José Luis, amante de un deporte que le devolvió la vida: «El acceso al golf en Soria es lo más fácil del mundo frente a las complicaciones de otros lugares»

Este soriano miembro del Club de Golf Soria es un experto golfista miembro del equipo nacional de golf adaptado

José Luis Pascual OlivaMONTESEGUROFOTO

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Dice que juega al golf contra sí mismo y relata una experiencia personal dura, para él transformadora. No es para menos. Este hombre, que lanza al fondo del agujero algo más que la bola, que se acercó al golf por casualidad y encuentra su mayor satisfacción en la dificultad del juego, sitúa este deporte como un antes y un después en su vida. Charlamos con José Luis Pascual Oliva (Soria, 1963), miembro del Club de Golf Soria.

P. Me han dicho que es usted un crack jugando al golf. ¿Por qué?

R. No sé quién te lo habrá dicho, me imagino que alguien que me quiere bien. No se me da mal, principalmente porque llevo 40 años jugando. Por eso se me da medio bien, porque llevo mucho tiempo practicando.

P. ¿Qué diferencia la satisfacción que le reporta el golf y la que le proporcionaba conseguir cinco nuevos clientes en su trabajo? 

R. Estoy jubilado ya. La verdad es que no tiene mucho que ver. La satisfacción del golf principalmente viene porque es un deporte bastante complicado. He jugado muchos deportes y con diferencia el golf es el más difícil. El día que te sale medio bien, la satisfacción es inexplicable. Sobre todo por eso, por la enorme dificultad del juego.

P. Desde la inexperiencia. Explíqueme la complicación de darle a una pelotita para que entre en un agujero.

R. Aparentemente es fácil: tienes una pelota que está ahí quieta, no se mueve como en el tenis o como en el fútbol. Siempre igual en el mismo sitio, más o menos. Pero cuando vas a darle a la bola, no sale  siempre para el mismo lugar. La dificultad viene por ahí, porque mentalmente no estás todos los días igual, físicamente tampoco. El campo influye, el viento, el frío, el calor..., influyen un montón de cosas. Y el inicio del golf es muy complicado. Cuesta días y días de practicar.

P. Si tuviera que compararlo con algo, ¿con qué sería?

R. No sé decirte. Como te digo es difícil de conseguir y no todos los días te sientes igual con la bolita ahí quieta. No tiene nada que ver un día con otro. No sé muy bien con qué compararlo. Quizá lo compararía con el billar a tres bandas, que, no lo he practicado mucho, pero debe de ser también complicado.

P. ¿Cuál es el presente del Club de Golf Soria y qué futuro quiere para él como miembro del club?

R. El presente ahora mismo es razonablemente bueno. Tenemos bastantes jugadores, el nivel de juego, sobre todo de los jovencitos, es muy alto; de los mayores, hay de todo. Pero  hay mucha gente jugándolo. Y futuro, ¿qué futuro quiero? Me gustaría que el club siguiera avanzando. Sobre todo en conseguir más socios y jugadores. Estamos llegando muchos a edades avanzadas y necesitamos gente joven que vaya entrando.

P. ¿Cuánto cuesta hacer crecer el golf en la capital?

R. Hay que insistir mucho porque en principio la imagen del golf en general es un poco, digamos, elitista. Aparentemente. Y en ciertos sitios, pues puede ser elitista, pero lo que es en Soria no. En Soria es bastante asequible jugar al golf. Tienes sitios como Madrid donde resulta casi imposible, no se puede jugar, están todos los campos llenos. Hacerte socio es carísimo y los fines de semana es imposible jugar. En cambio, aquí tenemos un campo que puedes ir a cualquier hora y a cualquier hora juegas porque somos pocos. Tienes el campo a tu disposición cualquier día del año. El acceso al golf en Soria es lo más fácil del mundo, diría yo, frente a las complicaciones que hay en otros lugares.

P. ¿No le pica que el otro Pascual Oliva sea más conocido que usted?

R. No, no, para nada. Él se ha dedicado toda la vida al atletismo y le ha ido muy bien. Yo me dedico a... muchas cosas, a tocar muchos palillos. Él lleva su vida por otros niveles, digamos. Yo me divierto con el deporte; para él es su trabajo.

