el ir a donar parece que te relajas un poco. Pero la necesidad de donación de sangre es todos los días del año. O sea, las 450 donaciones se quieren conseguir, se deben conseguir cada semana a nivel de Castilla y León. Ésa es la previsión que para todos los hospitales se considera necesaria.

P. Tener poca sangre en las venas ¿es cosa incurable?

R. No, no, no. Tener poca sangre en las venas se puede curar seguro. De forma metafórica, siempre tienes algún motivo o alguna circunstancia en la que esa sangre se activa y se acelera. Creo que por alguna circunstancia en algún momento, de una manera o de otra, esa sangre en las venas nace más.

P. ¿Cuál ha sido su último exceso?

R. El Viernes de Toros. Siempre nos juntamos un grupo de amigas y nos lo pasamos muy bien. Quedamos al punto de la mañana ya en la plaza de toros. Desayunamos, almorzamos, nos tomamos nuestro moscatel para empezar bien y luego todo el día de fiesta.

P. ¿Por qué cree que cuesta donar sangre?

R. Creo que hay mucha gente que ni siquiera se lo ha planteado. Considera que la sangre está ahí, igual que una bolsa de suero o un medicamento. Piensan que es algo que está ahí, sin más. No se dan cuenta de que no se fabrica y que si no es de otra persona, un donante, no podemos obtener esa sangre.

Hay gente que dice que le da miedo. Yo creo que la primera vez es la que, quizá, más cueste por el miedo a lo desconocido, o sea, por no saber a lo que vas ni a lo que te vas a enfrentar. Por eso muchas veces, yo personalmente y el resto de miembros de la Hermandad, intentamos acompañar en esa primera vez, cuando hay dudas. ‘Venga, vamos, que yo te acompaño, que no pasa nada"; o ‘ven cuando yo voy a donar y luego ves cómo es y así compruebas que no pasa nada, que no hay ningún problema". Es lo que les dije a mis hijos el primer día. Pues nada, vinieron a donar y luego siempre les decía que llevaran a algún amigo. El miedo a lo desconocido es lo que hace que, primeramente, te frene un poco.

P. ¿Qué sangre tenemos los sorianos a la hora de donar?

R. Muy buena. Los sorianos tenemos una sangre estupenda; la verdad es que tenemos unos porcentajes a nivel de donación muy buenos, porque estamos por encima del 53 por mil. El año pasado hicimos unas 4.700  donaciones; estamos en unos niveles superiores a la media. Los sorianos somos muy generosos y muy solidarios.

P. Imagino que en ello tiene también que ver el voluntariado.

R. Sí, claro. La concienciación es muy necesaria a todos los niveles. Siempre hay que estar muy pendiente y tienes que estar ahí animando, tanto a los medios de comunicación, como en el tú a tú, al más cercano. Siempre hay quien dice "venga, que se necesita, que hay que donar sangre, que es necesaria, que las reservas de tal grupo están bajas". Es una labor del día a día y del boca a boca y a lo mejor del más cercano es quien más te llega y más lo considera.

P. Como una espiral...

R. Es como un engranaje que siempre es necesario y siempre existe. Si yo llevo a dos y luego esas dos personas se lo dicen a otras dos, y esas dos a otras dos, la cadena se va formando y se va haciendo una familia mayor, una hermandad mayor. En sí lo de hermandad viene de hermanos. ¿Quiénes son? Los que comparten sangre, por eso se llama hermandad. El que dona la sangre la comparte con otro. De igual forma que los hermanos comparten la sangre, de la misma manera el donante es hermano de otro paciente o enfermo, dicho de forma ficticia y entre comillas.

P. Dígame el argumento más duro que ha escuchado para no donar sangre.

R. ‘No, no, conmigo eso no va’. ‘Yo eso no lo necesito. Conmigo eso no va’. Bueno, eso de no va contigo a lo mejor no. Pero quizá sí con tu amigo, tu familiar o con alguien cercano sí. O simplemente con un soriano, en general, vamos a dejarlo así. Decir ‘conmigo eso no va’ es como muy genérico. Pero es decir ‘no quiero saber nada, o sea, olvídate’.