P. También jugó al voleibol.

R. Estuve muchos años jugando en el San José. En los años de Serrato. Era otro deporte que me gustaba mucho y lo practiqué años.

P. ¿Qué lanza al fondo del agujero, además de la bola?, ¿qué se va ahí dentro?

R. ¡Uf! Se van muchas, muchas cosas. Muchas ilusiones y ganas de jugar. A veces metes en el hoyo penas y desgracias. Las vas metiendo ahí y en cierto modo te vas olvidando de ellas. Es una terapia. El golf es una terapia que te libera de un montón de cosas.

P. Cuénteme su mejor golpe en el golf.

R. Después de 40 años te puedes imaginar, hay muchísimos, pero casi me acuerdo más de los malos que de los buenos. Hay algunos golpes por ahí que recuerdas, alguno bueno, pero es que casi se recuerdan más los malos, sobre todo jugando en equipo. Jugando en equipo se recuerdan más los malos, porque te sientes un poco culpable cuando das un mal golpe con un compañero al lado.

P. ¿Cómo y cuándo se acercó a este deporte?

R. Un poco de casualidad como a casi todos los que he ido haciendo. A un amigo que coincidió conmigo en varios deportes le cayeron en las manos unos palos de golf. Y un día me dijo ‘oye, vamos a ver cómo funciona esto’. Así empezó. Sin nadie que te enseñe, sin saber cómo se utilizan los palos, cómo se cogen, con material escaso, cuatro bolas y poco más. Aprendiendo a base de libros, vídeos, antes no había internet; entonces, pues a base de libros y vídeos, viendo golf en la televisión. Así es como íbamos aprendiendo.

P. Me va a permitir que le recuerde otro tiempo. Pierde casi toda la movilidad de un brazo por una enfermedad y cambia de método para seguir jugando al golf. Se dice fácil, pero imagino que no lo sería tanto.

R. Fácil no, fácil no fue. La verdad es que te cambia la vida. Tú tienes una vida más o menos aceptable y de repente te cae una enfermedad grave. Te tienen que operar, te dejan un brazo con movilidad reducida... En ese momento estaba jugando al golf como nunca, a buen nivel, jugando muy bien, pasándomelo muy bien. Los médicos te dicen que un brazo lo vas a mover malamente. Desde el primer momento quise seguir jugando al golf de la manera que fuera y, en principio, empecé jugando con una mano. Insistiendo, insistiendo, pues le iba dando a la bola. Estaba deseando jugar y empecé seguramente antes de lo que debía. El brazo izquierdo era imposible moverlo, me dolía y no podía jugar con él. Y con una mano me seguía divirtiendo igual y seguía jugando. Con el tiempo pude utilizar medianamente el brazo. Y ahora mismo estoy jugando prácticamente como antes.

P. ¿Qué fue lo más difícil?

R. Lo más difícil fue pensar en cómo iba a ser mi vida después de esto. Eso era lo más complicado. Yo tenía unas ilusiones por una serie de cosas y esto me las iba a cortar. El voleibol lo tuve que dejar. Con el golf en principio tampoco, pero a fuerza de insistir, insistir, insistir, conseguí jugar. Y ahora digamos que estoy en una segunda juventud porque el golf me ha dado una segunda vida. El golf adaptado se llama, aunque no sé muy bien por qué: realmente el golf es el mismo. Tengas una minusvalía o no, se juega de la misma manera. El que se tiene que adaptar es el jugador al juego. Llevo varios años jugando con el equipo nacional, quedando en buenas posiciones en campeonatos de España y jugando campeonatos de Europa. Por eso te decía que es una segunda juventud, una ilusión nueva. De seguir en el mundo del golf a un buen nivel.

P. ¿Cuestión de orgullo, normalización, de decir ‘puedo hacerlo?

R. Tiene parte de orgullo y parte de decir ‘mi vida tiene que seguir’. No veía mi vida sin jugar al golf, la verdad. Después de tantos años, creía que tenía que seguir jugando.