Hay veces que la gente te dice “me dan miedo las agujas". Pues bueno, es comprensible, no todo el mundo tenemos la misma predisposición. Pero ‘conmigo eso no va’... No sé si va o no. Esperemos que no lo necesites ningún día.

P. Imagine que no es voluntaria ni trabajadora de la hermandad. ¿Cómo se imagina la necesidad del receptor?

R. Creo que con mucha preocupación e incertidumbre por saber si esa enfermedad que tengo o esa dolencia se va a poder curar y voy a poder seguir adelante. Con mucha preocupación porque no sé si mañana voy a estar aquí o no.

P. ¿A qué cree que es comparable la satisfacción que puede sentir un donante?

R. Es la satisfacción de hacer el bien. Creo que cualquier persona que ayuda a los demás siente una satisfacción superior. Considero que saber que estás ayudando a alguien que va a recuperar su salud o que va a mejorar su calidad de vida es una satisfacción incalculable.

P. ¿Cómo conoció la Hermandad de Donantes de Sangre de Soria?

R. Yo siempre había querido donar sangre, pero cuando iba al médico de cabecera le preguntaba que si podía y me decían que no porque de pequeña había tenido la hepatitis A, pues que no podía donar. Siempre me había quedado con esa duda. Estuve trabajando en una empresa de construcción 25 años, con la crisis me quedé en el paro; después trabajé en el Ayuntamiento de Los Rábanos y empecé a echar currículum y un amigo me dijo "están buscando en la Hermandad de Donantes de Sangre una administrativa porque la que había se jubilaba". Presenté mi currículum, me llamaron y de esto ya hace 11 años.

Así conocí la Hermandad. Si bien es cierto que sí conoces lo que es la donación de sangre, para qué sirve…, el funcionamiento de la Hermandad y del Centro de Hemoterapia y de Hemodonación del que dependemos no lo conoces hasta que no estás dentro.

P. Con permiso de José Luis Molina, usted conoce bien los entresijos y la trastienda de la Hermandad de Donantes de Sangre.

R. Sí. Pero también hay muchos vocales que llevan más tiempo que yo y la conocen a fondo. También mi antecesora, Isabel, ella sí que empezó casi desde cero y es también el alma de la de la Hermandad. Antes, por ejemplo, el refrigerio que se da después de donar, los bocadillos, hasta los hacían los miembros de la Hermandad, para que te hagas una idea; estamos hablando cuando empezaron allá por los años 70. La Hermandad empezó en el 74, que fue cuando se fundó. Más saben Isabel y José Luis.

P. Algo que no imaginemos del voluntariado de la Hermandad.

R. La verdad es que todo es muy repetitivo. El trabajo más laborioso es el conseguir donantes. Todo va cambiando mucho, ahora todo está en las redes sociales y ahí el trabajo es constante. El buscar puntos de colecta es muy complicado, puntos donde ir a donar, donde poder acercarnos, porque para poder trasladarnos necesitamos que haya un mínimo de unas 25 donaciones o así para poder solicitar al Centro de Hemoterapia un nuevo punto de donación. Pensar ideas para captar nuevos donantes y llegar a la gente joven.

P. Trabajo por el bien común como decía antes.

R. Es una parte más de todo lo que es la sanidad. Si esa parte no estuviese, si esas bolsas de sangre no estuviesen, no se podrían realizar esos trasplantes, por ejemplo. En España siempre sale en los medios de comunicación que somos pioneros en el número de trasplantes que se realizan. Pero pocas veces se hace referencia en esos momentos a las bolsas de sangre que se han necesitado para cada uno de esos trasplantes. Si se hace referencia a esas bolsas, hay que pensar que para cada bolsa ha habido que poner el brazo, o sea, ha habido una persona que ha tenido que poner el brazo para que se puedan llevar a cabo esas trasplantes, esas operaciones de cadera, etcétera. Esos tratamientos oncológicos o lo que sea. Es un bien para todos que repercute en toda la sociedad.

P. Destaque, por la razón que sea, algún sector de la población.

R. Destacar el sector que necesita más concienciación: la juventud. Es lo que a mí me parece, porque ellos deben ser el relevo de los actuales donantes. La franja en las que más donaciones hay es  alrededor de los 40-50. El sector a destacar, y a concienciar, sería el de los jóvenes.

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