P. Describe antes y un después.

R. Sí, sí, sí. Antes de mi enfermedad tenía al golf como una forma de pasar el rato de vez en cuando. En ese momento estaba trabajando y ocupaba menos tiempo. Después de la enfermedad, te planteas un reto, una superación, algo así. Es otra concepción del golf. El antes y el después no tienen nada que ver. Me ayudó primero para recuperarme de la enfermedad, me ayudó muchísimo. Y segundo, me dio una segunda vida, con el tema este internacional y del equipo nacional.

P. ¿Qué réplica cuando le dicen que el golf es un deporte para gente con posibles?

R. Es lo que te decía antes: en ciertos sitios puede que sí, porque es uno de los deportes que más licencias tiene en España. En determinados sitios que hay mucha gente y pocos campos, así que es caro jugar. Realmente es caro. Pero en Soria tenemos el privilegio de tener un campo muy asequible, nada caro. Y que está disponible cuando quieras. No tiene nada que ver el golf internacional o nacional en determinados sitios con el golf en Soria. Es un campo que admira un montón de gente que viene a conocerlo, un campo de calidad.

P. Otra con prejuicio. Mire que gastan agua los campos de golf.

R. Bueno, la verdad es que en el tema del golf se está yendo por el tema del agua, precisamente a utilizar aguas recicladas y demás. Nosotros tenemos una concesión en la que el agua sale directamente del Duero. En principio, gastamos el agua indispensable, ni más ni menos, porque, claro, cuesta dinero y utilizamos la justa que nos hace falta.

P. ¿Por qué cree que no se promociona el golf tanto como otros deportes?

R. En Soria cuesta un poquito que la gente vaya entrando, pero a nivel nacional, el golf está en auge, creciendo cada año. Crecen las licencias en varios miles de personas. (Me refiero a la hora de promocionarlo institucionalmente). Como deporte no, pero como turismo sí que se promociona. Hay bastantes entidades que viven del golf, en Andalucía por ejemplo en invierno viven del golf. Ahí tienen un montón de campos, media Europa está bajo la nieve y los europeos van a Andalucía a jugar al golf en campos que se mantienen con jugadores extranjeros. Soria, turísticamente, es más débil, porque mueve a menos gente.

P. ¿Qué tipos de trampas se hacen en el golf?

R. Se dice que el golf es un deporte de caballeros, pero luego cuando empiezas y te metes en este mundo ves que hay de todo. Teóricamente cada uno se tiene que contar sus golpes. Hay gente que cuenta bien y la hay que un poco peor. Teóricamente la bola no se puede tocar, la tienes que jugar como queda. Y hay veces que se mueve… cosas así. Pero vamos, normalmente depende también un poco del nivel. A mayor nivel de golf, menos trampas.

P. ¿Cuál es el peor rival de un golfista?

R. Uno mismo, claramente. Al golf juegas contra ti mismo más que contra los demás. Juegas un campeonato, hay 90 personas jugando. Y tú no juegas con los 90, primero porque no están en tu partido y porque no los ves. Siempre juegas contra ti mismo. El mayor rival eres en el golf eres siempre tú mismo. La cabeza te lleva a hacer muchas tonterías.

P. Es un deporte de mucha concentración por lo que dice.

R. Concentración absoluta. El problema de la concentración es que un partido normal de 18 hoyos, dura 5 horas. Y son 18 hoyos. En alguno la concentración la pierdes. Es imposible mantener 5 horas de concentración.

P. ¿Qué le ayuda a concentrarse?

R. Una vez que estás delante de la bola, piensas solamente en lo que tienes que hacer. Ves el hoyo, ves la bola y no puedes pensar en nada alrededor. El principal punto de concentración siempre es la bola.

P. Concluya con una reflexión su experiencia vital con el golf.

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R. Empecé en el golf como cualquier otro deporte que llegó a mi vida sin saber cómo. Y pasados 40 años nada menos sigo con el golf con más ilusión que nunca. El golf para mí ha sido una forma de vida.